Política Global

Estados Unidos incauta petroleros vinculados a Venezuela y asume el control de sus ventas de crudo

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Fuerzas de Estados Unidos incautaron dos petroleros sancionados vinculados a Venezuela en acciones consecutivas realizadas en el Atlántico Norte y el Caribe, confirmaron este miércoles funcionarios estadounidenses. Las operaciones se producen pocos días después del secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y de la primera dama Cilia Flores, y marcan un endurecimiento sin precedentes de la estrategia de Washington sobre el sector energético venezolano.

El Comando Europeo de Estados Unidos anunció la incautación del buque Bella 1 por “violaciones de sanciones estadounidenses”, tras un seguimiento que se extendía desde el mes pasado. Según funcionarios, el petrolero intentó evadir un bloqueo impuesto a buques sancionados en torno a Venezuela. Posteriormente, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, informó que fuerzas estadounidenses tomaron el control del petrolero Sophia en el Caribe. De acuerdo con Noem, ambos barcos habían atracado recientemente en Venezuela o se dirigían hacia allí.

Un funcionario estadounidense confirmó que el ejército tomó el control del Bella 1 y lo entregó a autoridades policiales. El buque había sido sancionado en 2024 por presunto contrabando para una empresa vinculada a Hezbollah, grupo respaldado por Irán. En diciembre, la Guardia Costera intentó abordarlo en el Caribe; el barco se negó y cruzó el Atlántico. Durante la travesía, fue renombrado Marinera, reabanderado bajo bandera rusa y, según confirmaron funcionarios, la tripulación pintó una bandera rusa en el casco.

Datos de seguimiento marítimo situaban al buque entre Escocia e Islandia antes de la incautación, mientras aviones militares estadounidenses y un aparato de vigilancia de la Real Fuerza Aérea británica sobrevolaban la zona. Antes de la acción, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia había expresado su “preocupación” por la “situación anómala” del petrolero, señalando que un guardacostas estadounidense lo seguía a miles de kilómetros de la costa de EE. UU. El Comando Europeo confirmó que el cortador Munro rastreó el barco con una orden de un tribunal federal, amparándose en una proclamación del presidente Donald Trump para abordar buques sancionados que “amenazan la seguridad del Hemisferio Occidental”.




Washington endurece la presión y promete más incautaciones

Tras el operativo en Caracas, funcionarios de la administración Trump adelantaron que continuarán las incautaciones de buques sancionados conectados con Venezuela. “Vamos a la corte, obtenemos una orden, incautamos esos barcos con petróleo. Y eso continuará”, afirmó el secretario de Estado Marco Rubio.

El giro se profundizó este miércoles cuando el secretario de Energía, Chris Wright, anunció que Estados Unidos asumirá el control de las ventas de crudo venezolano por un período indefinido, tras un acuerdo con autoridades interinas del país sudamericano. En una conferencia en Miami, Wright detalló que Washington comercializará primero el petróleo almacenado y luego toda la producción futura, con ingresos depositados en cuentas gestionadas por EE. UU. “Trabajamos en estrecha colaboración con los venezolanos”, dijo, al tiempo que sostuvo que el control es necesario para “promover cambios”.

Según Wright, EE. UU. autorizará ventas a refinerías estadounidenses y de terceros países, pero todas las transacciones serán ejecutadas por el gobierno norteamericano. El funcionario reconoció que reactivar la industria venezolana requerirá decenas de miles de millones de dólares y tiempo, aunque destacó la “enorme oportunidad” de sumar cientos de miles de barriles diarios en el corto y mediano plazo.

Petróleo, sanciones y soberanía en el centro del conflicto

Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, cerca de una quinta parte del total global, aunque su producción actual ronda el 1 % de la oferta mundial. Trump tiene prevista una reunión en la Casa Blanca con directivos de grandes petroleras, mientras su administración sostiene que la operación en Venezuela permitirá a empresas estadounidenses revitalizar el sector en 18 meses.

Las incautaciones de petroleros y el anuncio de control directo de las ventas reconfiguran el mapa energético y jurídico del conflicto. En la práctica, consolidan un régimen de coerción extraterritorial que combina acciones militares, sanciones, órdenes judiciales y administración directa de flujos petroleros, en un contexto marcado por denuncias internacionales de violación de soberanía y tensiones crecientes en el Caribe y el Atlántico Norte.

Fuente: La Jornada y AP



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