
La vigencia de Soberanos e intervenidos: Joan Garcés, Venezuela y el riesgo de guerra mundial
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A casi tres décadas de su primera publicación, Soberanos e intervenidos vuelve a escena en un momento histórico marcado por el recrudecimiento de las tensiones internacionales, la erosión del multilateralismo y el retorno explícito de la fuerza como herramienta central de la política exterior de las grandes potencias. La sexta reedición del libro de Joan Garcés, presentada el 4 de diciembre en Madrid, no es un ejercicio de memoria ni un homenaje académico, sino una intervención política e intelectual de plena actualidad, que dialoga directamente con los acontecimientos que sacuden hoy a Venezuela, América Latina y el sistema internacional en su conjunto.
Garcés no es un observador distante. Su trayectoria lo sitúa en el núcleo de algunas de las experiencias más decisivas del siglo XX: fue asesor directo del presidente Salvador Allende durante la Unidad Popular; autor de una de las obras de referencia sobre el proceso chileno; y el jurista que impulsó la acción judicial que permitió el arresto de Augusto Pinochet en Londres en 1998, abriendo una grieta histórica en la impunidad de los crímenes de Estado. Desde esa experiencia acumulada —teórica, política y judicial—, Soberanos e intervenidos propone una lectura estructural del poder global, donde la soberanía formal de los Estados convive, y muchas veces choca, con mecanismos permanentes de intervención.
La presentación del libro, comentada por el historiador Jorge Magasich, adquiere un tono especialmente inquietante cuando Garcés aplica sus categorías al escenario venezolano actual, marcado por el despliegue naval estadounidense y la presión abierta sobre un país que mantiene una posición no alineada. Lejos de reducir el análisis a la coyuntura, Garcés sitúa a Venezuela en una larga duración histórica: como pieza clave en la relación entre Estados Unidos y América Latina, y como indicador —“un termómetro”, en sus palabras— del grado de aproximación a una guerra general entre potencias.
Uno de los ejes centrales de su reflexión es la función estratégica de América Latina en las guerras mundiales. Garcés recuerda que, tanto en la Primera como —sobre todo— en la Segunda Guerra Mundial, la región no fue un teatro de combate, pero sí un proveedor decisivo de materias primas adquiridas por Estados Unidos a precios muy por debajo del mercado. Petróleo, minerales, alimentos y recursos energéticos fueron la base material que sostuvo el esfuerzo bélico de Washington. Finalizada la guerra, cuando Europa recibió el Plan Marshall, los países latinoamericanos reclamaron una compensación similar. La respuesta fue negativa. En lugar de desarrollo, llegó la institucionalización de la subordinación, a través de la OEA, el TIAR y el alineamiento militar durante la Guerra Fría.

Desde esa perspectiva, Venezuela ocupa hoy un lugar singular. Su enorme reserva petrolera, su proximidad geográfica a Estados Unidos y su decisión de mantener márgenes de autonomía política la convierten —según Garcés— en un objetivo estratégico de primer orden. No se trata solo de un conflicto regional, sino de una pieza en el rompecabezas global de preparación para una eventual guerra hegemónica. El despliegue naval frente a sus costas no es leído como un gesto disuasivo aislado, sino como un movimiento de presión estructural, comparable —en su lógica— al que precedió al golpe de Estado en Chile en 1973.
La reedición de Soberanos e intervenidos dialoga así con un presente marcado por el retorno de prácticas que se creían superadas: la injerencia directa, el chantaje económico, la instrumentalización del derecho y la normalización de la guerra como horizonte. Garcés no propone profecías ni consignas, sino un marco analítico incómodo: entender que la defensa de la soberanía venezolana no es solo un asunto nacional, sino un factor que incide en la estabilidad global. En ese sentido, el libro vuelve a plantear una pregunta central: hasta qué punto la supervivencia de Estados no alineados sigue siendo una de las pocas barreras efectivas frente a una escalada bélica de alcance planetario.
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