
El carácter de clase del nuevo gobierno
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PREMISAS CENTRALES
Si, como lo hemos afirmado en algunos de nuestros trabajos, para introducir cambios estructurales a una sociedad, menester es, al menos, conocer su estructura, también para saber cómo reaccionar frente a un gobierno recién electo necesitamos comprender la naturaleza del mismo. O determinar lo que, en teoría, se acostumbra a denominar ‘carácter de clase’, tarea que pretendemos abordar en este nuevo trabajo.
Pero, ¿por qué este empeño? ¿Por qué bosquejar los rasgos de un gobierno e intentar conocer su sentido y orientación?
Las sociedades funcionan en interés de quienes hegemonizan la conducción de las mismas. Descubrir o descifrar lo que pretenden realizar éstos, facilita la tarea de los que han asumido la misión de trabajar por alcanzar mejores condiciones de vida para toda la población pues, de esa manera, se hace más fácil la elaboración de estrategias orientadas a tales fines como, asimismo, la construcción de las tácticas a emplear.
¿FASCISMO, DERECHA O ULTRADERECHA?
No obstante lo dicho, para no pocos analistas, el problema parece resuelto. Y no vacilan en afirmar que el movimiento encabezado por José Antonio Kast es fascismo[1], en tanto otros lo califican como expresión de la ‘derecha’ y los más atrevidos como una ‘ultraderecha’. Inútil es decirles que estas dos últimas expresiones nada significan y que el ‘fascismo’ es un acontecimiento histórico. La tendencia que acusa la generalidad de tales investigadores es a emplear analogías anacrónicas―con los cuales, otrora, se caracterizó más de un fenómeno social―, para explicar lo que sucede en la escena política mundial.
La razón de ello es que, muchas veces, se olvida que los regímenes, en una sociedad, son fenómenos históricos, como ya se ha dicho, y, en consecuencia, irrepetibles. Fenómenos que tuvieron sus actores, sus escenarios y sus tiempos o épocas, y que no volverán. Lo cual no quiere decir que algunos de los rasgos de esos sucesos permanezcan en el tiempo y vuelvan a manifestarse creando la ilusión que la historia se ha repetido. El ‘fascismo’ ocurrió, sí; pero jamás volverá a hacerlo.
Sobre los términos ‘derecha’ y ‘ultraderecha’ no insistiremos más que para recordar que fueron heredados de la Revolución Francesa. No son términos rigurosos y, en consecuencia, poco o nada dicen o significan. Tampoco se refieren al carácter de clase del grupo gobernante. Extremadamente vagos, de nada sirven para identificar el carácter de un gobierno; mucho menos, su extracción de clase.
CÓMO EMPEZAR LA TAREA
Podemos comenzar, como lo hemos hecho en otras ocasiones, aseverando que, en las formas de gobierno del sistema capitalista mundial, las clases sociales y sus fracciones se separan en el proceso de rotación del capital, y cada una de ellas, con sus respectivas fracciones, actúan debidamente representadas en la escena política nacional por actores políticos. Estos actores políticos no son sino la ‘representación política’ de cada uno de esos segmentos. En el caso específico de los sectores dominantes,
“La representación política de las clases y fracciones de clase dominante no está integrada por empresarios sino excepcionalmente”[2].
Y si nos preguntamos cuál sería su extracción de clase necesariamente hemos de concluir que se trata de
“Hijos de pequeños comerciantes (tiendas de ropa, restaurantes, librerías, almacenes, talleres mecánicos, etc.), de empleados del Estado (diplomáticos, jefes de reparticiones públicas, parlamentarios, etc), de ex miembros de las Fuerzas Armadas, descendientes de viejas aristocracias arruinadas, en fin”[3]
En Chile, nos habíamos atrevido, incluso, a señalar cuál, en principio, podía ser la representación política de los sectores dominantes y así concluíamos que:
Las clases y fracciones de clase dominante, hasta hace poco, actuaban representadas por la Unión Demócrata Independiente UDI, Renovación Nacional RN y Evolución Política EVOPOLI. Precisamente, por ello, podíamos separarlas de acuerdo a las tres fracciones centrales y aseverar con cierta seguridad que la UDI representaba predominantemente a la clase de los dueños de las finanzas o banqueros; Renovación Nacional a la industria y EVÓPOLI a los comerciantes. Por regla general. Y decimos ‘predominantemente’ pues la actividad de unos no siempre se manifiesta como ‘pura’ sino se encuentra estrechamente entrelazada con otras[4]
Ese panorama se mantiene en la actualidad: la fracción hegemónica del empresariado chileno es, aún, la que encabeza el mundo de la banca y de las finanzas en estrecha colaboración con el gran comercio (el de los grandes almacenes, de las bodegas y los ‘outlets’, y de los ‘malls’), que se manifiesta en el plano político representada por la UDI.
Sin embargo, el problema que se ha hecho presente es otro: en las elecciones de septiembre —y, consecuentemente, en el llamado ‘balotaje’ de diciembre recién pasado— el triunfo fue de un personaje que excedía los cánones de la representación política de los sectores dominantes. Ese personaje se llama José Antonio Kast Rist y es el organizador del partido Republicano.
CARACTERISTICAS DE ESTE PERSONAJE
De José Antonio Kast Rist, en lo personal, se sabe lo suficiente como para escribir un libro. Pero no es eso lo que nos interesa conocer. Porque participó en un partido (la UDI), se marginó del mismo y fundó su propia organización política (el partido Republicano) para disputar con otros candidatos el cargo de Presidente de la República en tres oportunidades. Y cuando se hace aquello es porque existe en el sujeto respectivo un deliberado propósito de influir decisivamente en la vida política de la nación. Lo cual implica el deseo de representar el interés generalmente manifiesto de determinado sector social y defenderlo en el ejercicio de esa función. Entonces, la pregunta es cuál es tal interés, por la defensa de qué interés pretende el presidente electo ejercer su función.
La primera sorpresa que nos entrega esta elección es que el candidato triunfante no representa el interés de la fracción hegemónica de la clase de los compradores de fuerza o capacidad de trabajo, representación que tiene a su cargo la UDI.Tampoco representa el interés del resto del empresariado (lo cual no quiere decir que no pueda hacerlo respecto de algunos pocos). Y estas afirmaciones son tan ciertas que la persona que tiene a su cargo la vocería de la administración de las empresas del ex presidente Sebastián Piñera, su hija Magdalena, en una tormentosa entrevista concedida a un medio de comunicación señaló, sobre el particular:
“Nosotros teníamos una candidata que era (Evelyn) Matthei, que no pasó a la segunda vuelta. Hoy hay dos opciones, yo soy de un sector político que es super claro. Yo creo en la justicia social, en la libertad, igualdad de oportunidades y esto está en Chile Vamos […] No tenemos hoy candidato”[5].
El mismo hecho que haya sido Juan Sutil, ex presidente de la SOFOFA, quien asumiera la dirección del Comando de Evelyn Matthei durante la campaña presidencial de 2025 es un índice claro de las preferencias empresariales.
Por lo demás, en los días posteriores al Año Nuevo y en medio de las gestiones que ha hecho el presidente electo para conformar su gabinete, varios ministros que se desempeñaron bajo el gobierno de Sebastián Piñera, aduciendo uno u otro motivo, han manifestado su renuencia a participar en un eventual gabinete del presidente electo[6].
EXTRACCIÓN DE CLASE
Como la generalidad de la representación política de los sectores dominantes de la sociedad, Kast no es ‘clase ni fracción de clase dominante’ sino su pertenencia lo ubica dentro del rubro comercio y, dentro del mismo, si somos generosos, a sus sectores medios. Burguesía mediana. Más inclinada hacia la pequeña. Por lo tanto, al igual que los demás representantes de este segmento social, posee grandes apetencias, ansias de figurar y de poder, incontinencia verbal y la infaltable dosis de narcisismo que caracteriza a gran parte de la ‘elite’.
Discípulo indiscutido de Jaime Guzmán hizo suyo el pensamiento político del constructor de la UDI desde un comienzo. No debe sorprender que sea ardiente defensor de lo que se conoce como ‘la UDI popular’. Al igual que Guzmán, cree Kast que su partido, el Republicano, debe asentarse fundamentalmente en los sectores populares que es donde existen mayores sentimientos patrios y respeto a los valores tradicionales. Fue eso lo que le hizo alejarse del partido de Guzmán, al que consideró haber abandonado los principios que le legara su fundador, transformándose en una verdadera agencia de empleos. Como muchas otras organizaciones políticas.
¿QUÉ REPRESENTA KAST?
Si somos rigurosos y respetamos nuestras propias afirmaciones, Kast debería representar a algunas de las fracciones, en que se divide la clase de los compradores de fuerza o capacidad de trabajo, señaladas más arriba. Sin embargo, ello no ocurre de esa manera; así no sucede.Y podemos condensar las razones de tal circunstancia en una sola: si los partidos se organizan para representar determinados intereses de clase, ello no significa, en modo alguno que han de hacerlo solamente respecto de las fracciones que se originan en la rotación del capital: también pueden representar fracciones que se originan como consecuencia del natural fraccionamiento posterior de las que existen, y de otras y otras. En efecto, en estricta teoría, por efecto del desarrollo de las fuerzas productivas, las fracciones que se originan en la rotación del capital pueden seguir subdividiéndose al compás del desarrollo de las fuerzas productivas en otras que —aunque no adquieran gran notoriedad y tengan existencia efímera—, derivan hacia formas de mayor complejidad. Este fenómeno, a nuestro entender, sucede no solamente en las clases dominantes sino, además, en las clases dominadas. Todas ellas siguen, en este sentido, un patrón reproductivo que no es lineal, en modo alguno, sino, más bien, global, con lo cual facilitan la imbricación recíproca de las fracciones sobrevinientes en nuevas y sucesivas formas de manifestarse.
Es este proceso lo que puede explicar la existencia del fenómeno que se ha dado en denominar, para algunos, ‘otra derecha’ —para Varufakis, ‘tecnofeudalismo’— en el que una sola fracción de la clase dominante combina los intereses de la tecnología de la comunicación (‘mediática’), de la alta tecnología (Big Tech) y de las nuevas técnicas financieras. Tal fenómeno, que constituye la unión de quienes tienen el control de los medios de comunicación, del desarrollo tecnológico y de las finanzas, en el carácter de nueva fracción de la clase dominante que se hace dueña de toda la sociedad a nivel planetario, es lo que hoy ha permitido una concentración (y centralización) de capital sin precedentes en la historia de la humanidad. Y la que ha transformado los conflictos bélicos a una forma más elaborada de vigilancia total a través del uso de algoritmos predictivos, sabotaje digital y desinformación con el objetivo de desarticular el funcionamiento de estados soberanos[7].
PERO, ¿PUEDE REPRESENTARSE, DENTRO DE UNA FORMACIÓN SOCIAL, UN INTERÉS DE CLASE QUE AÚN NO SE HACE PRESENTE EN ELLA?
Nos parece que sí. Que es plenamente posible. Es más: estamos convencidos que, aún cuando dentro de determinada sociedad no se hayan manifestado aún tales fracciones de clase —y, por consiguiente, no existan actividades que revelen su presencia dentro de la misma—, eso no impide que alguien quiera establecer contactos internacionales e intentar asumir la correspondiente representación de sus intereses. De hecho, es lo que, al parecer, intentó hacer Kast durante la campaña de 2021, cuando viajó a USA para entrevistarse con el entonces congresista norteamericano Marco Rubio[8].
Pero la verdadera representación de quienes toman a su cargo esa tarea es a nivel internacional. Representa lo que ha de venir y que aún no se manifiesta abiertamente en Chile, es decir, la unión entre del capital financiero, la Big Tech y los medios de comunicación.
Si, como lo afirmara Gramsci, la clase dominante tiene una cultura que la hace única, típica, consciente y homogénea, con la elección de Kast dicha representación no solamente demuestra que tal aserto es correcto sino, además, que se adelanta a su tiempo y es capaz de trasgredir los límites del Estado/nación. Es lo que hace peligrosa la presencia de Kast en la primera magistratura de la nación. Kast no está solo. Busca, con ahinco, constituirse en parte de la representación política de la fracción hegemónica de la clase dominante a nivel planetario. Sabe que eso lo haría casi invulnerable.
POR QUÉ SUCEDE AQUELLO
En los años 90 del pasado siglo, un grupo de destacados teóricos trazó los basamentos de lo que sería conocido como ‘teoría del sistema mundo’ que, curiosamente, guardaría asombrosa correspondencia con las bases del Gestalt para quien ‘es el todo lo que hace a la parte y no lo contrario’. Entre esos teóricos, vale la pena recordar a Samir Amín, André Gunder Franck e Immanuel Wallerstein quienes establecieron interesantes formas de hacer los análisis sociales.
De acuerdo a esas enseñanzas, y, a grandes rasgos, la ‘unidad de análisis’ no puede sino ser la tierra misma, su organización social. Y esto nos indica que la severa crisis experimentada por los sectores occidentales como consecuencia de la crisis habida en el hegemón, ha comenzado a alterar el orden mundial. El impresionante desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas, en vez de resolver numerosos problemas, ha creado otros que se ven como insalvables. Uno de ellos es la necesidad del empleo de mayor energía. La disputa por la obtención de nuevas fuentes de energía para satisfacer la demanda de los nuevos adelantos tecnológicos no es algo que se pueda ignorar.
En la teoría clásica, todo desarrollo que experimenten las fuerzas productivas ha de originar una correspondiente modificación en la estructura de las relaciones de producción. De no realizarse esa mecánica, la teoría clásica nos dice que ‘se abre una época de revolución social’. Si la voluntad del hegemón es que no se modifiquen las relaciones de producción (que son, en definitiva, relaciones de propiedad), la única manera de evitar la crisis inevitable es la instalación de gobiernos fuertes o dictaduras para extraer, de esa manera, sin tropiezos, una cada vez mayor cuota de plusvalor.
CÓMO ACTUARÍA KAST EN EL CHILE DE HOY
Kast busca representar a la nueva fracción tecnocrática que existe a nivel planetario. No constituyen casualidad alguna los viajes que ha realizado estas últimas semanas por Sud América[9]. Y los que ya había hecho a Europa. Pero, asumir tal representación toma su tiempo. En tanto no cuente con el apoyo irrestricto de la nueva fracción hegemónica a nivel planetario, necesitará ayuda de la fracción que ejerce la hegemonía en los sectores criollos dominantes, tarea que ya ha empezado a realizar. No deben sorprender las reuniones que ha sostenido con personajes de Chile Vamos, con los diversos grupos empresariales del país y el vacío que entre su futuro gobierno y el que fuera inseparable amigo suyo Johannes Kaiser (creador del partido Nacional Libertario) parece abrirse. Kast necesita el auxilio de la burguesía criolla; en consecuencia, deberá aprender a negociar. Y a morigerar su lenguaje naturalmente agresivo. Materia que ha comenzado a aprender y comenzó a aplicar desde el mismo día en que pronunció un discurso luego de su triunfo electoral. Porque, actualmente ―como se acostumbra a decir, en estos casos―, ‘el horno aún no está para bollos’. En suma: el período de espera lo hará más dócil. Pero no puede asegurarse que eso se mantenga en un futuro no muy lejano.
Manuel Acuña Asenjo
Santiago, enero de 2026
[1] Afirmar que un régimen es fascista nos haría suponer de manera mecánica que la forma de oponerse a sus acciones debería ser la formación de un ‘Frente Antifascista’; en el ideario ‘izquierdista’ tradicional, esa es la solución propuesta
[2] Acuña Asenjo, Manuel: “A propósito de una carta abierta”, agosto de 2025, disponible en INTERNET.
[3] Acuña Asenjo, Manuel: “A propósito de una carta abierta”, agosto de 2025, disponible en INTERNET.
[4] Acuña Asenjo, Manuel: “A propósito de una carta abierta”, agosto de 2025, disponible en INTERNET.
[5] Redacción: “Hija de Piñera reafirmó apoyo a Kast tras confusa declaración”, Radio Cooperativa, 06/12/2025.
[6] Mesa de Noticias: “Ex ministros de Sebastián Piñera descartan trabajar en el Gobierno de José Antonio Kast”, ‘El Mostrador’, 07 de enero de 2026.
[7] El caso reciente de Venezuela pone de manifiesto esta nueva forma de conducir los conflictos interestatales.
[8] Gutiérrez, María José: “Así fue la bitácora del viaje de Juan Antonio Kast a Estados Unidos”, ‘Diario Financiero’, 04/12/ 2021.
[9] Walder, Paul: “Kast en Perú: fragmentando Sudamérica y militarizando la agenda migratoria”, ‘El Clarín’ 09/01/26.





