
Informe Oxfam: en 2025 riqueza de milmillonarios en América Latina creció 16 veces más rápido que la economía regional en su conjunto
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Un nuevo informe de Oxfam, titulado Riqueza sin control, democracia en riesgo: ¿por qué América Latina y el Caribe necesitan un nuevo pacto fiscal?, advierte que la alarmante concentración de riqueza en la región pone en peligro la democracia, la igualdad y la capacidad de los Estados para responder a las necesidades de la mayoría. El documento fue dado a conocer en el marco del Foro Económico Mundial en Davos y plantea que la acumulación extrema de capital en pocas manos no solo profundiza la desigualdad, sino que también da poder político desproporcionado a las élites económicas, debilitando la representatividad y la participación ciudadana en la toma de decisiones públicas.
Una desigualdad que crece más rápido que la economía
El informe subraya que en 2025 la riqueza de los milmillonarios en América Latina y el Caribe creció alrededor de un 39 %, aproximadamente 16 veces más rápido que la economía regional en su conjunto. Actualmente la región registra 109 milmillonarios, 14 más que a finales de 2024, con una riqueza combinada que asciende a cerca de 622 mil millones de dólares, una cifra comparable al producto interno bruto combinado de Chile y Perú. Esta concentración extrema de capital ha escalado un 443 % desde el año 2000, evidenciando un patrón de acumulación acelerado que supera con creces la dinámica económica general.
Democracia y poder económico: una relación peligrosa
El documento advierte que la riqueza concentrada en pocos bolsillos no solo aumenta la inequidad económica, sino que condiciona el sistema político. La acumulación de capital se traduce en mayor influencia sobre decisiones públicas, medios de comunicación y redes sociales, limitando la capacidad de las mayorías para hacer oír su voz y distorsionando los procesos democráticos. En la región, más de la mitad de los superricos heredaron total o parcialmente su fortuna, nivel que supera la proporción mundial, lo cual contribuye a la formación de dinastías económicas que reproducen poder político y económico a través de generaciones.
Este fenómeno tiene implicaciones profundas para la cohesión social: cuando unos pocos controlan recursos estratégicos como finanzas, energía, medios y telecomunicaciones, su influencia se traduce en ventajas políticas y regulatorias que los protegen de la competencia y reducen la transparencia institucional. El informe señala que la acumulación de riqueza en la élite puede debilitar la capacidad del Estado para redistribuir ingresos y financiar servicios públicos esenciales, en particular en países donde la recaudación fiscal es insuficiente o está mal estructurada.
Un pacto fiscal como respuesta urgente
Frente a este escenario, Oxfam aboga por un “nuevo pacto fiscal” regional que permita a los Estados de América Latina y el Caribe reducir las desigualdades, fortalecer la democracia y aumentar la capacidad de gasto público en servicios clave como salud, educación y protección social. Entre las propuestas se incluye impuestos progresivos sobre la riqueza, gravámenes a herencias y donaciones, y reglas más estrictas para regular la influencia política y mediática de las élites económicas.
El informe sostiene que muchos países de la región tienen vacíos fiscales importantes: por ejemplo, solo cinco aplican impuestos al patrimonio neto, y apenas nueve gravan herencias o donaciones, lo que permite que la concentración de riqueza se perpetúe y limite espacios de redistribución. Un pacto fiscal renovado, según Oxfam, también debería incluir mecanismos de transparencia y de participación ciudadana, junto con sistemas que reduzcan la elusión y evasión de impuestos, prácticas que debilitan la capacidad del Estado para financiar políticas públicas.
Desafíos para la democracia y la estabilidad social
El informe vincula esta concentración de riqueza con un riesgo directo para la democracia, al disminuir la confianza pública en las instituciones y fortalecer élites económicas con acceso desproporcionado a la política. Cuando los recursos y el poder se concentran, la representación ciudadana se ve debilitada, lo que puede traducirse en menor participación política, desafección electoral y, en algunos casos, polarización social.
En síntesis, el informe de Oxfam plantea que sin reformas fiscales profundas y coordinadas a nivel regional, América Latina y el Caribe enfrentarán no solo desafíos económicos crecientes, sino también una erosión progresiva de la democracia y de la capacidad de los gobiernos para responder a las necesidades de la mayoría de sus ciudadanos. La desigualdad, lejos de ser solo una cuestión económica, se convierte en un factor de inestabilidad política y social que exige discusión, acción pública y, según Oxfam, un pacto fiscal urgente y transformador





