Política Global Portada Textos destacados

El nuevo clivaje geopolítico europeo y la paradoja Trump

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 45 segundos

Un estudio de opinión que acaba de ser realizado este mes de enero (2026) en Francia, Italia, Alemania y España (Eurobazooka) revela la emergencia de un nuevo clivaje (división) geopolítico en Europa, estructurado en torno a la figura y las políticas del presidente estadounidense Donald Trump. Este fenómeno, catalizado por la crisis del «momento Groenlandia» (la percepción de una posible intervención militar estadounidense en Groenlandia como un acto de guerra), está reconfigurando el espacio político europeo y reestructurando las alianzas tradicionales de una forma paradójica. Además, el análisis evidencia que la geopolítica, antes un dominio de expertos, se ha vuelto un tema caliente, emocional y altamente polarizante que genera reacciones vehementes y una demanda explícita de protección colectiva a escala de la Unión Europea.

El estudio de opinión hecho en las principales potencias europeas revela que la presidencia de Donald Trump ha detonado una nueva y poderosa línea divisoria (clivage) en la política europea,

El Detonante: El «Momento Groenlandia» y el Cambio de Percepción
La posibilidad de una intervención militar estadounidense en Groenlandia ha actuado como un umbral psicológico y político decisivo. Para más del 80% de los europeos, esto constituiría un «acto de guerra contra Europa». Este evento simbólico cristaliza un cambio profundo: EE.UU. ha pasado de ser un aliado estructural a ser percibido como una potencia imprevisible e incluso amenazante para una parte creciente de la ciudadanía.

El Hallazgo Central: Un Frente Común vs. Una División Interna
El «factor Trump» produce dos efectos políticos opuestos y simultáneos:




  1. Consolida un «Arco Progresista» y Moderado (Unifica a sus adversarios):
    • Crea un frente común extraordinariamente cohesionado que abarca desde la izquierda radical hasta el centro-derecha tradicional (ej.: desde La Francia Insumisa/Los Verdes hasta los conservadores de la CDU alemana o el Partido Popular español).
    • En este amplio espectro hay un consenso hostil masivo y estructurado: Trump es visto mayoritariamente como un «enemigo de Europa», su forma de gobernar se califica de autoritaria o dictatorial, y su política exterior se interpreta de forma hegemónica como un proyecto de «recolonización y depredación» de recursos. Este juicio es tan sólido que incluso el 74% de los votantes de la CDU alemana (un partido históricamente atlantista) comparte esta visión crítica.
  2. Desgarra y Desorganiza a las Derechas Radicales (Divide a sus aliados naturales):
    • Provoca una profunda fractura, indecisión y desorganización en el seno de las derechas nacionalistas e identitarias (como el Rassemblement National francés, la AfD alemana o Fratelli d’Italia).
    • Sus electores se dividen en tres grupos: una minoría lo apoya, otra lo rechaza, y una mayoría significativa (a menudo más del 50%) se muestra indecisa o en una posición ambivalente («ni amigo ni enemigo», «tendencia autoritaria»). Son el único espacio político sin un relato unificado, donde la afinidad ideológica con Trump choca con la inquietud geopolítica que genera.

Consecuencias Prácticas: Un Nuevo Eje Electoral y Dilemas Estratégicos

  • Se convierte en un criterio de voto: Para más de la mitad de los europeos, y de manera abrumadora en el electorado de izquierda y centro (75%-90%), la capacidad de un líder para oponerse a Trump es un factor electoral determinante.
  • Crea un dilema insalvable para la derecha radical: En temas concretos y de alto costo —como el envío de tropas europeas a Groenlandia—, sus electorados aparecen divididos casi por la mitad. Cualquier postura que adopten sus líderes alienará forzosamente a una parte crucial de su base, incentivando ambigüedades que los debilitan estratégicamente.

La Gran Paradoja (o «La astucia de la Razón»):
El efecto final es irónico y contrario al objetivo declarado de la administración Trump: mientras esta intenta apoyar una «internacional nacionalista» en Europa, su política agresiva logra justo lo opuesto.

  • Fortalece y unifica a todo el arco político que se le opone (progresistas y moderados).
  • Debilita y fragmenta desde dentro a las fuerzas políticas (derechas radicales) que pretende apuntalar, exponiendo sus contradicciones entre el soberanismo europeo y la alianza con un poder percibido como imperial.

 

Conclusión:
Lejos de simplemente polarizar a Europa entre pro y anti-norteamericanos, Trump está reestructurando el tablero político interno europeo. Ha creado un nuevo clivaje geopolítico que, al unificar a sus adversarios y desorganizar a sus aliados, podría beneficiar electoralmente al centro y a la izquierda, y complicar enormemente el proyecto de las derechas populistas. La geopolítica ha irrumpido así como un eje decisivo de la política interior europea.

El «factor Trump» entonces, actúa como un elemento de recomposición política inesperado: lejos de fortalecer un bloque de derechas homogéneo, expone las contradicciones internas de sus aliados naturales europeos y ofrece un eje de unidad potentísimo a todo el arco político (de izquierdas, progresistas y centristas) que se le opone. El devenir de este clivaje dependerá de la evolución de la política imperial estadounidense, pero sus efectos desestabilizadores en el panorama político europeo, y especialmente en la derecha, ya son una realidad medible.

Leopoldo Lavin Mujica

 



Foto del avatar

Leopoldo Lavín

B.A. en philosophie et journalisme, M.A. en Communication publique de l’Université Laval, Québec, Canadá.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *