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Académicos cuestionan a Iván Poduje: crítica frontal al desprecio por la evidencia y al uso político de la emergencia

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Las recientes declaraciones de Iván Poduje, futuro ministro de Vivienda y Urbanismo del gobierno de José Antonio Kast, generaron una reacción transversal en el mundo académico, científico y profesional, particularmente en el sur del país. Más de un centenar de académicas y académicos firmaron una carta abierta en la que rechazan lo que califican como una forma “simplista, prepotente y peligrosa” de abordar la reconstrucción tras los incendios forestales, y alertan sobre una concepción de política pública que desprecia la evidencia científica y el conocimiento territorial.

La polémica se originó luego de una intervención de Poduje en un seminario realizado en la Región del Biobío, donde sostuvo que proyectos de reconstrucción y obras públicas estarían siendo frenados por lo que denominó “activismo ambiental”, reduciendo los obstáculos a caricaturas como “un árbol, un roedor o un hallazgo arqueológico”. Las frases, ampliamente difundidas, fueron leídas por sus críticos como una señal temprana del enfoque que tendría el próximo gobierno en materias de vivienda, planificación urbana y medioambiente.

La carta: una respuesta desde el conocimiento

La carta abierta, suscrita por académicos de diversas universidades —especialmente de la Universidad del Bío-Bío y otras casas de estudio regionales— no se limita a una defensa corporativa del quehacer académico. El texto apunta al corazón del problema: la falsa dicotomía que Poduje instala entre reconstrucción y protección ambiental, como si se tratara de intereses irreconciliables.

Los firmantes sostienen que oponer personas y naturaleza no solo es intelectualmente pobre, sino políticamente irresponsable, sobre todo en un país marcado por catástrofes socioambientales recurrentes. Recuerdan que la normativa ambiental, los estudios de impacto y la protección del patrimonio natural y cultural no son caprichos ideológicos, sino herramientas construidas precisamente para evitar tragedias mayores, malas inversiones públicas y daños irreversibles.




“La evidencia científica no retrasa la reconstrucción: la hace viable y sostenible”, señala el documento, que acusa a Poduje de menospreciar décadas de investigación en ordenamiento territorial, gestión de riesgos y planificación urbana.

Emergencia y oportunismo

Uno de los puntos más duros de la crítica es el uso político de la emergencia. Para los académicos, el discurso de Poduje instrumentaliza el dolor de las comunidades afectadas por los incendios para justificar un relajamiento de estándares ambientales, lo que —lejos de acelerar soluciones— reproduce el mismo modelo que ha profundizado la vulnerabilidad de amplios territorios.

La carta subraya que gran parte de las zonas devastadas por el fuego corresponden a áreas previamente degradadas, con monocultivos forestales, expansión urbana desregulada y ausencia de planificación estatal. En ese contexto, responsabilizar a la normativa ambiental o a la ciencia aparece como una forma de eludir responsabilidades estructurales.

Una forma de hacer política

Más allá del contenido específico, la misiva pone en cuestión una forma de hacer política que el mundo académico identifica como creciente en la derecha chilena: el descrédito del conocimiento experto cuando este incomoda intereses económicos o proyectos ideológicos. En esa línea, los firmantes advierten que reducir la discusión pública a consignas o frases efectistas no solo empobrece el debate democrático, sino que debilita la capacidad del Estado para responder a crisis complejas.

El reproche no es solo técnico, sino ético. Quien está llamado a dirigir la política habitacional del país, señalan, debiera promover soluciones integrales, dialogar con los territorios y respetar la evidencia acumulada, en lugar de caricaturizarla.

Reacciones políticas y señales tempranas

Las declaraciones de Poduje también generaron críticas desde el mundo político, particularmente desde sectores ecologistas y regionales, que ven en sus palabras un anticipo de un gobierno que podría priorizar la rapidez del mercado por sobre la planificación democrática del territorio.

Aunque desde sectores afines al futuro ministro se intentó relativizar sus dichos, calificándolos de “caricaturas” o malinterpretaciones, la carta abierta deja en claro que el problema no es semántico, sino político. No se trata de un error comunicacional, sino de una concepción de Estado que ve en la regulación y en el conocimiento un obstáculo, y no una garantía.

Un debate que recién comienza

La controversia en torno a Iván Poduje no es un episodio aislado. Se inscribe en un contexto más amplio, marcado por la llegada al poder de un gobierno de ultraderecha que ha anunciado recortes, desregulación y una redefinición del rol del Estado. En ese escenario, la reacción del mundo académico adquiere una dimensión mayor: no es solo una defensa sectorial, sino una advertencia temprana sobre los riesgos de gobernar desde la simplificación y la confrontación.

La carta abierta, en ese sentido, no cierra el debate. Lo abre. Y plantea una pregunta de fondo que seguirá marcando el próximo ciclo político: ¿puede Chile enfrentar sus crisis sociales, habitacionales y ambientales prescindiendo de la evidencia, la ciencia y la memoria territorial?

Por ahora, la respuesta de los académicos es clara. Y el silencio —o la insistencia— del futuro ministro será también una señal de lo que viene.



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