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México desafía la presión de EE. UU. y reafirma su apoyo a Cuba en medio de la crisis energética

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En medio de la profunda crisis energética que atraviesa Cuba, México rechazó públicamente las amenazas de Estados Unidos de imponer aranceles a los países que suministren petróleo a la isla, defendiendo el derecho soberano a mantener relaciones comerciales y humanitarias con La Habana. La posición fue expresada por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien calificó las advertencias de Washington como “injustas” y subrayó que su gobierno seguirá actuando con base en principios de solidaridad y respeto al derecho internacional, según informó teleSUR.

La reacción mexicana se produce en un contexto de endurecimiento del bloqueo estadounidense, que en los últimos meses ha apuntado de forma directa al suministro de combustible. Esta estrategia ha tenido consecuencias inmediatas en la vida cotidiana de la población cubana: apagones prolongados, afectaciones al transporte público, dificultades en hospitales y reducción de vuelos internacionales por falta de jet fuel, de acuerdo con reportes de El País y Reuters.

Aranceles como herramienta de presión

Estados Unidos ha advertido que podría aplicar aranceles o sanciones económicas a países que exporten petróleo a Cuba, una medida que busca desalentar cualquier cooperación energética con la isla. Analistas citados por Reuters señalan que esta política introduce un nivel de presión extraterritorial más explícito que en etapas anteriores del embargo, al amenazar directamente a terceros Estados y empresas.

Frente a este escenario, Sheinbaum afirmó que México no acepta condicionamientos externos en su política exterior y recordó que el envío de petróleo a Cuba responde tanto a acuerdos comerciales como a consideraciones humanitarias, especialmente en un momento de emergencia energética. La mandataria explicó que su gobierno explora vías diplomáticas para continuar el apoyo sin afectar la economía mexicana, altamente vinculada al comercio con Estados Unidos.




Solidaridad y ayuda humanitaria

Además del respaldo político, México ha dado pasos concretos de apoyo humanitario. En semanas recientes, el gobierno mexicano envió alimentos, insumos básicos y ayuda de emergencia a Cuba para mitigar los efectos de la escasez de combustible, según informaron teleSUR y medios regionales. Estos gestos han sido destacados por observadores internacionales como un ejemplo de cooperación regional en un contexto de fuerte presión externa.

La postura mexicana ha reavivado el debate en América Latina sobre el impacto humanitario del bloqueo. En la Asamblea General de la ONU, la mayoría de los países del mundo —incluidos los latinoamericanos— han condenado reiteradamente el embargo, argumentando que afecta de manera desproporcionada a la población civil. Sin embargo, diplomáticos consultados por The Guardian advierten que el momento actual es particularmente delicado, debido al uso del combustible como arma de presión política.

Repercusiones regionales

Aunque México ha sido el país que ha asumido la posición más visible y activa, otros gobiernos de la región han manifestado preocupación por las consecuencias sociales del cerco económico. Brasil y Colombia han reiterado en foros multilaterales su rechazo a las medidas coercitivas unilaterales y han llamado a soluciones basadas en el diálogo y el respeto a la soberanía, según reportes de agencias internacionales. En Chile, sectores políticos y parlamentarios han insistido en la necesidad de considerar el enfoque humanitario frente a la crisis cubana.

No obstante, hasta ahora México es el único país latinoamericano que ha combinado el rechazo político a las amenazas de Washington con acciones concretas de apoyo, lo que ha sido interpretado como una señal de liderazgo regional en defensa del principio de no castigar colectivamente a una población.

Un debate que trasciende la política

Organizaciones de derechos humanos y expertos citados por El País y The Washington Post coinciden en que la actual crisis en Cuba pone sobre la mesa una discusión que va más allá de las diferencias ideológicas: el acceso a la energía es un derecho básico, indispensable para garantizar la salud, la alimentación y la seguridad de la población.

En este contexto, la decisión de México de rechazar los aranceles y mantener su apoyo a Cuba refuerza el llamado a la comunidad internacional —y especialmente a América Latina— a asumir un deber humanitario frente a una situación que amenaza con profundizarse si se mantiene la asfixia energética.

La crisis cubana, marcada por la presión externa y la escasez de recursos, vuelve así a interpelar a la región sobre el valor de la solidaridad, la soberanía y la defensa de los derechos fundamentales, en un escenario donde las decisiones políticas tienen consecuencias directas en la vida de millones de personas.



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