
Chile envía ayuda humanitaria a Cuba y Boric califica de “criminal” el bloqueo de EE. UU.
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El gobierno del Presidente Gabriel Boric oficializó esta semana una nueva acción de apoyo humanitario a Cuba, en medio de la aguda crisis energética y social que afecta a la isla, reafirmando además su histórica posición de rechazo al bloqueo económico impuesto por Estados Unidos. La decisión fue comunicada a través de un documento formal de la Cancillería y se suma a sus declaraciones previas del sobre la necesidad de separar la solidaridad con el pueblo cubano del debate político sobre su sistema de gobierno.
Donación a UNICEF para enfrentar la crisis en Cuba
En un comunicado fechado el jueves 12 de febrero de 2026, el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que Chile realizará una donación a UNICEF para colaborar ante la crisis humanitaria en Cuba. La ayuda será canalizada a través del Fondo Chile contra el Hambre y la Pobreza de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AGCID).
El texto señala que la grave crisis que vive la isla —marcada por la escasez de combustible, cortes de electricidad, dificultades en el acceso a servicios básicos y desabastecimiento— “exige una respuesta urgente en la isla, abarcando la provisión de agua, atención de salud y nutrición, incluyendo especialmente a embarazadas y niños, de manera de contribuir a mejorar las condiciones de vida de la población de forma más sostenida”.
La decisión se adopta en un contexto de emergencia humanitaria que ha impactado con fuerza a sectores vulnerables, particularmente a la infancia. Según la Cancillería, el objetivo es contribuir de manera concreta y focalizada, mediante mecanismos multilaterales, para asegurar transparencia y eficacia en la entrega de recursos.
En el mismo documento, el gobierno chileno reitera su rechazo a “cualquier medida o sanción unilateral, sobre todo cuando a través de estas exista afectación directa en las condiciones de vida de las personas”, aludiendo de manera implícita al embargo económico estadounidense que se mantiene por más de seis décadas.
Chile fundamenta esta acción en la Ley N° 20.138, que autoriza la contribución del país a la acción contra el hambre y la pobreza. En ese marco, el Ejecutivo ha dispuesto recursos para apoyar programas gestionados por Naciones Unidas en distintos escenarios de crisis.
Boric: solidaridad sin ambigüedades
Las declaraciones del Presidente Boric han buscado mantener un delicado equilibrio político: por un lado, reafirmar la defensa irrestricta de los derechos humanos; por otro, expresar solidaridad concreta con la población cubana frente a la crisis.
El presidente Gabriel Boric utilizó su cuenta en la red social X para defender la medida y condenar el bloqueo estadounidense. El mandatario afirmó que “el bloqueo que Estados Unidos ha impuesto a Cuba y que ha agudizado en las últimas semanas es criminal y un atentado a los derechos humanos de todo un pueblo”
En intervenciones anteriores, el Mandatario ha sido crítico respecto de la situación política en Cuba, señalando que no comparte su modelo institucional y que en la isla existen restricciones a libertades fundamentales. Sin embargo, también ha sostenido que el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos ha agravado las condiciones de vida del pueblo cubano y que su levantamiento es una condición necesaria para cualquier mejora estructural.
“Las sanciones económicas que afectan directamente a la población no son el camino”, ha afirmado en diversas oportunidades, defendiendo el multilateralismo y el respeto al derecho internacional como principios rectores de la política exterior chilena.
En esa línea, el apoyo a UNICEF aparece como una señal coherente con una diplomacia que intenta separar el plano humanitario del conflicto geopolítico. El gobierno ha insistido en que la ayuda no implica respaldo político a ningún régimen, sino un compromiso con la población civil.
Contexto internacional y tensiones políticas
La crisis en Cuba se ha agudizado en los últimos meses por la combinación de factores estructurales —como el prolongado embargo estadounidense— y coyunturales, entre ellos la reducción del suministro de petróleo, dificultades logísticas y una situación económica interna debilitada.
En ese escenario, distintos países han adoptado posiciones diversas. Mientras Washington ha reforzado ciertas medidas restrictivas, otros gobiernos latinoamericanos han abogado por aliviar sanciones y promover soluciones diplomáticas.
La postura chilena ha sido observada con atención en el plano interno. Sectores de derecha han criticado cualquier gesto de apoyo que pueda interpretarse como cercanía política con La Habana, mientras que desde el oficialismo se ha defendido la coherencia histórica de Chile en materia de cooperación internacional.
El Ejecutivo ha subrayado que la ayuda será estrictamente humanitaria y gestionada por un organismo internacional reconocido, como es UNICEF, lo que garantiza que los recursos se destinen a programas específicos de salud, nutrición y abastecimiento básico.
Una política exterior basada en el multilateralismo
Desde el inicio de su mandato, el Presidente Boric ha planteado que la política exterior chilena debe estar basada en el respeto al derecho internacional, la defensa de los derechos humanos y el fortalecimiento del sistema multilateral.
En el comunicado de Cancillería se insiste en que las medidas unilaterales que impactan directamente en la población civil no contribuyen a la solución de los conflictos. La ayuda canalizada a través de Naciones Unidas refuerza esa línea, evitando acuerdos bilaterales directos que puedan interpretarse políticamente.
El gobierno ha recordado que Chile ha participado en diversas iniciativas de cooperación humanitaria en la región y en el mundo, particularmente en situaciones de emergencia alimentaria y sanitaria.
Reacciones y debate interno
El anuncio ocurre en un momento de debate político intenso en Chile respecto a la relación con Cuba. Algunos sectores han cuestionado si el Ejecutivo mantiene una postura suficientemente crítica frente al régimen cubano, mientras que otros consideran que las sanciones internacionales son el principal obstáculo para la recuperación económica de la isla.
Desde el gobierno se ha respondido que la política exterior no puede reducirse a alineamientos ideológicos simplistas. “Se puede tener una posición clara respecto de los derechos humanos y, al mismo tiempo, rechazar medidas que afectan directamente a la población”, han señalado fuentes diplomáticas.
La donación a UNICEF busca precisamente marcar esa diferencia: solidaridad con el pueblo cubano sin renunciar a principios democráticos.
Un gesto en medio de la crisis
La contribución chilena, aunque de alcance limitado en términos financieros, tiene un peso simbólico en el escenario regional. Refuerza la idea de que la cooperación internacional puede actuar como amortiguador frente a crisis complejas y politizadas.
En un contexto global marcado por conflictos, tensiones geopolíticas y crisis económicas, el Ejecutivo chileno ha optado por privilegiar la ayuda humanitaria canalizada por organismos multilaterales como herramienta de política exterior.
La decisión, respaldada formalmente por Cancillería y alineada con la legislación vigente, reafirma la voluntad del gobierno de contribuir a mitigar el impacto social de la crisis cubana, especialmente en sectores vulnerables.
Más allá del debate ideológico, el mensaje oficial apunta a que la solidaridad no debe ser rehén de disputas políticas y que la prioridad, en escenarios de emergencia, debe ser la protección de la vida y la dignidad de las personas.





