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La guerra y los negocios en la era Trump

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Desde siempre las guerras y sus crisis se han presentado muy buenas para los negocios. Las guerras de EEUU y la OTAN contra Rusia en Ucrania, así como aquella de EEUU e Israel contra Irán son prueba de ello. Estas han desarrollado un tipo particular de negocios, el que utiliza preferentemente el instrumento principal de la  economía financiera, esto es, las Bolsas de Valores, preponderantes en el neoliberalismo de hoy. Lo novedoso es que, como veremos, participan directamente en este negocio Jefes de Estado, sus familiares y amigos. Fuera de las Bolsas, ellos también ganan dinero dado los numerosos conflictos de interés en los que se ven envueltos, aunque este fenómeno es antiguo y universal.

 

En la dominante economía neoliberal de hoy como es sabido, los negocios mundiales centran su actividad preferida en las Bolsas del capitalismo desarrollado de Occidente principalmente. Aquellas donde los Bonos de los Estados, las acciones de las empresas, las monedas nacionales y otros instrumentos financieros son utilizados como fichas en un gran casino. Allí reina la especulación, la incertidumbre y las expectativas de hacer un gran negocio en un segundo. Sin trabajar. Uno de los productos disponibles en las operaciones bursátiles que representan la quintaesencia de lo que afirmamos, lo constituye la Bolsa de Futuros. Allí se apuesta sobre el precio a futuro de materias primas, divisas, acciones e índices bursátiles mediante un contrato estandarizado donde se fija el precio hoy y el que supuestamente tendrá en una fecha futura. Si se acierta en la apuesta hecha, se ha ganado. ¿Qué otro nombre mejor que Casino para una institución que tiene normalizadas operaciones como la descrita?

En tiempos de guerra, las expectativas, ese gran motor que hace tomar decisiones a las empresas en un sentido o en otro, son siempre complejas e inciertas. Las cosas pueden cambiar del día a la mañana. Y los empresarios odian la inestabilidad socio-política. Una simple reunión de Rusia y EEUU hoy, o de Irán y EEUU por ejemplo, hacen cambiar drásticamente las expectativas futuras de negocios. Los drones y misiles lanzados por Irán en los países del Golfo por ejemplo están haciendo desistir  hoy de proyectos de inversión a empresas occidentales.




En este respecto es muy particular la situación actual que sucede con el Presidente de EEUU. El hombre hace declaraciones día sí día también; ambiguas, amenazantes, contradictorias, absurdas. De ello da cuenta el movimiento agitado y permanente de las Bolsas en estos tiempos convulsos. Y en ese mar revuelto, se pueden pescar muy buenos negocios. Este proceder de Trump no es ni descuidado ni inocente.

El arma suprema de los especuladores en las Bolsas es la llamada “información privilegiada”. Mucho más que el estudio regular y sistemático de la mayor cantidad de variables políticas, económicas, científicas y muchas otras que determinan por ejemplo el precio de las materias primas o cualquier otro producto cotizado en Bolsa. Conocer anticipadamente que una acción subirá de precio mañana o en los próximos minutos de manera de comprar hoy. Y esperar mañana o pocos segundos después como acontece también hoy para vender obteniendo pingües ganancias. Ganar dinero sin hacer nada más que haber obtenido – ilegalmente una buena parte de las veces – la dicha información privilegiada. Y sin haber producido ni un solo tornillo para una máquina, una tabla para la construcción o un kilo de arroz para la comida. Todos productos necesarios para la sociedad. Hoy, el precio del petróleo y del gas natural subiendo y bajando cada día son el campo ideal para rápidos y grandes negocios especulativos conforme lo que acontezca en el Estrecho de Ormuz.

Un fenómeno político-económico nuevo, ya comentado en un artículo reciente, es el de los millonarios empresarios convertidos en jefes de Estado que utilizan las relaciones diplomáticas, la guerra y sus alianzas para su enriquecimiento personal.

 

El ejemplo de Trump y familia

El mejor ejemplo de esto es hoy lo que hace la familia Trump. Estos, tal como lo han hecho Milei, Piñera, Noboa y Bolsonaro en menor medida en nuestro subcontinente, utilizan el aparato del Estado para enriquecerse. Los Trump se organizan de manera un poco diferente utilizando la guerra como factor que influye en los negocios. El Presidente hace un anuncio, por ejemplo, diciendo que pronto terminará la guerra con Irán. Inmediatamente suben las bolsas. Menos de 24 horas después, amenaza a Irán con borrarlo del mapa y “volverlo a la Edad de Piedra”. Entonces las bolsas bajan. Exige que se abra el estrecho de Ormuz para dejar pasar petróleo, gas y urea. Las bolsas suben. Irán hace oídos sordos, porque la guerra económica es parte de su estrategia militar. Bastante exitosa por lo demás. Las bolsas vuelven a subir.

 

Teorías de la conspiración

Algunos especulan que el comportamiento de Trump, contrario a los intereses de EEUU en este período al menos, estaría dictado por el lobby israelita. Concretamente se señala el caso Epstein utilizado para chantajear al Presidente por las informaciones contenidas en los miles de documentos que han retratado ese mundo de las elites alrededor de pedofilia y ritos sanguinarios. En ellos aparecen implicadas personalidades de todo el mundo occidental, incluido Trump. La teoría de la conspiración agrega que el propio Epstein habría sido un agente del Mossad israelita. Sus archivos serían la herramienta de esos chantajes, con los cuales se amenazaría a Trump para seguir la política de Israel en el conflicto con Irán. Considerando que el argumento de atacar Irán habría sido el peligro representado por la posibilidad de este desarrollar el arma atómica ha quedado desvirtuado pareciera que los objetivos son otros distintos. Esto no solo por las declaraciones recientes de israelitas y norteamericanos que apuntan principalmente a otros objetivos. Tales como la apertura del Estrecho de Ormuz, convertido hoy en un peligro real para la economía de Occidente. O la destrucción de la capacidad de lanzar misiles, área donde Irán disputa al imperio estas capacidades, fundamentales en la guerra hoy. Sea por la imposibilidad de alcanzar estos objetivos o por otro motivo cualquiera, lo concreto es que el peligro atómico que representaría Irán ya no es la justificación para la agresión. La guerra sirve los intereses de Israel de dominar sin contrapeso en todo el Medio Oriente, donde Irán estaba y está representando un desafío enorme a esa dominación tal como muestra el desarrollo de la guerra hasta aquí. Pero además, para Trump y su demostrado empeño en tener el petróleo venezolano, si pudiera controlar el petróleo iraní, entonces EEUU contrapesaría fuertemente el dominio ruso en esta materia. Además que un gobierno amigo en el país persa sería una buena cuña en la estrategia de largo plazo contra China. La posición estratégica de Irán es crucial para quien quiera dominar el Oeste asiático. Su ubicación estratégica lo convierte en un nexo entre Asia Central, el Medio Oriente y el sur de Asia.

Por nuestra parte especulamos sobre la actuación de Trump desde un punto de vista estrictamente de sus negocios personales. Pensamos que no es por incongruencia, senilidad o simple vanidad de narcisista que Trump ha hecho cadena nacional en su país en los últimos días- para obligar al pueblo americano a verlo actuar, pueblo que en su mayoría hoy lo rechaza -. Allí se ha limitado a repetir con voz grandilocuente los mismos anuncios hechos por separado en los días previos. Entre otros, el confuso anuncio del fin casi próximo de la guerra por haber alcanzado “casi” los objetivos propuestos. Lo concreto es que ante el anuncio que habría cadena nacional de TV, entonces los inversionistas, los operadores y sus inteligentes programas de IA -excepto los amigos de Trump claro – probablemente pensaron que este anunciaría su retiro victorioso de Irán, algún acuerdo (ficticio) con los líderes iraníes, o cualquier noticia positiva sobre el fin de la guerra. Y las Bolsas subieron. Al día siguiente los norteamericanos y sionistas continuaron bombardeando pesadamente a Irán con muchas muertes y destrucción de objetivos civiles. Las Bolsas bajaron. El Estrecho de Ormuz continuaría cerrado. Para los amigos que compraron antes del anuncio de cadena nacional de TV la “pasada” resultó un éxito. Compraron barato, y vendieron caro antes del golpe de realismo que significó la reanudación de los bombardeos.  Muchos cientos de millones ganados en pocas horas.

En todas estas movidas Trump gana, como lo denuncian algunos medios[i]. El es personalmente la información privilegiada. No tiene que pedirla a nadie. Aparentemente él mismo la genera. De ahí que gana cuando apuesta a ganador conociendo el resultado de antemano.

El Presidente y sus amigos están haciendo grandes negocios en estas “movidas”. Incluido su yerno y su “enviado especial”, ambos dos perfectamente ignorantes de la ciencia de las relaciones diplomáticas tal como lo han demostrado en la práctica. Lo que no interesa para nada hoy conforme el nuevo modelo de relaciones internacionales y diplomáticas que usa Estados Unidos. Ambos dos personajes son personas de negocios. Más específicamente han hecho su práctica en el negocio inmobiliario. Su yerno no tiene mucha experiencia en este tipo de negocios. Ayudando a enriquecerlo, Trump enriquece a su hija. Pepe Escobar creo ha contado que solo un emirato árabe le ha dado 500 millones de dólares para un fondo que maneja el yerno. A cambio de protección. Esa que los misiles iraníes están destruyendo.

Las reuniones diplomáticas son ahora principalmente reuniones de negocios. De allí los anuncios permanentes en un sentido o su contrario previo a dichas reuniones, o propuestas maximalistas de “tejo pasado”, con chantajes amenazantes como solo la mafia suele hacerlo. Normalmente estas amenazas son el piso inicial en las negociaciones del gobierno de Trump. Fue así que lo hizo con el episodio del alza de tarifas aduaneras a medio mundo. Pero el dinero ganado en las Bolsas con estos vaivenes fue un buen negocio. Lo que a la opinión pública sorprendía al principio como faltas a las costumbres y hábitos forrmales por parte del gobierno estadounidense en las relaciones diplomáticas ahora se entienden mejor si se descubre que estas tratan de negocios.

La suspensión de Trump en su reunión con Xi Jinping ahora en Abril se encaja en esta lógica. Llegar a dicha reunión sin una victoria clara sobre Irán, no le daba a Trump una posición de fuerza donde poder negociar lo que quiera que sea. No tenía “todas las cartas”.

 

Si alguien cree que estoy exagerando con esta especulación, los invito a revisar la prensa de EEUU que lentamente va denunciando este proceder lesivo para los intereses de EEUU. No sería de sorprender que la “desvinculación” de Pam Bondi, el equivalente de la Ministra de Justicia norteamericana tenga algo que ver con estos turbios negocios.

Algunos analistas norteamericanos afirman que con esta política, Trump, su yerno J. Kushner y su socio de golf S. Witkoff han ganado millones[ii]. Un negocio particular llevado a cabo fuera de los canales oficiales de la diplomacia del aparato del Estado que se ocupa de la Relaciones Internacionales. Por eso Marco Rubio, a pesar de ser oficialmente quien debería encargarse de esto es solo un observador. Hasta los hoteles y campos de golf de Trump se utilizan en recepciones y cenas a embajadas extranjeras para recibir los dignatarios que vienen a negociar. Tal como la recepción de Trump a Ursula von der Leyen en su club de golf en Escocia, promocionando así este en el mundo entero.

 

Política exterior de Estados Unidos

Ni qué decir que esta política muchas veces en el mediano y largo plazo es contraria a los intereses del propio EEUU. Bajo Trump, hoy el país ha perdido prestigio y respeto por su accionar frente a amigos y enemigos. Nunca antes un gobierno de EEUU había estado tan aislado en el Mundo como ahora. Accionar que además es muchas veces ilegal por el no respeto a los principios de la Carta de Naciones Unidas. El gobierno de Trump pasa por encima de estos frecuentemente. Hasta sus más sólidos aliados, o al menos así lo parecían,  los países de la Unión Europea y Reino Unido, además de Canadá y Australia intentan desligarse de un gobierno que no respeta nada ni a nadie. Pocos se salvan de sus diatribas como la OTAN a quienes llama “cobardes” por no ayudarlo a abrir el Estrecho de Ormuz que Irán continúa a manejar a su antojo. Trump ha hecho un daño a su país del que costará tiempo salir para restablecer la confianza y formas civilizadas de relaciones internacionales.  En este contexto China aparece nítidamente como un baluarte de estabilidad y respeto por las relaciones pacíficas entre los Pueblos. Rusia por su parte no se entromete en el proceso auto-destructivo de su enemigo, líder de la OTAN, su coalición militar enemiga. Continúa a ganar mucho dinero con el sobreprecio del petróleo, – al que el propio Trump ha levantado restricciones para su venta – lo que le ayuda en su esfuerzo militar en Ucrania. Y mira como su enemigo daña seriamente las relaciones con sus aliados. El tiempo está a favor de Rusia así como de Irán. Para esta última, ganar no es necesariamente vencer militarmente a la primera potencia mundial puesto que sabe que esto es imposible. Se trata de agotarla y derrotarla políticamente. Porque en tanto sigan cayendo bombas sin cesar sobre Tel Aviv, las empresas norteamericanas en los países del Golfo Pérsico y continúen muriendo pilotos de aviones y soldados estadounidenses, para un país muy sensible a la pérdida de tan solo de uno de sus “boys”, el movimiento contestatario al Presidente en el propio EEUU jugará un papel muy importante en las próximas semanas y meses para presionar por el fin del conflicto. De allí el apuro de Trump por terminar la guerra. Las multitudinarias marchas callejeras en todo Estados Unidos recientemente dan cuenta de este creciente rechazo al Presidente.

 

Riesgo nuclear

Estas peligrosas acciones del gobierno de EEUU, para recordarlo una vez más, constituyen hoy una seria amenaza para la Humanidad. La gente no parece estar preocupada por esto, pero nunca hemos estado más cerca que ahora de un accidente nuclear, el que puede convertirse en destrucción mutua asegurada para toda la vida en la Tierra. Cuatro veces ya han atacado israelitas y norteamericanos la central atómica de Bushehr, aquella construida por los rusos en Irán. Igualmente la planta de Natanz. No sabemos qué actitud tomaría Rusia al ser atacados los muchos cientos de científicos rusos que allí trabajan. Lo que si sabemos es que el polvo radioactivo de Bushehr llegaría a los países del Golfo, esos mismos que EEUU dice defender. El Organismo Internacional de Energía Atómica  apenas dice mostrarse  “alarmado” por estos acontecimientos, no atreviéndose a acusar a EEUU ni a Israel, a quien su Presidente, el argentino Rafael Rossi defiende casi abiertamente.

 

Conclusión

Esperamos que los probables triunfos de Rusia e Irán en los próximos meses y semanas cierren al menos temporalmente la posibilidad de estos criminales negocios debido a la incertidumbre de los tiempos de guerra y entonces el Mundo pueda tener un poco de paz. Veremos entonces como surgirán los negocios sobre la indispensable reconstrucción de los países y regiones que han sido destruidos. Donde Trump y sus amigos y familiares también esperan obtener beneficios. El Capitalismo y su imperiosa necesidad de producir incesantemente ganancias no se detiene. Los pueblos pagan la factura.

 

Patricio Serendero

 

[i]       Entre varios otros, está la presentación de una resolución del Senador Blumenthal (25/5/2025) contra Trump por utlización de su cargo para recibir prebendas y hacer negocios con Arabia Saudita, Quatar,Omán y Serbia para construir hoteles de lujo y campos de golf en sus países.

[ii]      Wittkoff acusado de promover su empresa de criptomonedas entre los gobiernos del Golfo. Kurscher ha recibido mucho dinero de las monarquías árabes para su empresa de fondos de inversión Affinity Partners.

Las opiniones vertidas en esta sección son responsabilidad del autor y no representan necesariamente el pensamiento del diario El Clarín

 



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