
Lo ocurrido en estas jornadas no es solo un conflicto legislativo; es un síntoma de una casta política que ha perdido la brújula. El gobierno de Kast, en lugar de buscar consensos, impone indicaciones de madrugada y cambia textos como quien cambia de camisa, demostrando que el diálogo es un mero formalismo. La oposición, por su parte, se desgarra en disputas internas que














