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Activista salvadoreña acusa que hay al menos 30 mil inocentes en cárceles de Bukele

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San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.− A partir del régimen de excepción aprobado el 27 de marzo de 2022, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele “ha detenido a 91 mil 400 personas, de las cuales más de 2 mil han muerto violentamente en prisión o porque les han negado el derecho a la salud”, afirmó Ingrid Escobar Campos, directora de la agrupación Socorro Jurídico Humanitario de ese país y asilada en México por la persecución de la que fue víctima.

Agregó que “según nuestras estimaciones, por lo menos hay 30 mil inocentes, aparte de los 8 mil que él dice que ya liberó”, al tiempo de señalar que “de los 2 mil muertos estimados, en Socorro Jurídico Humanitario hemos confirmado 514, de los cuales el 31 por ciento reflejan muerte violenta”. Aparte de todo lo anterior, “siguen ocurriendo detenciones arbitrarias sin cumplir los estándares internacionales”, añadió Escobar Campos, quien participó en San Cristóbal de Las Casas en el encuentro de conversación Crisis de Derechos Humanos en El Salvador.

Luego de hacer un recuento de todas las acciones violatorias de la Constitución, como la relección de Bukele, y de las vulneraciones de derechos humanos cometidas por el presidente desde que asumió el poder en 2019, Ingrid Escobar sostuvo que “El Salvador ha entrado en graves violaciones a las garantías individuales, de acuerdo con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la Organización de Naciones Unidas (ONU). También son acusados por crímenes de lesa humanidad los agentes del Estado, porque actualmente asesina en el sistema carcelario, desaparece de manera forzada, apoya el traslado de personas de otras poblaciones o de otros países en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), hay trabajo forzado y torturas en los centros penales”.

La defensora de derechos humanos afirmó que ante las presiones internacionales, Ibrahim Bukele, hermano del presidente, “ha dicho en redes sociales que hay un comité paralelo que trabaja de la mano con la institucionalidad, llámese Ministerio Público, Fiscalía, defensores de derechos ―entiendo que los juzgados competentes―, para revisar casos de presos, y uno se pregunta: ¿cuáles son los criterios?, ¿cuál es el decreto que ampara a ese grupo para determinar quién es inocente y quién no?”.




Sostuvo que ese grupo “es ilegal, inconstitucional, anti correccional e injusto, y lo peor es que está funcionando. Nada menos que ayer convocó a varios abogados a llevarle casos, pero, ¿por qué no todas las organizaciones son convocadas? ¿Por qué a Socorro Jurídico no nos llama si tenemos 3 mil 600 casos? Es una cosa a la zumba marumba como decimos en nuestro país, sin nada de planeación. Nuestro país es gobernado no por un plan sino por ocurrencias de una familia”.

Subrayó: “Yo salí exiliada en junio de 2025, pero voy a seguir denunciando las violaciones derechos humanos y las injusticias que se están cometiendo”, como el encarcelamiento de la abogada y defensora de derechos humanos, Ruth López, presa por denunciar actos de presunta corrupción en el gobierno de Bukele, bajo la acusación de peculado.

Luis Rodríguez Castillo, profesor e investigador del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (CIMSUR), dependiente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo durante el conversatorio que “se vive una guerra del Estado salvadoreño contra su ciudadanía”.

Agregó que “el estado de excepción impuesto en El Salvador se ha convertido, sumando las muertes materiales y simbólicas y los exilios, en una de las guerras más calientes para El Salvador, según el juego de las cifras que vemos en diferentes informes. Por su difusión mediática, el modelo Bukele se ha convertido en un encanto persistente que amenaza a nuestra sociedad latinoamericana”.

Edgar Baltzar Landeros, otro de los panelistas, politólogo y autor del libro «Desinformación y autocracia. El Salvador de Nayib Bukele», expresó que Bukele “odia la historia, odia los acuerdos de paz, odia a los actores políticos bipartidistas del pasado, tanto como el mismo pueblo salvadoreño, y reivindica un nuevo El Salvador, algo inédito”.



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