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Entrevista con Anayansi Rodríguez: resistencia y dignidad cubana en tiempos de presión externa

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En esta entrevista, Anayansi Rodríguez Camejo, viceministra de Relaciones Exteriores de Cuba, analiza cómo el país ha enfrentado el endurecimiento de las medidas estadounidenses durante los últimos años. La diplomática explica la estrategia de resiliencia de la política exterior cubana, el papel del multilateralismo y los desafíos que plantea el bloqueo en la cooperación internacional y en la vida cotidiana del país.
¿Cómo valora Cuba la resiliencia de su política exterior frente al recrudecimiento de medidas unilaterales adoptadas por la administración Trump?

Habría que decir, en primer lugar, que la resistencia creativa y la probada resiliencia frente al bloqueo reforzado es un mérito absoluto del noble pueblo cubano; y la política exterior de la Revolución Cubana es solo un reflejo de ello.

La política exterior de Cuba se mantiene adherida a la defensa de los principios de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, en particular el respeto a la soberanía, la independencia, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, el respeto a la autodeterminación de los pueblos y a su derecho a escoger libremente su sistema político y modelo de desarrollo, las normas que rigen la convivencia pacífica entre los Estados y la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.

A pesar del reforzamiento del bloqueo contra Cuba, incluido el cerco energético, que ha afectado sectores sensibles de la economía y la vida cotidiana, el país ha mantenido una proyección internacional activa, constructiva y comprometida con la paz, con la defensa del multilateralismo, la integración regional y la cooperación internacional, en defensa de las causas justas, en la lucha por la construcción de un nuevo orden internacional más justo, democrático y equitativo y en la denuncia del bloqueo y de las medidas coercitivas unilaterales.

El reforzamiento del bloqueo ha amplificado las voces de la comunidad internacional en su contra. Ha consolidado el prestigio de Cuba en su lucha contra esa política, pese a las presiones ejercidas por EE.UU. para que varios países retiren su apoyo a Cuba.




Vale destacar que el MNOAL, el G77 y China, la CELAC y el Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de Naciones Unidas han mantenido la denuncia sistemática y el rechazo al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE.UU. y su carácter extraterritorial, así como a la designación espuria de Cuba como Estado supuestamente patrocinador del terrorismo.

¿Qué ejemplos concretos puede compartir sobre cómo Cuba ha logrado mantener cooperación internacional pese al bloqueo?

La cooperación internacional cubana basada en la solidaridad, la complementariedad y el beneficio mutuo entre países en desarrollo, se ha consolidado durante los últimos años incluso bajo el más férreo bloqueo. Es importante destacar que, desde los primeros años de la Revolución, guiados por los principios de la política exterior cubana y del pensamiento de nuestro Comandante en Jefe, Cuba comenzó la cooperación médica en el ámbito de la salud. En 1963 la primera brigada médica internacionalista cubana, compuesta por 29 médicos, 4 estomatólogos, 14 enfermeros y siete técnicos de la salud, part hacia Argelia a pocos meses de su independencia.
Este apoyo de nuestro país ha tenido un impacto extraordinario en las realidades de 165 naciones, sobre todo en las menos favorecidas. Un momento significativo resultó la creación del Programa Integral de Salud tras el paso de los huracanes Mitch y George por Centroamérica, basado en el modelo de Atención Primaria de la Salud y que transformó la colaboración médica caribeña seguido por experiencias como “Barrio Adentro”, dirigido a garantizar el acceso pleno a servicios de salud integrales y de calidad y Operación Milagro, parabrindar cirugías oftalmológicas gratuitas a personas de bajos recursos en América Latina.
También fueron significativos la movilización de casi 19.000 médicos cubanos como parte del Programa Más Médicos (Brasil-Cuba-OPS) para suplir el déficit de recursos humanos y dar acceso a las poblaciones más vulnerables de Brasil; el envío de 256 cooperantes cubanos, en colaboración con la OMS, a tres países de África Occidental (Sierra Leona, Liberia y Republica de Guinea) como parte de la repuesta mundial a la epidemia causada por el virus del Ébola; la contribución del Contingente Internacional de médicos especializados en situaciones de desastres y graves epidemias “Henry Reeve” al enfrentamiento fe la pandemia de COVID-19. Se enviaron 58 brigadas a 42 y territorios de Europa, África, Asia, el Caribe y América Latina.
Destacar, asimismo, la aplicación con éxito de las vacunascubanas contra la COVID-19 en Venezuela, Nicaragua, México, Irán y Vietnam, a pesar de las intensas acciones de Estados Unidos para evitar el reconocimiento internacional de las mismas. Gracias al método pedagógico cubano llamado «Yo SíPuedo», países latinoamericanos consiguieron erradicar el analfabetismo. Hoy en día, ese método se aplica con éxito en más de 30 países, alfabetizando a millones de personas.
La colaboración médica cubana ha sido objeto de una tenaz persecución y hostigamiento por EE.UU. sustentado en un discurso calumnioso y malintencionado. EE.UU. acusa mendazmente a Cuba de trata de personas conociendo que la cooperación médica cubana se corresponde con los estándares internacionales en materia de cooperación Sur-Sur. Su objetivo es desacreditar esta noble loable labor e impedir el flujo de ingresos honestos y legítimos en los casos de cooperación en modalidad de “asistencia técnica compensada”, bajo esquemas respaldados por la Organización de Naciones Unidas (ONU).
De esta manera, el gobierno de EE.UU. priva de recibir los servicios básicos y especializados de salud que brindan los colaboradores cubanos, en la mayoría de los casos, en zonas y lugares donde sus poblaciones nunca habían accedido a estos servicios, negando su derecho humano a la salud. Sin embargo, frente a estas amenazas, cada día son más los países y gobiernos tanto nacionales como a nivel local, que se acercan a Cuba para solicitar la presencia de médicos y personal de la salud de nuestro país. Este es un incuestionable reconocimiento al valor profesional, humanista y solidario de la medicina cubana y el ejército de batas blancas formados por nuestra Revolución.
La contribución de Cuba a otros países en desarrollo, mediante los programas de cooperación médica brindados durante más de 60 años, ha recibido el reconocimiento y respaldo de la comunidad internacional. Ha sido reconocida, en distintos momentos, por el sistema de Naciones Unidas, la OMS, grupos regionales o de concertación, y una amplia variedad de países y expertos independientes, en tanto las misiones médicas cubanas cumplen labores solidarias en lugares de difícil acceso, contribuyen al desarrollo sostenible y las metas de cobertura universal de salud con recursos humanos de experiencia, su personal es contratado de forma voluntaria, legal y soberana, cumpliendo normas internacionales y con los estándares de la Cooperación Sur-Sur.
Cuba ratifica que los pueblos podrán contar siempre con su cooperación respetuosa, desinteresada, mutuamente beneficiosa y sin condicionamientos políticos.

¿Considera que la comunidad internacional comprende plenamente el impacto humanitario de estas políticas sobre el pueblo cubano?

El gobierno de Estados Unidos mantiene su política de bloqueo y máxima presión sin precedentes contra Cuba y ha tratado de vender la idea de que el bloqueo es una justificación del gobierno cubano para esconder sus ineficiencias o los errores de su modelo de desarrollo. No solo intenta negar o minimizar el impacto del bloqueo, sino que penaliza a quienes documentan sus efectos, recurriendo a campañas de descrédito, a cibertropas pagadas y a la censura algorítmica.
Sin embargo, la amplia mayoría de los Estados miembros de Naciones Unidas ha expresado reiteradamente su rechazo a estas políticas. Gobiernos, partidos y fuerzas políticas,parlamentos y parlamentarios, movimientos de solidaridad y asociaciones de cubanos residentes en el exterior han expresado de manera reiterada el rechazo al bloqueo y la permanencia de Cuba en la espuria y unilateral lista de Estados que supuestamente patrocinan el terrorismo.
El informe del Secretario General de Naciones Unidas en virtud de la resolución titulada “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE.UU. contra Cuba”, es el que más contribuciones de Estados miembros y de organismos y agencias del Sistema de las Naciones Unidas, llegando a alcanzar 156 contribuciones de Estados y 35 de organismos y agencias en 2024.
El tema del levantamiento del bloqueo de EE.UU., año tras año, es uno de los más relevantes en el debate general del segmento de alto nivel de la AGNU.
En 2025, la campaña brutal de presiones político-diplomáticas por parte de EE.UU. logró desgajar algunos apoyos a la resolución de la AGNU que desde 1992 pide el levantamiento del bloqueo, económico, comercial y financiero. No obstante, la resolución se aprobó por una abrumadoramayoría de los Estados miembros de la ONU, lanzando un nuevo y contundente mensaje del rechazo que concita en la comunidad internacional el bloqueo y la hostilidad de EE.UU. contra Cuba.

¿Qué oportunidades de diálogo cree que podrían abrirse si existiera voluntad política en Washington?

Como ha declarado el presidente Miguel Diaz CanelBermúdez, Cuba siempre ha estado dispuesta a dialogar con Estados Unidos de manera respetuosa y responsable, en igualdad de condiciones y con respeto a nuestra soberanía, nuestra independencia y nuestro derecho a la libre determinación, basados en el Derecho Internacional y el respeto a la soberanía de cada país. No negociamos con EE.UU., ni con ningún otro país, nuestro sistema político, económico y social, libre y soberanamente elegido por el pueblo de Cuba.
A lo largo de todos los años de la Revolución, siempre ha existido por parte de Cuba la voluntad de mantener una relación civilizada, de vecinos, con Estados Unidos, independientemente de nuestras diferencias ideológicas. Existen muchas áreas en las que podemos trabajar, y no solo podríamos hacerlo, sino que podríamos alcanzar acuerdos beneficiosos para ambos pueblos y ambas naciones.
Podemos alcanzar acuerdos sobre temas como migración, seguridad, medio ambiente, ciencia e innovación, comercio, educación, cultura y deportes. También podemos recibir inversiones de empresas estadounidenses en Cuba y desarrollar el comercio entre ambos países.

¿Cuáles son las prioridades de Cuba en el escenario internacional actual?

Las prioridades que Cuba son:

la preservación de la independencia, la defensa de la Revolución y del Socialismo, que nuestro pueblo se ha dado en el ejercicio de su libre determinación como modelo y orden constitucional, frente a la creciente hostilidad del gobierno de Estados Unidos.
mantener el apoyo de la comunidad internacional en la demanda para el levantamiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba.
la defensa del multilateralismo y la lucha por un nuevo orden internacional más justo, democrático y equitativo, más inclusivo; un orden internacional distinto al expoliador y antidemocrático que prevalece.
el impulso a la cooperación Sur-Sur
la preservación de los procesos de integración latinoamericana y caribeña.
preservar el activismo de Cuba en la arena internacional, en el Grupo de los 77 y China, en el Movimiento de Países No Alineados, en la representación y promoción de los intereses de los países del Sur, en el apoyo militante a las causas legítimas y justas de los pueblos.
la búsqueda de iniciativas (financiamientos, fondos, mercados para las exportaciones, inversiones, cooperación internacional) que permitan acelerar la recuperación de nuestra economía, avanzar hacia el desarrollo, tratar de resolver los problemas fundamentales.
continuar profundizando los vínculos con los cubanos residentes en otras latitudes. Hacerlos cada vez más partícipes de la defensa de la Patria, de la lucha contra el bloqueo, de la lucha para que excluyan a Cuba de la lista espuria de países supuestamente patrocinadores del terrorismo; y, además, para que nuestros compatriotas que residen en otras naciones se vinculen mucho más al desarrollo económico y social de nuestro país.

¿Qué mensaje desea transmitir Cuba a la comunidad internacional en este momento?

Cuba no es un país de guerra, ama la paz y promueve la solidaridad y la cooperación entre los pueblos y naciones. No representamos una amenaza para EE.UU. y mucho menos una amenaza extraordinaria e inusual para la seguridad de EE.UU., como se ha dicho para justificar la Orden Ejecutiva.
Cuba continuará enfrentando esta nueva arremetida imperialista, como caracteriza a un pueblo trabajador, resiliente y solidario, orgulloso de su soberanía y amante de su independencia.
Cuba está de pie y combatiendo, resistiendo con creatividad, resiliencia, ingenio, convicciones y unidad, lo que ha permitido al país continuar funcionando incluso bajo las actuales circunstancias y avanzar sin renunciar a preservar las principales conquistas de la Revolución, a la construcción de su proyecto de equidad y justicia social, a avanzar en los objetivos de desarrollo previstos y a continuar prestando su apoyo solidario a otras naciones.
Resistimos y hemos demostrado la viabilidad y sostenibilidad del modelo socialista porque pese al bloqueo y la política de máxima presión que ejerce EE.UU., Cuba ha podido mantener un determinado nivel de actividad económica, de exportaciones, e importantes conquistas sociales que en muchos lugares todavía siguen siendo una quimera y lo ha logrado con la unidad y el consenso de la inmensa mayoría de los cubanos en torno al Partido y la obra e ideales de la Revolución.
No existe otro país que haya sido sometido y resistido una guerra de igual naturaleza, tan prolongada y apuntalada por leyes de otro país, como la Torricelli y la Helms-Burton, elaboradas con el declarado propósito de provocar el colapso de la Revolución.
Confiamos en el apoyo de la comunidad internacional. Cuba llama al diálogo respetuoso, a defender la paz, que es defender la soberanía e independencia de los Estados, a abstenerse de usar o amenazar con usar la fuerza; a la no injerencia en los asuntos internos de los Estados y a continuar contribuyendo a la cooperación internacional.
Ante la agresividad imperial y los intentos de legitimar la doctrina criminal y aberrante de Estados Unidos de “la paz a través de la fuerza”, se requiere más unidad, concertación, solidaridad y cooperación entre las naciones para salvar a la humanidad de la barbarie.



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Elena Rusca

Periodista, corresponsal en Ginebra

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