
Trabajadores del comercio y servicios expresan inquietud frente a la próxima negociación del salario mínimo
Tiempo de lectura aprox: 1 minutos, 27 segundos
Un nuevo flanco de alerta en su batería de medidas tendientes a afectar la economía de la población abrió el gobierno de José Antonio Kast, esta vez en relación con el sueldo mínimo. En entrevista publicada esta tarde en el diario La Tercera, el ministro del Trabajo, Tomás Rau, avisó que será necesario abordar la próxima negociación del salario mínimo con “mucha dosis de realidad”.
A tono con el relato del “gobierno de emergencia” levantado por la administración de Kast en materia económica, el ministro del ramo advirtió que el aumento podría ser acotado debido a que incrementos excesivos pueden afectar la creación de empleo formal. “El salario mínimo no son solo los $539 mil de hoy, sino que también hay 862 mil personas que no tienen empleo”, dijo Grau, aunque no adelantó una cifra concreta para el reajuste.
Frente a esos anuncios se pronunció el vocero de la Confederación de Trabajadores del Comercio y Servicios (Conatracops), Sergio Fuentes, organización que agrupa a trabajadores de las áreas de comercio, servicios, casinos de juegos y call centers. “Hago un llamado al Gobierno y en especial al ministro del Trabajo a recapacitar antes de arruinar la vida de tanta gente”, dijo el vocero, a nombre de la Confederación y también de los sindicatos de la compañía de retail Cencosud.
“El gobierno anterior avanzó, con todas sus limitaciones, en materias que hoy parecen estar en riesgo: la reducción de la jornada laboral a 40 horas, el fortalecimiento del salario mínimo y una agenda que buscaba equilibrar una relación históricamente desigual entre empleadores y trabajadores. Esos avances no fueron regalos: fueron conquistas fruto de años de organización sindical y presión social”, manifestó el vocero de Conatracops. “Hoy, en cambio, vemos señales en sentido contrario. Se instala la idea de que los derechos laborales son un ‘costo’ que hay que contener. Se pone en duda la regulación, se relativiza la fiscalización, y se abre la puerta a una flexibilización que, en la práctica, suele traducirse en mayor precariedad”.
Los anuncios del ministro del Trabajo llegan además en medio de un escenario marcado por el desempleo, las dificultades de las pymes y el alza del costo de la vida. “Tal como ha advertido la Fundación SOL, Chile sigue siendo un país donde el trabajo no garantiza condiciones dignas de vida para una parte importante de la población», agregó Sergio Fuentes. “Los datos son claros: altos niveles de endeudamiento, salarios insuficientes y una estructura productiva que concentra la riqueza. En ese contexto, debilitar el rol del Estado en materia laboral no es neutral: favorece a quienes ya tienen poder”.





