
Empresarios pesqueros presionan para desmantelar la Ley de Fraccionamiento y los artesanales responden
Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 42 segundos
La pesca artesanal chilena volvió a encender las alertas frente a lo que considera una ofensiva política y empresarial para revertir la recientemente aprobada Ley de Fraccionamiento Pesquero, una normativa que, tras más de doce años de disputa, permitió recuperar parcialmente derechos históricos del sector artesanal en materia de cuotas de captura.
La preocupación se intensificó luego de que representantes de la industria pesquera y algunos parlamentarios —particularmente de la región del Biobío— expresaran su respaldo a una impugnación ante la Contraloría y a eventuales cambios legislativos que podrían abrir la puerta a una modificación acelerada de la ley, incluso antes de que comience plenamente su implementación.
Para las organizaciones de la pesca artesanal, no se trata de un debate técnico ni administrativo, sino de una maniobra política destinada a restituir privilegios que la industria perdió con una norma aprobada democráticamente por el Congreso hace apenas algunos meses.
“No vamos a permitir que nos pasen por encima”
Hernán Cortés, presidente de la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile (Condepp) y vocero de la Alianza por la Defensa de la Pesca Artesanal, fue categórico al referirse al escenario actual. “Es preocupante que algunos parlamentarios cuestionen una ley que ellos mismos votaron a favor. Esperamos más de 12 años para recuperar parte de nuestros derechos, especialmente en lo que respecta a las cuotas de captura, y hoy vemos a una industria desesperada que busca torcer las reglas del juego”, afirmó.
Cortés advirtió que el sector no aceptará una modificación exprés de la ley por la vía de un “fast track” legislativo. “Nos costó mucho recuperar estos derechos y no vamos a permitir que el nuevo Congreso pacte un camino rápido para desmantelar la Ley de Fraccionamiento. Eso sería un retroceso inaceptable”, señaló.
En su análisis, la ofensiva actual no responde a preocupaciones legítimas por la sustentabilidad, sino a la resistencia de los grandes actores industriales a perder control sobre un recurso que históricamente concentraron en desmedro de la pesca artesanal.
La ley y lo que está en juego
La Ley de Fraccionamiento busca equilibrar la distribución de las cuotas de pesca entre el sector industrial y el artesanal, reconociendo el carácter social, territorial y productivo de este último. Para las organizaciones artesanales, se trata de una corrección mínima a décadas de políticas que favorecieron la concentración y profundizaron la precarización laboral en las caletas.
Desde ese punto de vista, la impugnación de la industria y el respaldo político que ha encontrado son leídos como un intento de deslegitimar el debate democrático y reinstalar, por vías indirectas, un modelo que el Congreso ya resolvió modificar.
Plataforma social: la otra batalla pendiente
Cortés recordó además que, en paralelo a la implementación del fraccionamiento, se encuentra en discusión una nueva Ley de Pesca que incorpora una demanda histórica del sector: la creación de una Plataforma Social para la pesca artesanal. Esta iniciativa busca otorgar un soporte mínimo a pescadores y sus familias frente a accidentes laborales, muertes u otras contingencias que hoy los dejan en absoluta vulnerabilidad.
“La pesca artesanal es una actividad de alto riesgo, y aun así nuestras familias no cuentan con protección social suficiente. Por eso es tan importante que el nuevo ministro de Economía y el subsecretario de Pesca estén comprometidos con llevar a puerto esta ley”, sostuvo el dirigente.
La voz de las mujeres del mar
Desde el mundo de las trabajadoras, Sara Garrido, presidenta de la Corporación Nacional de Mujeres de la Pesca Artesanal, reforzó la advertencia. “Vamos a seguir empujando nuestra propuesta para establecer un estándar mínimo que proteja nuestros derechos como trabajadoras del mar. No es antojadizo: es una necesidad urgente”, afirmó.
Garrido subrayó que las familias más expuestas son precisamente aquellas que viven de la pesca verdaderamente artesanal. “Accidentes, muertes, períodos sin ingresos: eso es parte de nuestra realidad cotidiana. Pretender perpetuar los privilegios que otorgó la ley vigente a la industria es profundamente peligroso”, advirtió.
Un conflicto que recién comienza
El llamado de las organizaciones artesanales es claro: el nuevo Congreso y el futuro gobierno no pueden ceder ante las presiones de la industria. Para el sector, defender la Ley de Fraccionamiento no es solo resguardar una norma específica, sino afirmar que las decisiones democráticas y los derechos recuperados no pueden ser desmantelados por la vía de maniobras políticas o administrativas.
“Pedimos que el nuevo Congreso y el gobierno de Kast defiendan nuestros derechos sociales y respeten lo que se aprobó democráticamente”, insistió Cortés.
En un escenario político marcado por la recomposición de fuerzas y por el avance de intereses empresariales que buscan recuperar terreno, la pesca artesanal vuelve a situarse como un actor en resistencia, dispuesto a movilizarse para evitar que lo conquistado tras más de una década de lucha vuelva a perderse en los pasillos del poder.






alfredo kirkwood says:
posible respuesta woke de los merluzos? guater con perspectiva de genero en otra docena de caletas