
Victoria ciudadana: el Senado aprueba la ley de prevención de incendios y el proyecto avanza a su tercer trámite
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La normativa, ingresada por el Ejecutivo en octubre de 2023 y aprobada por la Cámara de Diputadas y Diputados en marzo de 2024, permanecía detenida en la Cámara Alta desde entonces, pese a contar con urgencia suma. Su reactivación se produjo luego de una intensa campaña pública impulsada por Greenpeace bajo el lema #ChileSinCenizas, que reunió el respaldo de más de 47.750 personas exigiendo al Congreso avanzar con la ley.
“Tras años de postergaciones, hoy podemos decir que la movilización social sí tuvo efecto”, afirmó Silvana Espinosa, experta en ecosistemas y clima de Greenpeace. Según explicó, la aprobación del proyecto permitirá sumar nuevas herramientas para la prevención, mitigación, fiscalización y combate de incendios, un aspecto clave en un país cada vez más expuesto a siniestros de gran magnitud. Espinosa valoró además que el Senado haya aprobado las normas sin observaciones y respaldado enmiendas y votaciones separadas consideradas clave para fortalecer la legislación.
El avance legislativo se produjo apenas un día después de que activistas de Greenpeace se manifestaran frente al Congreso Nacional, exigiendo que la votación se realizara sin más dilaciones. Para la organización, este hecho confirma que la presión social organizada puede incidir directamente en decisiones políticas relevantes. “Este avance no es casual, sino el resultado de una ciudadanía que exigió a senadores y senadoras asumir su responsabilidad frente a una crisis que ya no admite más retrasos”, subrayó Espinosa.
Qué viene ahora
Con la aprobación del Senado, el proyecto entra a su tercer trámite constitucional, lo que implica su retorno a la Cámara de Diputadas y Diputados, que deberá pronunciarse sobre las modificaciones introducidas por la Cámara Alta. Si estas enmiendas son ratificadas, la iniciativa quedará despachada por el Congreso Nacional y podrá ser enviada al Presidente de la República para su promulgación.
Durante la sesión, se indicó que la tramitación final podría concretarse a inicios de marzo, una vez finalizado el receso legislativo de febrero. Sin embargo, desde Greenpeace y otras organizaciones ambientales han insistido en la necesidad de que el proceso se resuelva a la mayor brevedad posible, considerando la urgencia que impone la temporada de incendios y el impacto creciente del cambio climático.
La aprobación de esta ley marca un punto de inflexión en la discusión ambiental chilena y deja una señal política clara: la prevención de incendios ya no puede seguir siendo postergada, y la presión ciudadana puede convertirse en un factor decisivo para acelerar respuestas del Estado frente a emergencias estructurales.





