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El plan pro empleo del Gobierno contiene “similitud con el PEM y el POJH de la dictadura”: Economista Andrés Solimano

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El economista Andrés Solimano cuestiona la capacidad del plan Chile Despega para crear los 100 mil empleos prometidos, advierte que buena parte de los puestos podrían ser transitorios y ve similitudes entre las obras comunales anunciadas y los antiguos programas PEM y POJH de la dictadura. También sostiene que el Gobierno apuesta de manera riesgosa a una recuperación de la inversión privada en un escenario de bajo crecimiento, alto desempleo, informalidad y salarios insuficientes.

El economista Andrés Solimano Ratinoff, fundador y presidente del Centro Internacional de Globalizacion y Desarrollo, acaba de presentar un libro donde plantea la tesis del fin de la era de la globalización liderada por Estados Unidos, sobre todo por las medidas tomadas por el jefe de la Casa Blanca, Donald Trump. Aquello no lo hace abandonar temas contingentes que ocurren en Chile, como la grave situación del empleo y los salarios en el país, que está afectando a millones de personas.

Solimano, magister en Economía de la Pontifica Universidad Católica, tiene dudas sobre la meta de cien mil trabajos que se propone crear la administración de José Antonio Kast con plan “Chile Despega”, cuando la cifra de cesantía se acercó al 10% que, sumado al 26% de empleo informal y las 800 mil personas inactivas, tiene casi a la mitad de la fuerza laboral chilena en problemas.

En entrevista, plantea la inquietud de la calidad de los empleos anunciados y que podrían ser similares a los programas de Empleo Mínimo y Ocupación para Jefes de Hogar que implementó la dictadura. También sostiene que el Gobierno hace “una apuesta arriesgada” en cuanto a asegurar que llegará la inversión de los empresarios “porque el sector privado es muy cauto, es muy sensible a la incertidumbre, entonces se está apostando a una variable que no controla directamente” el Ejecutivo.




Consultado sobre su apreciación del proyecto dado a conocer por el Gobierno para generación de trabajos, el economista comentó que “mirando los montos que contiene, es bastante ambicioso, planteando una meta de generar cien mil empleos. Me da la impresión de que es en base a proyectos ya existentes de inversión pública, que se van a acelerar, se tratará de implementarlos más rápido” y agregó: “No me da la impresión que sea una batería de nuevos proyectos de inversión que generen más demandas de trabajo. Además, creo que los montos son insuficientes para los niveles de creación de empleos que se buscan. Se habla de 1.3 billones de pesos y de 91 mil millones para crear nuevos puestos de trabajo. Esa meta sería condicional a los recursos que están envueltos en este proyecto, pero insisto, creo que son insuficientes para lograr el objetivo. No sería, entonces, muy optimista de que se pueda alcanzar tan fácilmente”.

Otro asunto es la calidad de esos nuevos empleos.

Hay empleos que serían transitorios, si hablamos de participar en la construcción de caminos, ampliar una calle, mejorar un parque, porque hay empleo sólo durante la ejecución de ese proyecto. Puede ser un empleo de tres meses, de seis meses, de un año, dos años. Después está el efecto más permanente de si se creó capacidad productiva y si las empresas quieren contratar más trabajadores y cuántos van a contratar. Haría esa distinción. Difícil decir, de acuerdo a lo anunciado, cuál sería la calidad de los empleos, se podrá decir que, en general, son del sector formal, pero está el punto de si son transitorios o permanentes. En general, pareciera que serán más transitorios esperando que venga una recuperación del sector privado.

Se habló en la presentación de dar empleo para construir caminos, arreglar vías, construir o arreglar parques y plazas y recordó aquella modalidad en dictadura del PEM (Programa de Empleo Mínimo) y el POJH (Programa de Ocupación para Jefes de Hogar).

El PEM y el POJH de los años ochenta, de la época de (Augusto) Pinochet, eran programas del tipo que señalas en la presentación actual, de obras más livianas, de mejoramiento comunal, de construir o arreglar caminos, veredas, parques, plazas, y algunas otras obras de ese tipo. Puede que cierta parte de los empleos que se generen ahora estén relacionados a eso, obras de mejoramiento comunal que tiene similitud con el PEM y el POJH de la dictadura, sí, puede ser. Igual, el punto más general que haría, es que no hay mucha información detallada sobre este plan, cuáles son los proyectos específicos, porque se habla de que se hará en muchas regiones, pero no mucho de cómo se generarían los empleos, sus características, se necesita más información. Fue un anuncio con grandes números pero si uno quiere analizar si todo lo planteado es realmente factible, si uno quiere saber qué tipo de empleos se van a crear, dónde, se necesita más información y el Ministerio del Trabajo debería dar detalles de esa información.

Habrá subsidio al sector empresarial, apoyo financiero a las empresas. ¿No hay un riesgo de que se inyecte recursos a las empresas y éstas no generen los empleos que se esperan?

Un problema potencial de los subsidios al empleo depende de que el sector privado contrate trabajadores, y si un empresario no está seguro de que la producción adicional que traerá ese trabajador la puede vender en el mercado -porque la economía está en una fase recesiva-, puede que con el subsidio que le pague el Gobierno, no contrate. Es una vía indirecta de creación de empleo, depende crucialmente de que el empresario privado quiera contratar al trabajador, y eso va a depender de la expectativa de la producción que ese trabajador puede producir para vender en el mercado. Si no hay demanda, difícilmente el empresario va a contratar más trabajadores porque sería para acumular inventario, pero no para vender, no le entrará flujo de caja y probablemente no le podrá pagar al trabajador. Entonces, estamos hablando de un mecanismo indirecto. Distinto es un proyecto de inversión pública, que estás construyendo viviendas y estás contratando trabajadores directamente para eso. Con el subsidio al sector privado, sólo estás incentivando que el empresario contrate al trabajador, pero si el empresario ve que la situación económica no es buena y que esa producción adicional no se podrá vender, puede que no contrate.

Tenemos un índice de desempleo en Chile que está cerca del 10 por ciento, y un índice de empleo informal que es más del 26 por ciento, ¿refleja uno de los principales problemas que tiene la población, las familias chilenas?

Efectivamente es uno de los problemas más graves que tiene la gente en Chile. La tasa de desempleo abierta es de 9,6 por ciento, eso es un poco menos de un millón de personas, que son desempleados abiertos, son quienes buscan un puesto de trabajo, pero no lo encuentran. Si le sumas los inactivos, pero dispuestos a trabajar, es decir, gente que no busca trabajo porque buscó por un año, por seis meses, y no encontró, y ya no está buscando activamente trabajo, pero si le hicieran una oferta probablemente la tomaría, ahí hay alrededor de 800 mil personas más. Después, agrégale el sector informal, que son dos millones y medio de personas. Entonces, estamos hablando de cerca de 4 millones y medio de personas sin acceso real al empleo, para una fuerza de trabajo cercana a nueve millones y medio.

Es una cantidad grande sumado todo.

Sí. Si sumas desempleo abierto, el inactivo y el informal, es una cantidad bastante grande considerando la fuerza laboral existente. Y todo refleja un desequilibrio, una insuficiencia de provisión de empleos adecuados en el mercado laboral chileno.

¿Y si agregamos el tema de los niveles de salario?

Bueno, hubo un cierto aumento de los salarios reales, no se afectaron tanto pese a un panorama recesivo, porque vienen con un impulso de los dos últimos años del gobierno anterior, de Gabriel Boric, con el aumento del salario mínimo, por ejemplo. El salario mínimo no es positivo sólo para quien lo recibe, sino también para sectores cercanos y sector público que negocian en función del nivel del salario mínimo. En cuanto al nivel del salario, ahí está el estudio de la Fundación Sol que determina que es insuficiente para que una familia pueda satisfacer sus necesidades básicas de forma adecuada. Hay otros estudios que señalan lo mismo. Hay un problema de salario, en la masa salarial un 50% gana menos de 650 mil pesos mensuales. Dado el costo de la vida y el tamaño de las familias, los salarios en el país son insuficientes.

Estamos con problemas de empleo y problemas de salario.

Estamos con problema de empleo, de calidad del empleo, y un problema de bajos salarios. Son problemas estructurales, algo que está afectado por la coyuntura actual, pero es algo que arrastra el modelo chileno desde bastante tiempo y que tiene que ver con las desigualdades que hay en Chile.

Al hablar de empleo, de salarios, se menciona la necesidad de crecimiento, de inversión, pero las cifras no son buenas.

Este año 2026 el crecimiento va a cerrar entre cero y un uno por ciento, inferior al promedio del Gobierno anterior. La economía en el primer año de este Gobierno tendrá una desaceleración en el crecimiento económico. Incluso podría ser cero, es decir, que no haya crecimiento y con números negativos que lleven a una recesión abierta. Hay varios factores que han comprimido la demanda agregada en Chile, el “bencinazo” de marzo (la subida de precios de los combustibles) que pasó al consumidor los costos de los precios internacionales y que afectó su poder de compra y elevó muchos precios. Luego los recortes en los ministerios, decretado por el Gobierno, que redujeron el gasto público. Y ahí, por ejemplo, vemos este plan de “Chile despega”, que requiere gasto público pero se contradice con los recortes que ocurrieron y que vendrían. Otro factor es que el Banco Central tiene la tasa de interés invariable desde diciembre de 2025, no hay estímulo a la política monetaria tampoco. La política fiscal ha sido restrictiva porque han cortado gasto público, la política monetaria no es expansiva ni mucho menos, puede ser moderadamente restrictiva. Todo afecta la falta de crecimiento. Además, el Gobierno comenzó su administración con un discurso de que la economía chilena estaba en banca rota, y creó un pesimismo grande y afectó las decisiones de gastos. Esos factores están explicando porqué este año puede ser un año casi perdido en términos de crecimiento. La gran apuesta es que con la legislación que se aprobó, esa mega reforma, venga un boom de inversiones privadas; están apostando a una inversión privada. Y es una apuesta arriesgada, porque el sector privado para invertir es muy cauto, es muy sensible a la incertidumbre, entonces se está apostando a una variable que no controla directamente el Gobierno y la respuesta del sector privado puede ser posponer los proyectos de inversión.

Quería terminar la entrevista sobre un libro que acabas de publicar. Algo sobre el fin de la era de la globalización por parte de Estados Unidos. Un tema de coyuntura y de proyección.

El libro se llama “The end of the american era of globalization”, está escrito en inglés, salió publicado por una editorial británica.

¿En español?

“El fin de la era de la globalización liderada por Estados Unidos”. Estoy haciendo preparativos para su traducción al español y sacarlo en una editorial chilena. Lo que analiza es básicamente el cambio de rol que está jugando Estados Unidos, que desde la década de los ochenta impulsó la globalización, la apertura económica, el comercio internacional, los flujos financieros, el movimiento de las trasnacionales, y ahora, a partir de los últimos años, y particularmente con la segunda administración de (Donald) Trump, elevó los aranceles, puso impuestos al flujo del comercio internacional incluidos países aliados de Estados Unidos como Canadá y los europeos. También se hace una política muy fuerte de reducción de la migración en Estados Unidos. Así, ese país pasa de ser un promotor de la globalización hasta hace poco, a un país que está restringiendo e impidiendo la globalización, tanto con los aranceles como con la generación de dificultades para la migración y las deportaciones. El libro analiza ese cambio de rol de la principal potencia mundial en el proceso de globalización, de promotor de eso, a obstaculizador y promotor de la desglobalización. El texto mira la globalización desde fines del siglo XIX, el siglo XX, analiza el proceso histórico de expansión del flujo de comercio, que la globalización haya estado acompañada de niveles muy elevados de desigualdad económica al interior de países y entre países, analiza cómo los beneficios de la globalización se han concentrado más en elites económicas y multimillonarias y no en clases medias y populares, las afectaciones al desarrollo real y se proponen algunas reformas.

 

Hugo Guzmán

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