Chile al Día

Octubre rebelde: memoria y resistencia

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Al cumplirse 52 años de la caída en combate de Miguel Enríquez, el colectivo “Lucha Popular” de Valparaíso, realizó un encuentro y conversatorio el sábado 2 de octubre en el local del sitio de memoria de la ex Comisaría Barón.

La actividad se inició a las 15 horas con la proyección de una parte del documental “Calle Santa Fe” para posteriormente dar paso a un conversatorio en el que expusieron sus planteamientos distintas organizaciones populares, produciéndose, luego de las diferentes intervenciones, un interesante intercambio de ideas y reflexiones con las compañeras y compañeros presentes.

Participaron en este conversatorio integrantes de las organizaciones Inquietando desde el Margen, Tejer Construir, Coordinadora Interuniversitaria y el sitio de memoria Ex Comi Barón.

Reproduzco a continuación extractos de los planteamientos entregados durante el desarrollo de la actividad por los distintos expositores y expositoras.




 

Eduardo, a nombre del Colectivo Lucha Popular, durante la introducción, expresó:

“El colectivo Lucha Popular desde el año pasado viene desplegando una iniciativa de conversatorios, básicamente con la idea sencilla, simple, de juntarnos, de crear espacios, porque entendemos que debido a las dificultades que enfrenta el campo popular hoy día, es necesario encontrarse para conversar y mirarnos cara a cara. Dentro de ese empeño, pensamos que la conmemoración de la caída en combate de Miguel es un buen momento para conmemorar el hecho en sí, sacar alunas enseñanzas y relacionar la memoria del pasado con la situación del presente (…) La reflexión que hacemos nosotros es rescatar la estatura moral del revolucionario, como fue Miguel Enríquez. Él se queda en Chile, como parte de la política del MIR, de quedarse, de combatir junto al pueblo (…) En una conferencia de prensa, clandestina, que da Miguel Enríquez en agosto de 1974, poco más de un mes antes de su muerte, reconoce las dificultades de la represión, dice que han caído muchos compañeros ya a esas alturas, asesinados, torturados, etcétera, pero, de todas maneras, la decisión era desplegar la lucha del pueblo. Lo medular que entrega en esa conferencia de prensa es la táctica del momento, que el MIR ya la había discutido, y plantea que hay que organizar y desplegar los comités de resistencia (…) Ese espíritu queremos rescatar hoy día, esa memoria, pero rescatar esa memoria para las luchas de hoy día. Hoy necesitamos espacios, necesitamos construir, necesitamos organizarnos, necesitamos tener puntos de encuentro como este para explorar las formas diversas en que nos podemos organizar.”

Óscar, en representación de la organización Inquietando desde el Margen, en parte de su intervención, manifestó:

“Lo que nosotros queríamos conversar hoy día tiene que ver con el poder popular fundamentalmente y creemos que, de alguna manera, es un legado que compañeras y compañeros como Miguel Enríquez nos dejaron. Creemos que el poder popular es un patrimonio teórico y político de los pueblos (…) por lo tanto, no es una discusión solamente del pasado, en términos de memoria histórica, sino que también es una discusión para el presente. En ese sentido saludamos este patrimonio y también saludamos la influencia y el legado que nos dejó el MIR para los pueblos de este continente (…) me parece importante poder plantear como el MIR fue capaz de romper algunos paradigmas que estaban muy presentes dentro de la izquierda en ese tiempo, ya que la izquierda tradicional y reformista venía sosteniendo un despliegue político muy vinculado con la institucionalidad y el MIR rompe con eso (…) el poder popular nosotros lo definimos, en términos muy generales, como la construcción de una fuerza política de los pueblos, por fuera del Estado, en este caso por fuera del Estado burgués y contrainsurgente, como decimos nosotros hoy día. Tiene que ver con capacidades propias en todos los terrenos (…) el poder popular es continuidad y ruptura, recogemos algunos elementos que planteaba el MIR histórico, pero creemos que el poder popular no tiene que ser necesariamente, como se pensaba en su momento, de tomar el cielo por asalto, en particular el Estado, sino que más bien tiene que ver con la capacidad que tengamos para ir construyendo una fuerza propia (…) El poder popular que nosotros seguimos sosteniendo no está necesariamente vinculada con la toma del Estado, sino que está enraizada en la construcción de comunidades organizadas. Nosotros planteamos que el poder popular es una expresión pre figurativa de la sociedad del mañana. No necesitamos esperar cien años más para tomarnos algún día el poder, sino que podemos construir ese poder hoy día, en el presente. Por un lado, tenemos las comunidades organizadas y creemos que es fundamental el tema de la auto gestión para el desarrollo en todos los terrenos. Desde hace un tiempo venimos sosteniendo una política que denominamos una economía para el poder popular, que es uno de los elementos más estratégicos que nosotros tenemos como organización hoy día, desde la perspectiva del poder popular “

Por otro lado, Camila, como representante de Tejer Construir, planteó lo siguiente:

“Tenemos grandes desafíos hoy día como sectores revolucionarios anticapitalistas, pero estamos todos disgregados por aquí, por allá. Por eso celebro mucho esta instancia de poder encontrarnos y poder conversar y, tal vez, proyectar un avance dentro de lo que podamos estar de acuerdo.

Nosotros, Tejer Construir, somos una organización que está en construcción (…) Se va construyendo a través de acuerdos y discusiones tácticas más que estratégicas, porque entendemos que en el período actual en que estamos, de desideologización del pueblo trabajador, de desarticulación y de disgregación de las izquierdas revolucionarias, nos hacen difícil el camino para pensar en una estrategia, dado que tampoco apostamos a una vanguardia revolucionaria, por así decirlo, y el proceso de crecimiento es a través de la construcción de una fuerza social revolucionaria, lo que es mucho más complejo aún. Más que respuestas seguimos teniendo preguntas de cómo avanzamos, qué es lo que tenemos que hacer hoy en día. Vamos reflexionando para ver cómo podemos ir creciendo con esto que se llama la fuerza propia (…)

En cuanto al poder popular nosotras habíamos tenido algunas conversaciones y lo vamos entendiendo de dos formas. Desde una perspectiva estratégica, que más o menos sintetiza esto que se ha venido planteando, pero que es la expresión de la clase trabajadora desde fuera, desde dentro también, y en contra del poder dominante burgués. Pero, a la vez, también desde una perspectiva táctica, porque entendemos que el poder ya no solamente está enquistado en la figura estatal, que era lo que comentaba el compañero, y ahí lo que nos queda es pensar cómo podemos nosotras también, en una lógica de desafío, de poder ir encantando y haciendo sentido en cómo vamos posicionando al poder popular, que sea un objetivo y un sentido para nuestro pueblo. Cómo hacemos eso, porque el capital, como sistema estructural de relaciones sociales, diversas, múltiples, tiene copados los espacios de goce, por ejemplo, la felicidad, la alegría, el erotismo, y nosotros no tenemos incidencia en ningún espacio. Esas son unas de las cosas que vamos viendo como desafíos, que hay que ir posicionando dentro de nuestra praxis militante, desde la praxis política de la organización (…)  hoy estamos con la reivindicación de la caída en combate de Miguel Enríquez, con el recuerdo, la memoria, etcétera. Miguel fue una figura creativa para el desarrollo político estratégico y táctico de una organización revolucionaria en el Chile de esos tiempos. Encuentro razón de que acá no se trata de rehacer el MIR, de rehacer la política del MIR, hay una herencia que nosotros hemos tomado (…) Lo que hemos intentado hacer es ir pensando una política en términos tácticos, porque el tema de la estrategia sabemos que, en términos de organizaciones, es una situación súper compleja que muchas veces termina quebrando las organizaciones antes de empezar a conversar, en vista de este contexto de desarticulación, donde cuesta reivindicar la militancia y la política en sí. La gente, nuestra clase, está muy en disgusto con la política, entonces nos cuesta entrar a desplegarnos como militancia de cara al pueblo.

En esta lógica hemos ido pensando una política que tiene que ver, por un lado, con la creación de un frente social anticapitalista (…) por otro lado, apuesta por una unidad en la izquierda clasista. Esto es el ideal, lo que uno piensa, pero mientras no exista una fuerza social revolucionaria detrás, es complejo poder avanzar hacia allá (…) Esto está transversalmente atravesado por una urgencia que caracteriza este acuerdo táctico, que es la construcción de una fuerza social revolucionaria que se pueda manifestar en una organización de masas y que vislumbre al pueblo organizado haciendo política, porque ese es el punto, que el pueblo haga política (…)”

Posteriormente, dos compañeras y un compañero de la Coordinadora Interuniversitaria de la región de Valparaíso, hicieron uso de la palabra, expresando:

“La Coordinadora Interuniversitaria nace en un momento en que el movimiento estudiantil estaba muy poco activo, donde sí había demandas, pero demandas que estaban tomadas por ciertos grupos y cuando esos grupos no querían participar no se hacía nada. Estos grupos, que son las federaciones, no están en todas las universidades, por lo tanto, había muchos estudiantes que no tenían representatividad en esos espacios, no había información para ellos, las universidades que no estaban federadas no tenían voz ni voto dentro de lo que es la conformación como Confech. Entonces, vimos la necesidad en la región de poder actuar más como estudiantes que quieren organizarse, independiente de las universidades de las que veníamos, de poder diversificar la información para todas las universidades de la región, para todos los estudiantes, no solo de las universidades, sino también de los institutos, tuvimos también conversaciones y cierta coordinación con los estudiantes secundarios, para poder reactivar este espacio. Ahora, la pregunta es cómo lo hacemos, porque eso era lo difícil. En esta época de las redes sociales, en que los estudiantes se van a sus casas, nos vimos en un escenario muy complejo para poder empezar a generar vínculos con distintos estudiantes y por eso nacimos como Coordinadora Interuniversitaria, porque necesitamos organizarnos entre las universidades, para tener espacios de conversación, de formación, donde estuvieran invitadas todas aquellas personas que fueran estudiantes, donde podían llevar las propias problemáticas de sus establecimientos educacionales, para poder empezar las conversaciones primero desde abajo (…) Finalmente, nos constituimos, en un inicio, como aquellos que ponían un espacio y lugar para poder iniciar estas conversaciones, para poder reencontrarnos como estudiantes, para que los estudiantes de distintos espacios pudieran ver si sus necesidades eran nuestras necesidades. Nuestra primera marcha fue por la TNE, cuando quisieron dejarla solo para uso estudiantil, solamente para ir a clases. Y eso es algo transversal y es una demanda que tenía que interesar. Desde ahí nacimos como interuniversitaria, generando espacios, generando movilización, también espacios culturales y grupos de Whatsapp, para enviar información por las redes sociales, porque, aunque queramos desligarnos un poco de ellas, allí es donde están y se mueven los estudiantes, pero también para poder salir de ahí. Tiramos la convocatoria por redes sociales, nos encontramos y nos vemos las caras, nos conocemos, nos preguntamos qué carrera estudias y cuáles son las problemáticas de tu carrera, voy a tu facultad, poder ir de una universidad a otra, entonces tu espacio no es solo tu burbuja, sino que eres estudiante como todos los demás. Lo importante es volver a conversar.”

 

“La pregunta que nos planteamos nosotros como coordinadora fue cómo hoy levantamos el movimiento estudiantil como movimiento social. Para partir tenemos que reconocer algo, el movimiento estudiantil sigue existiendo, seguimos teniendo organizaciones, asambleas y movilizaciones, pero también tenemos dificultades para convocar, para sostener procesos y para volver a generar una participación más amplia. Entonces, para mí la pregunta no es solo cómo podemos volver a llenar una calle, sino cómo volvemos a construir un movimiento, y creo que eso parte por algo súper básico: volver a encontrarnos y entender que muchas cosas que vivimos como estudiantes y que muchas veces pensamos como problemas individuales, en realidad son problemas colectivos. Por ejemplo, tener que trabajar cuando estudiamos, no poder continuar una carrera por razones económicas, los problemas de financiamiento, las condiciones materiales dentro de las universidades, la falta de participación e incluso el cansancio que existe hoy. Todas estas experiencias no son individuales, sino son parte de condiciones que vivimos como estudiantes y ahí creo que aparece la organización, cuando somos capaces de dejar de mirar para otros lados por separado y empezar a preguntarnos qué tenemos en común y qué podemos hacer colectivamente, entendiendo el contexto en que nos toca organizarnos. No podemos repetir el 2006 o el 2011, cada generación tuvo sus propias condiciones, demandas y formas de organización también. Hoy tenemos herramientas que antes no existían, tenemos Instagram, tenemos Whatsapp, tenemos redes sociales, podemos conectarnos entre universidades que están lejos y hacer que una problemática se conozca mucho más rápidamente. Es una contradicción importante ya que comunicar no es necesariamente organizarnos. No porque nosotros podamos tener redes sociales y utilizarlas significa que nos estamos organizando, muchas veces solo sirve como difusión, lo que es bueno y necesario, tenemos una herramienta, pero creo que tenemos que ir mucho más allá de quedarnos en la comodidad de esto, sino empezar a movernos y a generar comunidad que es lo que nosotros como interuniversitario tratamos de hacer.”

 

“Es muy difícil salir del discurso que nos vende la derecha, porque por mucho que nosotros nos consideremos clasistas, incluso revolucionarios, igual vemos los medios de comunicación de la derecha, consumimos los algoritmos en que los dueños son de derecha y está este mito de que la juventud se ha vuelto de derecha. Yo quiero cuestionar eso, la juventud no se ha vuelto de derecha, lo que pasa es que la juventud se está polarizando, porque tanto la centro derecha, el centro y la centro izquierda no han dado respuestas. Entonces lo que se intenta buscar es una salida por la extrema derecha o una salida revolucionaria. El problema es cómo nos sacan tanta ventaja los sectores reformistas, los sectores institucionales. Es porque ellos están organizados, porque tienen una historia, una historia fuerte de inserción en el Estado que les ha dado ciertos recursos que nosotros no tenemos. Pero este capitalismo avanzado también nos da nuevas herramientas, nos da Instagram, nos da Whatsapp, nos da medios de organización que antes no teníamos, que nos pueden permitir ir avanzando. Sigo los movimientos juveniles que se están dando en el mundo el día de hoy y estamos en un momento importante, sobre todo en Europa y también en nuestro país hermano, Argentina. Hay movilizaciones importantes (…) Por eso es importante ir saliendo de esta especie de derrotismo y nosotros, que somos organizaciones clasistas, con un horizonte revolucionario, tengamos más instancias como esta y de diferentes tipos para ir pensando, quizás, en un plan de lucha claro y, si es necesario, un nuevo partido de la nueva clase trabajadora, porque la clase trabajadora ha cambiado mucho, no es la clase trabajadora industrial que teníamos antes, es una clase trabajadora muy precarizada, que trabaja de Uber, profesores que trabajan muchos a honorarios. La pregunta es cómo lograr la unidad de estas izquierdas clasistas, pero más que a las izquierdas clasistas es cómo llegar a unir a las masas en torno a un programa que sea revolucionario y que las reformas que podamos buscar entremedio, sean reformas que afecten directamente a los capitalistas, que afecten las ganancias de los capitalistas. Eso me parece algo muy importante.

Algunas preguntas que me gustaría plantear son: qué movimiento estudiantil queremos construir hoy, hay que intentar tomarse la Confech, deberíamos nosotros ir construyendo nuestras propias organizaciones, o bien hacer amabas acciones al mismo tiempo.”

La última panelista en intervenir fue Vania, representando al Sitio de Memoria ex Comisaría Barón, manifestando lo siguiente en parte de su exposición:

“(…) Mi reflexión va inicialmente, como sitio de memoria que somos, sobre las mujeres en la resistencia, resistencia al olvido y resistencia a la impunidad. Me interesa poner el acento en las memorias y en cómo, históricamente, desde la izquierda, no hemos sido capaces de poner al centro las memorias de las mujeres y muchas veces, en el relato, han estado ausente en las memorias de resistencia. Hay una lectura sobre las vanguardias, que pareciera que son siempre vanguardias masculinas y quedan invisibilizadas las luchas de las mujeres (…)  Las luchas de las mujeres no solo se dieron durante las protestas nacionales, cuando las mujeres salieron a la calle, levantaron barricadas, protegieron sus territorios de la entrada de los militares, de la entrada de la policía, la lucha de las mujeres se dio también con las mujeres que estuvieron detenidas. Quien mejor que ellas saben que pasa cuando se silencia la experiencia de la militancia de las mujeres, qué pasa cuando se silencia toda esta vivencia que tuvieron estas mujeres y todo lo que nos pueden aportar, precisamente, para las memorias, para reconocer, por ejemplo, la existencia de la violencia político sexual y que la volvemos a ver como una continuidad en el repertorio del Estado en el estallido social. Por eso, octubre y resistencia nos mueve a plantearlo y a reflexionar sobre aquello.

Por una parte, vemos la resistencia al olvido con estas historias que son necesarias volverlas a tomar, con estas historias que son necesarias visibilizarlas, evitar la ausencia de estas miradas y estos tremendos aportes de estas mujeres gracias a las cuales estamos acá, por su ejercicio de valentía. Para nosotros, como sitio de memoria, esto es fundamental.

(…) Por otra parte, como sitio de memoria me puedo preguntar qué pasó con esta promesa de la Concertación de los años noventa, con esta promesa post dictatorial del “nunca más”. El 2019 nos dimos cuenta que eso fue nada más que una promesa y, de hecho, las violaciones a los derechos humanos no solo se restringen al período de la dictadura, siguieron manteniéndose durante los noventa y siguen manteniéndose hasta el día de hoy (…) Además, están las leyes de blindaje, como la ley anti protestas, la ley anti barricadas, la Ley Naín Retamal. El mensaje aquí es que la protesta está prohibida, la salida a las calles está prohibida, el Estado, a través de sus agentes puede reprimir, puede asesinar, puede dejar ciega a las personas y va a seguir funcionando con plena impunidad.

(…) Por lo tanto, el tema de la impunidad, para mí como representante de este sitio de memoria, es un tema que es necesario también poner en la discusión política. No puede ser que sea un tema de abogados, de organizaciones de derechos humanos, tiene que estar también dentro de las luchas del movimiento popular (…) El tema de la resistencia a la impunidad, el tema de la resistencia al olvido, son cuestiones que a mí me movilizan a la reflexión.

Pero, por otra parte, un poco vinculándolo a lo que escuchaba recién (…) una pregunta súper interesante es plantear qué nos moviliza, qué moviliza a las nuevas generaciones, qué moviliza a las antiguas generaciones. Es decir, qué es lo que nos llama. De alguna u otra forma esto nos lleva a la pregunta cómo queremos vivir la vida y cómo estamos viviendo la vida. Deberíamos pensar en una utopía que se va moviendo, que se va desarrollando en la medida que vamos alcanzando la experiencia en la lucha, reconociéndonos en la lucha con otras, con otros, en la medida que vamos politizando el espacio. Por lo menos hay ciertas bases que sí o sí sabemos que tiene que tener la lucha política, que tiene que ser anticapitalista y antipatriarcal, a lo menos.

Tenemos que pensar en cómo somos capaces de darle contenido a las luchas de hoy y cómo somos capaces de crear un lenguaje político, cómo logramos comunicarnos y comunicar en un lenguaje político que nos tiene que conmover, que nos tiene que movilizar, que nos tiene que vincular, incluso, con el deseo, con la épica. No se nace con una conciencia de clase por haber nacido en un sector popular, sino que se va formando a partir de las experiencias de los sujetos en las luchas. Por eso debemos preguntarnos de qué forma somos capaces de construir, de levantar, de remover esta conciencia popular, de politizar las luchas y de desarrollar esta política del vínculo, porque precisamente en esa política del vínculo estamos dando un paso a lo épico, a lo pedagógico, a lo estético, a lo político, estamos dando espacio a esta capacidad de gestionar la vida y creo que eso es lo que queremos.”

Guillermo Correa Camiroaga

 

 

 

 

 

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