
Chile-Cuba. ¿Abstenerse ante el asedio a un pueblo?
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Este miércoles se sabrá si el Gobierno de Kast se abstiene o vota a favor del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, contradiciendo una postura histórica de Chile de rechazar esa medida coercitiva, adoptada por gobiernos socialdemócratas, de centroizquierda y de derecha. Aunque, en rigor, no está cerrada la puerta a que se mantenga esa postura.
Este miércoles se votará en la Asamblea General de Naciones Unidas una resolución de rechazo o respaldo al bloqueo comercial/financiero de Estados Unidos a Cuba.
Se abrió la posibilidad de que Chile, esta vez, se abstenga o vote a favor del bloqueo. La decisión seguramente ya está tomada por el Gobierno de José Antonio Kast e instruida a Roberto Ampuero, el embajador del país ante la ONU.
Si el voto va por ese camino, se rompería la tradición histórica de Chile, incluidos gobiernos socialdemócratas, de centroizquierda y de derecha, de votar en contra del bloqueo por ser una medida coercitiva, no ajustada al Derecho Internacional y que afecta a toda una población.
En todo caso, no se debe descartar que, finalmente, este Gobierno haya decidido mantener esa posición y no avale el bloqueo contra la isla caribeña. El asunto se despejará este miércoles.
En rigor, el tema del bloqueo estadounidense a Cuba es humanitario. Porque afecta/lastima en lo fundamental no al gobierno, sino a más de nueve millones de cubanas y cubanos.
La imposibilidad de ingreso de petróleo a la isla, que el país caribeño no pueda solicitar préstamos o negociar con la banca internacional, el bloqueo al ingreso de medicinas, alimentos, insumos médicos y vestuario, la afectación al turismo que es clave para la economía cubana, los impedimentos para que la Mayor de las Antillas pueda exportar productos y servicios, las más de 250 medidas contra Cuba decretadas por la administración de Donald Trump, la permanente amenaza de un ataque militar, genera una situación de crisis humanitaria, social y ciudadana que traspasa las márgenes políticos, diplomáticos y desenvolvimiento/tratamiento de diferencias entre gobiernos.
Producto del bloqueo, en líneas generales, la isla caribeña perdió en el último año más de 8 mil millones de dólares; ha tenido pérdidas por casi 180 mil millones de dólares en seis décadas; en los últimos años, la mortalidad infantil pasó de 4 muertes por cada mil nacidos vivos a 9.9; al no haber petróleo, los cortes de luz oscilan entre 16 y 20 horas al día en los hogares cubanos, provocando serios trastornos en alimentación, acceso al agua potable en las casas y edificios, y la vida cotidiana de millones de personas; está diariamente afectada la actividad en hospitales y escuelas; durante la pandemia del Covid-19, el gobierno estadounidense impidió que llegara oxígeno a la isla para pacientes críticos; el 80% del transporte público está detenido por falta de combustible; la supervivencia de niñas y niños con cáncer bajó de 80 a 65 por ciento por falta de medicamentos para sus tratamientos; hace unos meses, 32 mil 800 mujeres embarazadas estaban en riesgo por falta de medicinas e insumos médicos; unos 90 hoteles tuvieron que cerrar por amenazas de Estados Unidos y el turismo cubano habría bajado en un 60%; se impidió que empresas extranjeras trabajaran en el área de petróleo y el níquel, estratégicas para el país; se desconectó a Cuba del sistema “swift” y no pueden operar las tarjetas Visa ni Mastercard, tampoco bancos extranjeros; el Departamento del Tesoro de Estados Unidos (EU) dictó medidas de represalia contra el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) por canalizar ayuda solidaria internacional a la población cubana; hay imposibilidad de importar fertilizantes y otros productos para el trabajo agrícola, afectando la producción de alimentos; en un momento, el 37% de niñas y niños cubanos fueron afectados por el bloqueo al ingreso de alimentos nutricionales.
Hay muchos otros datos y antecedentes que apuntan a que el bloqueo contra la isla cubana es un tema humanitario más que geopolítico. Bastaría, por ejemplo, pensar en un bloqueo de esa magnitud a Chile, de esa proporción de afectaciones a chilenas y chilenos, decretado por un Gobierno o país que no estuviera de acuerdo con el sistema institucional de nuestro país.
El efecto principal de la acción coercitiva de EU contra Cuba lo sufre la población cubana. En una tesis reprochable y dantesca, la idea de Trump y sectores políticos estadounidenses en que podrían provocar la caída del gobierno cubano avanzando en la asfixia y la desesperación del pueblo cubano.
La posibilidad de que el actual Gobierno chileno haya optado por abstenerse o votar a favor del bloqueo se instaló después de que decidiera abstenerse en la votación de apoyo o no a la resolución que emanaría de la Asamblea General de la ONU sobre el tema. “El tratamiento de este tema continúa enmarcado en una discusión binaria, que no refleja la complejidad de la situación”, declaró el embajador Roberto Ampuero al pretender explicar la decisión del Gobierno de Kast.
Seguramente para esta administración hay otros temas a discutir y tiene una posición contraria al régimen cubano, lo cual podría situarse en el ámbito geopolítico, de controversia diplomática, de rechazo a posturas del Gobierno isleño. Pero meter al bloqueo -con las afectaciones señaladas a la población, el sufrimiento generado a más de nueve millones de personas- como elemento de debate político sobre una administración, parece cuando menos desproporcionado, sino inhumano.
Hay un factor que podría explicar el argumento del embajador Ampuero. Que es el argumento de Estados Unidos. Y que para la Casa Blanca, votar contra el bloqueo es apoyar a Cuba y es estar en contra de Estados Unidos. Es lo que en estas semanas ha instalado el Departamento de Estado a través de las embajadas estadounidenses, incluida la de Chile. Este Gobierno estaría dispuesto a perder una importante dosis de soberanía y juicio propio, con tal de no contrariar a la Casa Blanca. Algo que no hicieron gobiernos anteriores, socialdemócratas, de centroizquierda y de derecha, pese a tener una postura contraria al Gobierno cubano.
No es en vano que en la votación donde Roberto Ampuero se abstuvo, 136 países, de distintos gobiernos, apoyaron llevar al seno de la ONU una resolución sobre el bloqueo de EU a Cuba. Hay que tener en cuenta que en la última votación registrada en Naciones Unidas, 165 países votaron contra el bloqueo, y a favor votaron los gobiernos de Ucrania, Argentina, Israel, Estados Unidos, entre otros. Chile se estaría acercando a esa última postura.
No habría que perder de vista que apoyar las medidas de EU contra la Mayor de las Antillas genera un precedente respecto a la violación del Derecho Internacional, la opción de acciones coercitivas de una potencia sobre un país, de sacrificio de una ciudadanía con fines políticos, camino que estaría adoptando ahora La Moneda y particularmente la Cancillería.
Salvo que, sin que se sepa hasta ahora, en La Moneda y en Cancillería hayan prevalecido los argumentos que fueron esgrimidos por gobiernos anteriores -de distinto signo ideológico- respecto a rechazar el bloqueo y las medidas coercitivas contra un país por el sistema que tiene. Porque, contrario a lo que sostiene la tesis de la Casa Blanca, votar contra el bloqueo a Cuba no es apoyar al Gobierno de ese país, sino salvaguardar la vida y el derecho a la salud, la alimentación, la educación, la energía, que tiene un pueblo.
Un voto de rechazo al bloqueo estadounidense sería un voto de compromiso de Chile con el Derecho Internacional, la soberanía de las naciones, el respeto al derecho ajeno, la dignidad y la vida humana, la paz y el diálogo en la arena mundial.
Hugo Guzmán Rambaldi.
