¿Regresa la censura a nuestro país? Algo empieza a oler mal en el Reino de Chile. ¿Y cuál es la inquietud, queridos feligreses, donde se incluyen los ateos e iconoclastas? Veamos este ejemplo el que llega a estremecer los pilares de la cultura.
En estos tiempos de zafacoca, nada funcionaría en Chile, sin la coima. ¿O usted discrepa? Vieja y mañosa institución, dentro de la clandestinidad, la cual surge para aceitar los engranajes de las relaciones comerciales, políticas y sociales. Toda una intriga
Ahora, en tiempos de revoltijo, las siete plagas de Egipto son ocho o quizás, nueve. Urge incluir en ellas a José Antonio Kast, candidato a la presidencia de Chile.
Las plazas con juegos infantiles y piletas, serán en breve remplazadas por estacionamientos de automóviles o quioscos, donde se venden baratijas y preservativos.
Hay un dogma en la religión, que dice: “Tres personas distintas y un solo Dios no más”. De inmediato, el acucioso y erudito lector, piensa en el trío formado por Kast, Káiser y Matthei. ¿Acaso se trata de un acertijo? Ellos cavilan en forma igual, tienen las mismas amistades y por tradición, comen chucrut familiar.
Los mocitos K, representan ideas trasnochadas. ¿O es un caprichoso decir? Donde los fantasmas, también son de día claro. Amasijo a medio cocinar en horno de barro. En el eventual gobierno de uno de ellos, ¿se construirán más escuelas, hospitales, viviendas sociales?