
El asunto, menos complicado y picante, si se quiere, es levantar el secreto bancario. Desnudarse ante Impuestos Internos, la fiera que no suelta presa. Mostrar los haberes, no los deberes escolares y dónde se obtuvieron esos dinerillos que marean de tantos ceros y prodigiosa longitud. Bien pueden estar en pesos, dólares, euros, rublos u otras monedas e inversiones, para














