
Hay frases que no deberían salir jamás de boca de una autoridad. Decir “el Estado está en quiebra” es una de ellas. No solo es una exageración, sino un tiro en el pie. Porque ese tipo de declaraciones disparan el riesgo país, encarecen la deuda y espantan la inversión extranjera. La credibilidad fiscal no se recupera con un comunicado de prensa.





