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¿Qué alberga el Templo de Lúxor sito en Valparaíso: un Congreso Nacional o un Hospital Psiquiátrico?

Con fecha 6 de agosto de 2019, se publicó en este medio, un artículo de mi autoría con el título “Hasta hace poco provocaban indignación, molestia y rabia; hoy, dan lástima, pena y vergüenza ajena”.

Estimado lector, me voy a permitir reproducir sólo el primer párrafo de ese artículo, como antecedente de la nota que se publica hoy.

“Hemos llegado a tal nivel de inopia, pobreza, indigencia y miseria intelectual de la casta política que, aunque la nueva formación que lleva el nombre de Unidad Social, y que agrupa a un gran número de organizaciones de la sociedad civil, exprese en la primera línea de su manifiesto-convocatoria,  que “un sentimiento de indignación, molestia y rabia recorre el país”, no podemos soslayar que estamos ante un problema gravísimo, incluso peor que ese sentimiento, que  es la incapacidad intelectual de todo el espectro político, con contadísimas excepciones. Es con esta casta con la que habrá de enfrentarse para tratar de lograr algún avance en materias sociales, económicas y políticas, en resumen, democráticas”.

Justo 7 meses después de la publicación de esa nota, vemos que la situación del país lejos de mejorar, ha caído en un profundo abismo que no refleja sólo una crisis política, sino una profunda crisis moral que, como no es advertida por sus propios protagonistas, se puede observar que estamos frente al   síntoma de una grave  enfermedad psiquiátrica que afecta a una gran parte (por no decir a toda) la casta política de nuestro país.

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Del principal habitante del palacio de La Moneda, no cabe la menor duda de que se trata de una persona totalmente desquiciada, incluso desde antes del 18 de octubre pasado, fecha en que le declaró la guerra al pueblo de Chile. Hay que recordar que en 2018, le había declarado la guerra al pueblo mapuche, advirtiendo de que se trataba de “un enemigo implacable, poderoso que no respeta nada ni a nadie” (le suena repetido), acusándolo, además, de que poseía armamento de guerra. Pero ha seguido con su cantinela de que lo más importante es mantener el orden público y que hay que rechazar la violencia, porque Chile quiere vivir en paz. Todos los días  defiende el accionar criminal de Carabineros, sin reconocer, en ningún momento, la violación de los derechos humanos en contra de los manifestantes. Se lo han dicho en todos los tonos no solamente los organismos de  derechos humanos de nuestro país, sino todas las comisiones defensoras de estos mismos derechos que han venido a constatar si se respetan o no tales derechos por parte del Estado de Chile. Todos los informes son lapidarios en el sentido de que hay una grave, sistemática y generalizada violación de los derechos humanos en contra de sus ciudadanos, ya sean niños, niñas, adolescentes, adultos y ancianos.

Pero don Sebastián no los lee, si los lee no los entiende, y si los entiende no les cree y dice que los videos fueron filmados en otro país y que lo que consignaron  los funcionarios de las comisiones internacionales de derechos humanos en los informes respectivos, tienen un sesgo izquierdoso.

A tal punto llega el paroxismo del señor presidente, que en la ENADE, luego de repetir la misma monserga de todos los santos días, se da el gustito de agradecer la abnegada labor de Carabineros y de la PDI. Obviamente, la exquisita y exclusiva audiencia invitada a tan importante evento, aplaudió a rabiar tan encomiable agradecimiento. Era obvio que así fuera, pues para los presentes, empezando por el mismísimo Piñera, es mucho más importante proteger los bienes materiales y el patrimonio de los dueños del país que la integridad física de las personas que protestan por las injusticias y las desigualdades que amparan esos mismos personajes.   No cabe ninguna duda, que la gran mayoría de los presentes (grandes empresarios, que ya han manifestado que no quieren cambiar la actual Constitución), estarían muy felices y extremadamente contentos que Chile volviera a ser una dictadura  cívico-militar con sello pinochetista.

Uno tendería a pensar que si Piñera no lee o no entiende lo que lee, sus asesores debieran advertirlo de lo que realmente pasa en el país, pero no, tanto el ministro del interior y seguridad pública, Gonzalo Blumel, como su subsecretario,  Juan Francisco Galli, respaldaron a su presidente, manifestando que lo más importante es mantener el orden público y que carabineros no hace más que cumplir con su deber. Blumel como Galli podrán decir y repetir como loro lo mismo todos los días, pero la realidad es muy otra y lo que dicen los organismos de derechos humanos, tanto nacionales como internacionales, es justo lo contrario. ¡P’tas, cómo no va a haber alguien que sea realmente leal a su presidente y le diga la verdad de lo que acontece en nuestro país! Lo que pasa, es que como mencionaba al principio, los problemas psiquiátricos afectan ya a toda la casta política, comenzando, claro está, por los habitantes de La Moneda y  los ministros que fungen como sus secretarios.

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En esto de los secretarios de Estado, la ministra Marcela Cubillos se lleva la Palma de Oro, por su actitud hostil frente a los estudiantes de todos los grados de la enseñanza. Parece más bien subsecretaria de seguridad pública más que ministra de educación. En el colmo de su paroxismo,  acusa a los estudiantes de la ACES, especialmente a sus voceros, convocando la Ley de Seguridad del Estado por haber tratado de impedir la rendición de la PSU. ¿Tan débil es el Estado de Chile, que 32 adolescentes (patipelaos diría alguien por ahí), ponen en jaque la seguridad del Estado?

“En esto colegas, se debe ser muy claro: una cosa es el monopolio de la fuerza y otra, muy distinta, es la violencia”. Guillermo Silva, Presidente de la Corte Suprema al dirigirse a los abogados prestos a jurar como tales.

Asesinato de Jorge Mora, barrista de Colo Colo.

Copio la información sobre el asesinato de Jorge Mora, entregada por Tomás González en el Diario y Radio U. de Chile:

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“El asesinato del hincha de Colo Colo, Jorge Mora, quien fue brutalmente atropellado por un camión de Carabineros luego del partido entre los albos y Palestino, ya está trayendo las primeras consecuencias y generando diversas reacciones, luego de que Carabineros y el Gobierno se refirieran al tema evitando la autocrítica, y luego de que la Garra Blanca pusiera en jaque la continuidad del Campeonato Nacional.

A nombre de Carabineros, primero iba a ser el general Enrique Bassaletti quien se referiría al tema, no obstante, luego recularon y avisaron que sería el general Manuel Valdés. Pero a la hora del punto de prensa, no fue ni el uno ni el otro quien llegó a dar la vocería, sino que la directora suplente del Departamento de Derechos Humanos de Carabineros, la coronel Karina Soza.

Lejos de la autocrítica y asumir responsabilidades, la uniformada hizo un llamado a “la paz social” y enfatizó en que de haber actuado de otra manera, los afectados pudieron haber sido efectivos de Carabineros.

Si el vehículo hubiese permanecido ahí,  hoy día estaríamos lamentando quizás la muerte de los funcionarios. Debo recordar que los dos funcionarios que iban al interior del vehículo resultaron lesionados. Por eso nuevamente hago la reflexión: este clima de violencia que estamos viviendo nos causa daños irreparables”, señaló Soza…”

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Una reflexión: primero, después del atropello con resultado de muerte, ningún oficial de alto rango se atrevió a entregar una explicación de los hechos; segundo, para la coronel Karina Soza (se colige que para Carabineros), la vida de uno de sus  funcionarios vale más que la de un civil común y corriente; tercero, poco faltó para que la diligente coronel Soza,  manifestara que el carabinero que atropelló al joven Jorge Mora, actuó en legítima defensa propia. Juzgue usted, estimado lector.

Pero esto no es todo, para proseguir con las aberraciones cometidas en el caso del asesinato del joven Mora, la jueza Andrea Acevedo dicta sólo firma semanal y arraigo nacional al cabo primero Carlos Martínez que atropelló y mato a Jorge Mora, ¿por qué tan baja medida cautelar?, bueno, porque Jorge era barrista de la Garra Blanca, barra con una “carga histórica no muy acorde a las reglas sociales y al Estado de Derecho en general”.  ¡Ah!, entonces si el barrista asesinado hubiese sido de la barra de “Los de arriba” (Universidad Católica), capaz que el cabo Carlos Martínez, por el mismo hecho, hubiese  arriesgado cadena perpetua calificada, por cometer asesinato con premeditación y alevosía.  Parece que las patologías que afectan el cerebro son terriblemente contagiosas.

El hospital psiquiátrico de Valparaíso.

Aunque el Acuerdo por la Paz y  Nueva Constitución se firmó en la sede de Santiago, los firmantes, diputados, senadores y presidentes de partidos políticos,  pertenecen a la casta política que todo Chile aborrece (digo todo Chile, porque la encuesta de las encuestas, les otorga sólo  un 2 0 3%, es decir, cifra que está dentro del margen de error, que podría fácilmente significar 0%). Es decir, aunque se escapen del hospital siquiátrico de Valparaíso para firmar un esperpento como el acuerdo de ¿Paz? y “nueva” Constitución, el resultado será el mismo. ¿De dónde y de quién salió la idea de que estos bucaneros de la política  estarían facultados para firmar un acuerdo trucho,  trasnochado (literalmente) e ilegítimo, escondidos en un edificio que ni siquiera es la sede oficial del Congreso y que, por lo demás, muchos de los firmantes nunca han querido que se convierta en su sede oficial? Claro, prefieren el templo de Lúxor, pues  creen que porque está más alejado de la capital, las estulticias que espetan cada día, podrían pasar desapercibidas.

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Veamos: la derecha firma el acuerdo y muy pronto se da cuenta que ellos son mucho más felices con la Constitución de Pinochet-Lagos. El caso del senador Andrés Allamand es francamente patético. Recurriendo a sus “convicciones”, el honorable senador explica que la “centroderecha” no puede traicionar sus principios y que la Constitución actual le ha dado estabilidad y prosperidad al país. No dice que la tal prosperidad es sólo para el 10% de la población. Insiste en la cuchufleta de los 2/3 de los votos para aprobar el articulado de la eventual nueva Constitución y que los artículos que no pasan la prueba de la blancura, es decir aquellos que no son del gusto de la derecha, habrán de permanecer los mismos referidos en la actual Constitución. Además otra serie de sandeces que no tienen nada que ver con una Asamblea Constituyente (ni siquiera con el bodrio de la Convención Constitucional). Da gusto ver la profunda convicción democrática y republicana del honorable senador.

Por último, han sacado a relucir que un proceso constituyente (que en todo caso éste no es tal), no puede llevarse a cabo en una situación de violencia como la que vive el país. No dicen que tal situación de violencia es la consecuencia de las políticas de su propio gobierno, que la violencia es ejercida por carabineros y que su gobierno es incapaz de controlar el orden público. También habría que recordarle, que gracias a la Revolución Francesa, que no fue muy pacífica que digamos, es la burguesía, de la cual el honorable senador Andrés Allamand forma parte, la que gobierna el mundo desde hace justamente 231 años.

Insiste, la derecha, que los cambios a la Constitución deben hacerse a través de las instituciones. Pero si son esas instituciones las que hay que cambiar, porque están totalmente prostituidas y son rechazadas por toda la ciudadanía. Reitero, las patologías que tienen que ver con el cerebro son contagiosas.

Ahora cabe preguntarse de cuáles “convicciones” habla Allamand: ¿de cuándo se reían a carcajada batiente junto al general Pinochet  de todos los chilenos; de cuando, una vez terminada la dictadura (la real),  le decía a los personeros de la UDI en cuanto foro televisivo le tocaba participar, que creyeran en la democracia, que la democracia no hacía daño; o cuando el entonces presidente de la SOFOFA, Hernán Briones lo mandó de vacaciones por un largo tiempo a las Termas de Mamiña,  donde no había comunicación hacia ninguna parte, por haber expresado que en Chile los poderes fácticos estaban representados por los empresarios y los militares; o cuando como ministro de defensa del primer gobierno de Sebastián Piñera acuerda con el Departamento de Estado y el jefe de la CIA de Estados Unidos, la construcción de una base militar  norteamericana en Concón, el famoso Fuerte Aguayo,  para que militares (marines) norteamericanos instruyan en contrainsurgencia a los militares y policías de Chile: o cuando como invitado a un capítulo  del ya desaparecido programa Tolerancia Cero, manifestó su admiración por el aquel entonces presidente de Colombia, el asesino y narcotraficante Álvaro Uribe? En fin, pienso que el veleta senador, que quiere ser presidente de Chile, ni siquiera es confiable para su propia derecha.

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Hace pocos días, el doctor Agustín Squella, ex rector de la Universidad de Valparaíso y premio nacional de Ciencias Sociales, manifestó, en el portal digital El Mostrador, su molestia tanto con Allamand como con el senador Chahuán, al expresar que estaban usando el acuerdo de paz y nueva Constitución para sus fines personales en vista de sus carreras presidenciales.

Por último, es necesario hablar de las actuaciones de la llamada “oposición” en lo que se refiere a votaciones en el hemiciclo del hospital psiquiátrico de Valparaíso. Sobre las actuaciones de los parlamentarios de la Democracia Cristiana, ni siquiera  vale la pena emitir un juicio, pues ya todos los ciudadanos se han percatado de la bipolaridad rayana en la esquizofrenia con la que votan los proyectos de ley emanados desde el ejecutivo o, incluso, en las acusaciones constitucionales presentadas por la oposición que llevan la firma de alguno de sus propios correligionarios.

Sin embargo,  hay casos en los cuales es necesario poner más atención por la gravedad de la patología: el senador Felipe Harboe, ante la votación que le correspondía al Senado sobre la acusación del intendente Felipe Guevara, manifestó que “el Senado no es un buzón de las acusaciones constitucionales que se impulsan en la Cámara”. En consecuencia, ni siquiera asistió a la sesión en que se votaría tal acusación. Dos preguntas para el honorable senador Harboe: ¿el Senado sí es buzón de los proyectos que envía el ejecutivo sobre leyes que criminalizan la protesta social, como la ley antisaqueos y antibarricadas  para las cuales Usted concurrió con  su voto aprobatorio? ¿La ley antisaqueos contempla penas del infierno para los que saquean el agua y dejan sin abastecimiento del vital elemento a pueblos enteros? Le hago esta pregunta, porque es el argumento del gobierno debido a que los saqueos a supermercados dejan desabastecida a gran parte de las ciudades donde se producen.

Señor Harboe, le ruego que no nos trate de imbéciles, pues con su actitud, Usted demuestra que es una persona totalmente desquiciada o, peor aún, se ha convertido en un cafiche de la política como muchos de sus colegas. Es por esto, justamente, que la gente está harta de todas vuestras felonías y corrupciones, y por eso mismo que Chile despertó.

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Estimado lector: ¿dejaría en manos de estos desquiciados y facinerosos el proceso constituyente que ellos mismos han acordado entre gallos y medianoche sin tomar en cuenta a los ciudadanos de nuestro país?

China está preocupada por la epidemia de coronavirus, para lo cual se construyó un hospital en sólo 10 días y trata de producir una vacuna con la mayor celeridad posible. Sería muy bueno que Chile empezara a preocuparse por la gran cantidad de psicópatas que pululan dentro de nuestras instituciones que algún día fueron republicanas; el problema radica en que para esta epidemia no hay vacuna, menos aún, alguna cura.

 

Por Hugo Murialdo

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  1. la cura es el sacrificio del pueblo y su resistencia de esta ahora mercanchifle republiqueta, hasta lograr la refundacion tanto constitucional como judicial, policial, institucional sacando a todos los parasitos generacionales corruptores que venden la patria al mejor postor y encarcelarlos por sus crimenes contra los chilenos.

  2. Cuan sabio es el dicho tan antiguo y que le cae de perillas a todo lo que pasa en nuestro Chile: ” NO ES CULPA DEL CHANCHO, SINO DEL QUE LE DÁ EL AFRECHO”. Don Hugo Murialdo, su artículo referente a la casta política que apesta a Chile es totalmente verdadero, pero usted no se olvide que este Chile que despertó, puede que nuevamente vuelva a caer en este sueño y todos los sacrificios de esta mayoría vuelvan a caer en el mismo diario vivir de los pasados 30 años. ¿ Cómo, preguntaría usted? Simplemente analizando la mentalidad de muchos chilenos que todavía tienen ,en las poblaciones de los que se levantaron del sueño, como sus representantes a la UDI, que todavía le dan a Lavín, me imagino que no es uno de los que despertó, como su posible candidato presidencial, de acuerdo a las encuestas. ¿Que cres ta pasa, don Hugo Murialdo? Hace no mucho, los “chilenos” canutos expresaron que iban a votar en contra de aceptar una nueva constitución , ¿que cres ta pasa, don Hugo?

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