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Una pesadilla a ojos abiertos: la frontera entre Grecia y Turquía

Son miles de personas que diariamente llegan a la frontera de Grecia y Turquía. Socorridos por la Agencia de la ONU por los refugiados (ACNUR), y otras organizaciones, viven en condiciones aun más precarias y todavía no se encuentran soluciones.

 

Los refugiados y solicitantes de asilo siguen aumentando entre la frontera de Turquía y Grecia. Allí se encuentra en este momento la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), junto a la Media Luna Roja, OIM y Unicef.

Son 2235 los migrantes que llegaron a estas fronteras desde el 28 de febrero. De estos 2235, 1881 vinieron por mar.

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Según el ACNUR, “Todos los Estados tienen el derecho a controlar sus fronteras y gestionar los flujos y movimientos irregulares, pero al mismo tiempo deben abstenerse de emplear una fuerza excesiva o desproporcionada, y deben mantener sistemas para gestionar las solicitudes de asilo de manera ordenada”.

Ni la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, ni la legislación de la Unión Europea en materia de refugiados establecen fundamentos jurídicos para la suspensión de la recepción de solicitudes de asilo.

En este sentido, el gobierno griego ha invocado el artículo 78 (3) del Tratado de Funcionamiento de la UE (TFUE). Dicha cláusula permite que el Consejo adopte medidas provisionales a propuesta de la Comisión y previa consulta al Parlamento Europeo, en el caso de que uno o varios Estados Miembros se encuentren en una situación de emergencia caracterizada por la afluencia repentina de nacionales de terceros países.

Sin embargo, esta disposición no puede suspender el derecho internacionalmente reconocido a pedir asilo y el principio de no devolución, que también se encuentran recogidos en la legislación de la Unión Europea. Además, las personas que entren de manera irregular en el territorio de un Estado no deben ser penalizadas si se presentan sin demora ante las autoridades para solicitar asilo.

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En la frontera entre Turquía y Grecia se encuentran personas de varias nacionalidades: sirias, afganas, iraníes, sudanesas, mujeres, niños, niñas y familias que llegan en condiciones precarias.

En Grecia, los equipos de ACNUR han informado de la llegada de 1.200 personas a las Islas del este del Mar Egeo (Lesbos, Quíos y Samos), una cifra superior a la media diaria registrada recientemente.

“Ni Grecia ni otros Estados de la frontera exterior de la UE deben quedarse solos. Se necesitan recursos europeos, capacidades y solidaridad de forma continuada para impulsar la respuesta griega”, denuncia la oficina de Naciones Unidas.

La situación es muy tensa, lo confirma Stefano Argenziano, Coordinador de las operaciones de Médicos Sin Fronteras (MSF): “Han pasado casi cuatro años desde que la declaración UE-Turquía cambió vidas humanas por ganancias políticas. Una vez más, vemos que los estados miembros de la UE están dispuestos a disuadir a las personas de buscar seguridad a toda costa en lugar de proporcionar la asistencia más básica a hombres, mujeres y niños necesitados y ponerlos en mayor peligro. En los últimos días, esto ha culminado con la muerte de un niño, lagrimeo de personas en las fronteras terrestres y los informes de guardacostas que interfieren violentamente en lugar de ayudar a los barcos en peligro”.

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“Con 40,000 personas atrapadas en las islas”, sigue Stefano Argenziano, “la situación ha llegado a un punto crítico tanto para los solicitantes de asilo como para las comunidades locales que han sido abandonadas por los líderes europeos en aras de este acuerdo entre la UE y Turquía. En consecuencia, el aumento de las tensiones ha provocado disturbios, bloqueos de carreteras y ataques contra quienes intentan prestar asistencia. Las personas necesitadas se ven privadas de asistencia crítica ya que los equipos de MSF y otros han tenido que limitar el volumen de actividad debido a problemas de seguridad. El Gobierno griego y la Unión Europea deben tomar medidas inmediatas para reducir la situación”.

“Las medidas de emergencia anunciadas por el gobierno griego tendrán consecuencias devastadoras a medida que eliminen el derecho a reclamar protección y apunten a empujar a las personas de regreso a Turquía”, alerta el Coordinador de MSF. “Esto solo provocará más caos, muertes en el mar, escalada de violencia y un desastre humanitario aún peor. Los Estados miembros de la UE deben abordar la verdadera emergencia: evacuar a las personas de las islas a los países de la UE, entregar un sistema de asilo que funcione, dejar de atrapar a las personas en condiciones horribles”.

 

Migrantes y COVID-19.

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“Ningún caso de COVID-19 ha sido detectado hasta la fecha de hoy, ni en Grecia ni en ningún otro campo en el mundo”, afirma Andrej Mahecic, de la Organización Mundial de Inmigración (OIM). “Las personas que llevaron el COVID-19 son los que se encontraban de viaje, de trabajo o turismo, y no los migrantes. Sin embargo, estamos conscientes de la situación crítica que ha llevado el virus, y del peligro que sería por los propios migrantes de entrar en contacto con el COVID-19. Por eso, estamos pidiendo de incluir a los refugiados en las medidas de seguridad de salud que los Estados están adoptando para su ciudadanía, y que sean tomados en cuenta en cualquier situación”.

 

Por Elena Rusca

en Ginebra

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