Economía

Chile tiene fondos suficientes para garantizar la ayuda a los más necesitados; es mentira que la billetera fiscal está vacía

Chile ha constituido – en base a los ingresos y superávits que se han generado en el manejo de la política fiscal a lo largo de los últimos 30 años – dos fondos soberanos.

Uno es el Fondo de Reserva de Pensiones, FRP, que cuenta con activos – a diciembre del 2019, medidos en dólares y a precios de mercado – por un monto de 10.812 millones de dólares. Este fondo tiene objetivos muy concretos relacionados siempre con el tema previsional, básicamente el apoyar las obligaciones fiscales que tienen que ver con las pensiones básicas solidarias de vejez y de invalidez y otros aportes previsionales solidarios. Sin salirse de ese ámbito de acción, es enteramente posible subir las pensiones de miles de ciudadanos que sobreviven con pensiones francamente de hambre y cuyas necesidades se acrecientan en períodos en que se han reducido los ingresos del conjunto del grupo familiar que los cobija.

El otro es el Fondo de Estabilización Económica y Social, FEES, que cuenta hasta fines del año 2019 con un activo acumulado de 12.233 millones de dólares. Este fondo está explícitamente destinado a apoyar o financiar los déficits o necesidades fiscales extraordinarias que se presenten en el campo de las finanzas públicas.

Estos fondos se han constituido en los años de crecimiento de la economía y de bonanza fiscal, como un ahorro de la nación chilena. Se crean en los años de vacas gordas, para poder disponer de recursos cuándo vengan los años de vacas flacas. Esos fondos no son, por lo tanto, intocables. No están meramente en vitrina.

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Eso es lo que hace con sus ahorros cualquier familia: ahorra y acumula fondos cuando los negocios y los ingresos familiares van relativamente bien, para gastarlos cuándo la tortilla se vuelva. Carecería de lógica que una familia que ha soportado apreturas para poder generar unos ahorritos para prevenirse de los gastos a realizar en años en que las cosas anden malas, siguiera sin echar mano a esos fondos cuando los años malos se presenten.

Y si todos en el país están de acuerdo en que enfrentamos la crisis sanitaria, económica y social más grande los últimos 30 años, y que el PIB va a sufrir un bajón importante a lo largo de este año, y las empresas están semiparalizadas  y los salarios e ingresos de una buena cantidad de chilenos se han reducido en forma sustantiva, entonces ¿qué mejor ocasión que la actual para echar mano de los recursos acumulados en esos fondos soberanos?

No se puede seguir planteando, por lo tanto, que los aportes que el Gobierno ha destinado para preservar los ingresos de los sectores más pobres y vulnerables de la población tengan un techo fiscal que ya se ha alcanzado.  No se puede seguir diciendo que la billetera fiscal esta vacía. No se puede seguir diciendo que los fondos soberanos no se tocan. No se puede seguir diciendo que los fondos fiscales hoy en día disponibles son los que determinan el monto reducido de los aportes y subvenciones que el Gobierno ha prometido, alcancen o no para asegurar la sobrevivencia de los más pobres. Los cálculos tienen que ser al revés. Partir con el cálculo de las necesidades sociales – un salario mínimo como base para todos los chilenos – y buscar posteriormente los fondos correspondientes, que existen. Más aun esos fondos, sobre todo el FEES es posible utilizarlo por decreto del Ministro de Hacienda, sin ni siquiera pasar por aprobación parlamentaria. No se puede seguir diciendo que no se puede. Lo honesto sería decir derechamente que no se quiere, que es una cosa distinta.

 

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Por Sergio Arancibia

 

 

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