Este viernes, en el último día de la semana de reiniciación de la 43° sesión del Consejo de Derechos Humanos, la resolución contra la brutalidad policial y otras violaciones de los derechos humanos hacia los africanos ha sido finalmente adoptada por el Consejo.

 

“Tengo el honor de presentar esta declaración en nombre del Grupo Africano. El debate urgente que acaba de terminar fue un hito histórico del que el Consejo de Derechos Humanos puede estar orgulloso. La protesta internacional por los trágicos acontecimientos que llevaron a la muerte de George Floyd subrayó la urgencia y la importancia de que el Consejo de Derechos Humanos se pronunciara contra la injusticia y la brutalidad que enfrentan las personas. «La ascendencia africana se enfrenta a diario en muchas partes del mundo». Así se pronunció Dieudonné W. Désiré Sougouri, Representante Permanente de Burkina Faso ante las Naciones Unidas y Coordinador del Grupo Africano.

Las resoluciones adoptadas por el Consejo de Derechos Humanos incluyen, entre otras, la resolución contra la brutalidad policial y otras violaciones de los derechos humanos hacia los africanos, adoptadas sin pasar al voto, por consenso de todos los Países.

Una pequeña victoria de los países menos poderosos dentro del Palacio de Naciones Unidas, que, a pesar de muchas presiones por parte de los países más poderosos, no han dejado de lado su objetivo.

 

Una resolución controvertida

Han sido muchas las modificaciones, al menos tres bocetos en solamente tres días, para una resolución histórica como la nacida después de los actos de violencia por parte de las fuerzas de orden en Estados Unidos y la muerte de George Floyd.

“La muerte de George Floyd desafortunadamente está lejos de ser un caso aislado: muchos son los casos de personas no armadas, de ascendencias africanas, que han sufrido el mismo destino por la violencia policial descontrolada. Desafortunadamente, el destino de estas víctimas no ha llamado tanto la atención porque no ha sido compartido tanto en las redes sociales como esta vez”. Eran las palabras redactadas en la carta que el Grupo Africano envió a la actual Presidenta del Consejo de Derechos Humanos, la embajadora de Austria Elisabeth Tichy-Fisslberger, demandando la instalación de un “debate urgente” sobre las violaciones de los derechos humanos de inspiración racial, el racismo sistémico, la brutalidad policial y la violencia en contra de las manifestaciones pacíficas.

A pesar de estas palabras, por unos momentos creímos que esta resolución se transformara en una pura denuncia de la muerte de George Floyd, y que no hubiera referencia a la brutalidad policial sistemática hacia el pueblo africano por parte de Estados Unidos en el documento.

Fuertes fueron efectivamente las presiones de los países más poderosos que conforman las Naciones Unidas, sobre todo por el miedo de ver surgir en sus propios países comisiones de investigación u otros organismos “onusianos”.

Sin embargo, ningún país puede mostrarse contrario a una resolución de ese tipo, sobre todo después de los debidos cambios incorporados a varios bocetos de la resolución.

Una brutalidad policial que se transformó en uso excesivo de la fuerza por los “agentes del orden”, una referencia a la responsabilidad de Estados Unidos mucho más matizada pero siempre presente.

Ir al voto habría significado abrir una caja de Pandora que nadie quiere abrir realmente, porque cada país habría, en ese caso, tenido que tomar posición en favor o en contra de esta resolución.

Respecto de los países europeos, España abrió el camino del consenso afirmando que, si se pasara al voto, habría votado por la resolución. Afirmaciones como esta pueden dar la fuerza a países más pequeños para resistir la presión de los peces más grandes, y a los otros, de no arriesgarse demasiado.

 

La vida de los africanos cuenta.

“La vida de los africanos cuenta. El racismo continúa siendo expresado y asumido en muchos países. Esto está en flagrante contradicción con los compromisos recomendados en la Carta de las Naciones Unidas y por los cuales reafirmamos nuestra fe en los derechos humanos fundamentales en la dignidad y el valor de la persona humana». Así se pronunció Coly Seck, Representante Permanente de Senegal ante la Oficina de las Naciones Unidas, al momento de aprobar o no la resolución contra la brutalidad policial y otras violaciones de los derechos humanos hacia los africanos.

El documento pasó finalmente por consenso de todo el Consejo con estas demandas:

  • Solicita al Alto Comisionado para los Derechos Humanos, con la asistencia de los titulares de mandatos especiales pertinentes, que prepare un informe sobre el racismo sistémico, las violaciones del derecho internacional de los derechos humanos contra los africanos y las personas de ascendencia africana por parte de los organismos encargados de hacer cumplir la ley, especialmente aquellos incidentes que resultaron en la muerte de George Floyd y otros africanos y de personas de ascendencia africana, para contribuir a la rendición de cuentas y la reparación de las víctimas;
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  • Pide a la Alta Comisionada que examine las respuestas del gobierno al proceso pacífico contra el racismo  y las protestas pacíficas, incluido el presunto uso de fuerza excesiva contra manifestantes, transeúntes y periodistas;
  • Pide a todos los Estados y a todas las partes interesadas pertinentes que cooperen plenamente con la Oficina del Alto Comisionado en la preparación del informe,
  • Pide a la Alta Comisionada que presente una actualización oral sobre la preparación de su informe al Consejo de Derechos Humanos en sus períodos de sesiones 45º y 46º, y que presente un informe completo al Consejo en su 47º período de sesiones, seguido por un diálogo interactivo,
  • Pide a la Alta Comisionada que incluya actualizaciones sobre la brutalidad policial contra africanos y personas de ascendencia africana en todas sus actualizaciones orales al Consejo.
  • Invita a todos los órganos creados en virtud de tratados, a los titulares de mandatos de procedimientos especiales, a los mecanismos internacionales y regionales de derechos humanos, dentro de sus respectivos mandatos, a prestar la debida atención a todas las formas de racismo, discriminación racial, xenofobia e intolerancias relacionadas, incluidos los africanos y las personas de ascendencia africana y para llamar la atención del Consejo de Derechos Humanos.
  • Decide seguir ocupándose del asunto.

 

¿Hemos abierto una puerta hacia un nuevo camino?

El Consejo de Derechos Humanos no pudo establecer una comisión de investigación, lo que impidió justicia y responsabilidad genuinas a nivel internacional para cuestiones de racismo sistémico y violencia policial en los Estados Unidos.

«Creemos que este fracaso, el diecinueve de junio, refleja la cobardía de los Estados miembros de la ONU, incluidos Australia y los países europeos. Creemos que estos Estados optaron por priorizar políticas estrechas y miopes intereses sobre los derechos humanos; al hacerlo, son cómplices de mantener y perpetuar sistemas arraigados de supremacía blanca», dijo Salimah Hankins, directora ejecutiva interina de la Red de Derechos Humanos de los Estados Unidos.

Muchas delegaciones, particularmente las de Europa y América Latina, trabajaron de manera coordinada para cambiar la resolución para que ya no sea específica a los Estados Unidos sino que más genérica.

“La justificación proporcionada por estos gobiernos, que el racismo es un problema global y que muchos grupos experimentan racismo, sirvieron para subvertir el debate y negar la atención a aquellos que necesitaban estar en el centro de la acción del Consejo «, dijo Salma El Hosseiny, Gerente de Programa en el Servicio Internacional de Derechos Humanos (ISHR).

Sin embargo, los gobiernos han encargado al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos a trabajar con otros expertos en derechos humanos para presentar un informe sobre racismo, brutalidad policial y violencia contra manifestantes pacíficos. Tal informe puede usarse para mantener la presión sobre el cambio y podría ser una herramienta para documentar injusticias y violaciones en los Estados Unidos y en otros lugares.

El debate es muy inicial.

“Este debate urgente solo nos ha revitalizado para trabajar incansablemente a todos los niveles hasta que los gobiernos abordar de manera significativa el histórico racismo y opresión sistémicos que enfrentan las personas de África descendencia en los Estados Unidos y el resto del mundo «, dijo El Hosseiny. “Para hacerlo, debe asegurarse de que: exista un establecimiento de los hechos, a través de una investigación independiente, de racismo sistémico en la aplicación de la ley en los Estados Unidos y en otros lugares; existan mecanismos y procesos imparciales para la verdad, la justicia y la rendición de cuentas y existan medidas de prevención y garantías de no repetición de futuros violaciones.

 

Elena Rusca, en Ginebra

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