El actual presidente de la Confederación de la Producción y Comercio (CPC), Juan Sutil, no tiene duda alguna en rechazar, sin discusión y de forma rotunda la propuesta de aplicar un impuesto único del 2.5% a los super ricos del país. Al mismo tiempo defiende con intransigencia a las AFP. Protege lo suyo. Que no le toquen el bolsillo. Son sus negocios y los de su clase, que en Chile se caracteriza por su insensibilidad social y escasa lucidez. La insurgencia de O-18 y los dolores de la pandemia no lo conmueven ni le agilizan el intelecto. Que todo siga igual.

Sutil, apenas electo jefe del empresariado señaló que la crisis social “…no es responsabilidad directa del sector empresarial”. Las desigualdades, los abusos y la corruptela no son terrenales, no corresponden al sistema económico que vivimos. En esa convicción Sutil cuestionó los dichos más inteligentes del ex timonel de la CPC, Alfonso Swett, quien, en medio del estallido social, había señalado que los empresarios tenían que “meterse la mano al bolsillo” para aportar a la solución de los problemas del país.

Lo que piensa y dice el nuevo presidente de la CPC no le permitirán enfrentar los ineludibles desafíos que enfrentará el país al término del coronavirus. Cambios productivos, sociales y medioambientales son ineludibles, lo que obligará a una nueva Constitución. Pero, Sutil ya se ha pronunciado públicamente contra la modificación de la actual Constitución.

Sutil tampoco está preparado para construir un país más democrático., porque no le gusta la libertad de prensa. En efecto, como le molestaba la línea informativa general de CNN y, en particular, la presencia de los periodistas Mónica Rincón y Daniel Matamala, decidió terminar con su apoyo a un interesante programa de ese canal sobre asuntos agrícolas. Con ello ponía en evidencia su rechazo a la libertad de prensa. El comportamiento de Sutil simboliza lo que la ciudadanía rechaza con sus protestas: la utilización del dinero para dominar y extorsionar, exigiendo uniformidad de pensamiento.

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Pero, lo que resulta completamente inaceptable es la justificación de Sutil por la grave agresión de Carabineros contra Gustavo Gatica y Fabiola Campillai, que culminó en la ceguera de ambos. Sutil dijo, sin conmoverse señaló: “aquí hubo una agresión de todos lados, esto no fue gratis”. ¡Vaya dichos! Lo mismo de siempre, lo que decían cuando la dictadura de Pinochet: si los mataron o torturaron, por algo sería, algo estarían haciendo. Insensibilidad, pero además falta de inteligencia porque el resentimiento ciudadano se sigue acumulando.

Lamentables declaraciones de Sutil, que demuestran su insensibilidad y escasa comprensión de la realidad que vivimos. Le hace un flaco favor a sus representados porque pone de manifiesto, sin matices, que el empresariado se ubica del lado de los agresores y nunca en defensa de los derechos humanos. Así fue en el pasado y así es también hoy día. La historia se repite.

Finalmente, en el ámbito económico, el impuesto del 2,5% a los superricos es una medida razonable. Ni la Teleton ni tampoco la entrega de ventiladores por la pandemia son compromisos suficientes ni efectivos del empresariado para atender las ingentes demandas de la sociedad chilena. La solución a la crisis obliga un aporte sustancial de recursos por los acumuladores riqueza. Del mismo modo, en lo político resulta inevitable un cambio constitucional que termine con el Estado subsidiario y le permita a un nuevo Estado desplegar iniciativas activas de transformación productiva, social y medioambiental.

 

Por Roberto Pizarro

 

Artículo publicado en La Voz de los que sobran y reproducido en el Clarín de Chile con autorización del autor

 

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