Debate Política Portada

No entiendo el porqué les preocupa tanto el alto quórum fijado, ese de los dos tercios.

Ni tú ni yo estimad@  lector, ni los 7.5 millones de electores que concurrimos  a ejercer nuestra voluntad en el plebiscito ocurrido el dgo.25 de octubre recién pasado, fuimos consultados sobre la forma en que deberán ponerse de acuerdo los constituyentes elegidos para redactar la nueva  carta magna.

Nos  hicieron 2 preguntas, una, si aprobábamos dicho propósito, y dos, si queríamos que fuera mixta, es decir que fuera hecha a medias con parlamentarios actualmente en ejercicio.

Hubo una respuesta categórica como todos saben, las 4/5 partes  autorizó su redacción, y simultáneamente rechazó  que la mitad fuera integrada por los representantes del Congreso que al final de cuenta serían designados por sus partidos de pertenencia.

De modo que, constituyéndose como tal la Convención o Asamblea (son palabras sinónimas), decidirán si les parece, confeccionar un reglamento sobre la forma en que desarrollarán su trabajo, o le darán vida a un reglamento, que un poder incompetente, a priori, mediante una ley les ordena  hacer.

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La prueba irrefutable de la incapacidad de  ese reglamento, es que necesita ser aprobado por los asambleístas para que tenga valor, sin ello, es letra muerta.

Así de simple la solución, salvo que hay que obtener la mayoría en la próxima elección de constituyentes, ojalá holgada, para  descartar esa imposición ilegítima, y tener  el coraje para  establecerlo.

Así las cosas, la tarea prioritaria es obtener esa mayoría que debería reflejar fielmente la voluntad de los ciudadanos, pero resulta que la llave para incluir a los postulantes a constituyentes, a notables ciudadanos independientes, la tienen los partidos políticos, que ostentan la más baja aceptación de todas las instituciones por la ciudadanía, lo cual se  reflejó fielmente en  los resultados del plebiscito, que descartó categóricamente  la  opción Convención Mixta.

Paradójicamente, la casta política vuelve como una pesadilla a enturbiar el proceso democrático.

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No es sustentable en el tiempo, que mediante este mecanismo burocrático los partidos se propongan resucitar de los efectos de la revuelta popular que los sepultó.Han dado algunas tímidas señales de incluir en sus listas a independientes, pero  eso ya  está demostrado en otras elecciones ordinarias, que estos independientes, en realidad son dependientes de los partidos bajo los cuales se cobijaron para resultar elegidos.

El asunto no es lograr la “unidad de los partidos  que llamaron a votar decididamente por el apruebo” para llevar una lista única que “incluya” a ciudadanos independientes, el asunto es lograr una lista única que refleje fielmente la voluntad soberana del pueblo de Chile, que se manifestó en el reciente plebiscito por cambiar la Constitución.

Si los partidos políticos realmente quieren ser un aporte a la construcción de la nueva Constitución Política, entonces que cedan la totalidad de los cupos que disponen, y sobre esa base construir la unidad ciudadana, que se configure una lista única nacional ciudadana. Caso contrario, que se faciliten las cosas para que se modifique la ley electoral que permita constituir un referente  con poderes propios para  que estos candidatos independientes devengan en constituyentes, que se corrijan los requisitos bajando los porcentajes de acreditaciones ,y que se agilicen las formas de acreditación de esa afiliación al nuevo referente con atribuciones equivalentes a la de los partidos políticos.

El pueblo ya sabe, que con presión popular se ha conseguido todo hasta el momento, han hecho la pauta de la agenda política del gobierno, de un gobierno que ha ido desapareciendo, y que sólo aparece para reprimir, para demonizar el movimiento social en rebeldía.

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Está claro que si se quiere obtener más triunfos, se debe mantener la presión, que no es un acto de mera voluntad, si no consecuencia de las causas que vio al despertar de un largo sueño al que fue inducido.

René Dintrans

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  1. Felipe Portales says:

    Le explico lo que usted se pregunta: El alto quórum de los dos tercios no sólo es preocupante: HACE IMPOSIBLE que la “Convención Constitucional” (¡NO CONSTITUYENTE!) futura pueda aprobar democráticamente una nueva Constitución. Por democracia se entiende el gobierno de la mayoría, no de la minoría. Y este quórum hace que la minoría, léase la derecha, controle completamente el resultado de la Convención vetando todo lo que quiera. Y si la mayoría no quiere rendirse a aquello, pues entonces seguimos con la actual Constitución suscrita por Lagos y todos sus ministros en 2005. Esto, en función de la experiencia histórica desde 1990 en que SIEMPRE la derecha ha logrado, lejos, más de un tercio de los votos y de los congresales electos.
    Claro como el agua.

  2. Felipe Portales says:

    Ah!, y dicho quórum -que vale tanto para la aprobación del reglamento de la Convención como de las normas constitucionales que se aprueben- está taxativamente prohibido de ser modificado por la propia Convención, de acuerdo al entramado constitucional concordado en Diciembre por la derecha y la ex Concertación y que sustenta la validez jurídica de todo el “proceso constituyente”. Si la mayoría se arrepintiese y quisiese saltarse lo establecido estaría saliéndose completamente de la Constitución y de las leyes. Además, cualquier controversia que se suscitase sobre el marco legal que fundamenta todo el proceso debe ser dilucidado por una comisión especial de miembros del Poder Judicial, de acuerdo con dicho marco (Ley 21.200 de Reforma Constitucional aprobada en Diciembre pasado). Y, por cierto, la derecha no permitirá que nadie “se pase de listo” en algo tan trascendente…

    • René Dintrans says:

      La Derecha sabe mejor que nadie, que la historia no se hace con leyes, el poder es algo que se baraja, no es casualidad que Allamand y Cía hayan llamado a borrar con el codo lo que habían firmado con la mano, llamando a rechazar la idea de aprobar la redacción de una nueva Constitución. Y el centro de las controversias que fueron públicas, hayan sido los alcances del artículo 133 de la ley en cuestión.
      La trampa que usted señala con tanta claridad, no es una trampa perfecta, la Derecha está abocada a lo verdaderamente importante, a la elección de los constituyentes dónde radicará el poder.
      Lo que me llama la atención es su preocupación desmedida por la suerte del camino institucional, o el foco donde apunta.
      Si usted compara situaciones del pasado reciente, en que según sus propias palabras, la Concertación regaló el veto a la Derecha, cuestión que comparto, sin embargo creo que no es equivalente, porque si en el pasado, llamaron a votar positivamente al pueblo las enmiendas a la Constitución original de Pinochet que en lo principal subía el quórum de 3/5 a 2/3, hoy nos encontramos con la voluntad popular ya realizada, que de haber tenido éxito sus denuncias, el pueblo se habría desanimado de participar en un plebiscito que ha sido un triunfo histórico para el pueblo, y una derrota mayúscula para la Derecha.
      Respeto su pesimismo a pesar de sus comentarios poco amistosos.

  3. Germán Westphal says:

    Lo que resulta paradojal es que alguien escriba un artículo sobre algo que no entiende y que al escribirlo, demuestre que no lo entiende porque no está debidamente informado y que alguien se lo tenga que explicar para que lo entienda. Para rascarse la cabeza!

    • No conozco a quien escribió el artículo en el que da su opinión al respecto del tema dos tercios.Respeto su opinión.Me extraña que un comentarista profesional del diario El Clarín le conteste con ironías rayanas en la arrogancia y falta de ética de un periodista ,si lo es.

  4. Felipe Portales says:

    Lo que es increíble es que a los partidos que no suscribieron el funesto acuerdo del 15 de noviembre tampoco les importe; o a lo más lo mencionen -como Teillier- como una meta a superar, ¡como si fuese algo completamente normal!…

  5. René Dintrans says:

    Don Felipe, lo que usted me explica, no es lo que yo me pregunto, mi pregunta es por qué se le da tanta importancia (en términos relativos) a los quórums fijados en la ley 21200 y específicamente en sus artículo 133, cuando la mayor preocupación debiera estar en la elección de los 155 convencionales constituyentes que el pueblo aprobó, dándole un mandato en virtud de su poder soberano, el de redactar una nueva Constitución Política.
    Serán ellos y su correlación de fuerzas los que detentarán el poder absoluto, en el mandato específico que se les ordenó, el confeccionar una nueva Constitución para ser votada posteriormente su aprobación o rechazo.
    Quisiera detenerme un segundo en la competencia de poderes que se establecerá una vez que se constituya la Convención Constitucional o Asamblea Constituyente, que son palabras sinónimas, pero que no es el caso discutir. Un poder constituido por mandato directo del pueblo, no tiene por qué aceptar que otro poder del estado, constituido a priori, se entrometa en la forma de realizar la voluntad del pueblo que es parte indivisible de su propósito, a saber, redactar una nueva constitución.
    Financiar, facilitar locales de funcionamiento, fijar fechas y prórrogas, etc. de acuerdo, pero no el cómo se hace el trabajo, puesto que eso es parte del mandato a los 155 elegidos, aunque eso esté establecido en una ley. Ni siquiera el poder judicial o la Corte Suprema en este caso, tiene poder para contradecir la voluntad popular que quedó claramente establecida.
    Sería un despropósito evidente que la minoría impusiese su voluntad a la mayoría, como usted lo señala, entonces es absolutamente necesario que se respete el poder donde radica la soberanía, y que se permitió que se expresara. Son hechos establecidos que generan derechos

  6. Lo que los partidos políticos no han avizorado es lo que el artículo propone y la importancia de un acto de tal naturaleza, “que cedan la totalidad de los cupos que disponen”, o decidir no presentar sus propios candidatos y facilitar el ingreso de independientes, sin nexo o compromiso con el partido, dejando plena libertad a los votantes.
    Si algún partido político lo hiciera, se llenaría de elogios y sería un paso en recuperar la confianza del pueblo. ¿Será tanta la ambición que les ciega?

  7. Germán Westphal says:

    Interesante lo que ahora plantea el autor del artículo. Dejando de lado la cuestión de los 2/3 en el supuesto de que pueda ser modificado por la Convención Constitucional en virtud del mismo quórum u otro, lo que definitivamente está claro es que el sistema de elección de los delegados constitucionales privilegia a los candidatos de los partidos políticos, los mismos que concibieron y aprobaron las normas que rigen el proceso constitucional en curso.

    Por cierto, la presión del movimiento social es siempre una posibilidad aunque no se ejerció ante el Congreso Nacional y el Ejecutivo para evitar que las trampas del acuerdo del 15-N fueran incorporadas al ordenamiento constitucional del país, aunque ellas eran bien conocidas. Tal vez la falta de organización y ausencia de representantes de base jugó un papel, aunque todas las organizaciones de la Unidad Social estaban ciertamente involucradas: https://www.unidadsocial.cl/organizaciones/ A lo mejor no todos sus dirigentes se dieron cuenta de lo que implicaba el acuerdo del 15-N o algunos no lo disputaron por razones de militancia política. Difícil saberlo!

  8. Felipe Portales says:

    Señor Dintrans: No he sido “poco” ni “muy” amistoso. He sido cortés. Estos foros, además, en mi concepción no son para hacer o deshacer amistades sino para procurar contribuir a un mejor conocimiento de la verdad y a promover mayor justicia. Por lo mismo, creo fundamental contribuir esclarecer el verdadero engaño a que fue sometido el pueblo chileno al no informársele debidamente que la “Convención Constitucional” NO ES CONSTITUYENTE; y que no tendrá dentro de sus atribuciones el aprobar democráticamente (por mayoría) una nueva Constitución, dado el clave quórum de los dos tercios que le da un virtual poder de veto a la derecha por lo que arriba expliqué.
    Y veo que incurre nuevamente en el error de creer que la Convención podrá modificar sus atribuciones. Eso no es efectivo. La Reforma Constitucional que estipula el proceso (se le denomina “Ley”; pero en rigor establece nuevas disposiciones constitucionales) es muy clara y taxativa al respecto. En su Artículo 133, estipula: “La Convención no podrá alterar los quórums ni procedimientos para su funcionamiento y para la adopción de acuerdos” Más claro que el agua…

  9. René Dintrans says:

    Felipe Portales, no es cortés escribir ciertas frases en mayúsculas, equivale a gritar. Nadie merece que se le grite, independientemente de su nivel académico, cognitivo, o social.
    La seducción por sobre todas las virtudes del lenguaje indicado para la política, incluye la amistad. Si queremos aclarar, poner de manifiesto, o denunciar, con cierto éxito, creo, debemos ser empáticos, no basta ser cortés.
    Usted cree que Convención Constituyente no es sinónimo o equivalente a Asamblea Constituyente, por lo mismo debe pensar que, decir Pronunciamiento Militar, no es lo mismo que decir Golpe Militar. Yo creo que es lo mismo visto desde el punto de vista de la política, cuyo objeto principal es el poder.
    La ley 21200 tiene la virtud de ser una ley legítima para convocar a un plebiscito, cuyo fin ya se cumplió. El pueblo se manifestó, ejerció el derecho supremo de mandatar a una ” convención constitucional” que no por ocultar su nombre en palabras sinónimas deja de ser en esencia una Asamblea Constituyente .
    La palabra convención no se conocía, hasta hoy, en la Ciencia Política, pero se refiere a lo mismo.
    Cito desde la biblioteca del CN:
    “El Poder Constituyente es aquel que tiene la facultad para establecer la Constitución Política del Estado, y se encuentra radicado en el pueblo o Nación”
    Los asambleístas o convencionales constituyentes serán investidos de ese poder en virtud de esa facultad que ostenta el pueblo y que ya fue consumado el acto.
    La ley 21 200 y su art 133 no es competente
    para ordenarle nada a los constituyentes.
    Esa es nuestra diferencia radical de ver el fenómeno politico que estamos viviendo.
    El poder no se rige por el ordenamiento jurídico, lo incluye, pero no lo determina.
    Estaremos entonces en un estado de excepción, el día en que se constituyan los escogidos. Ese debe ser nuestro foco, el de los que creemos en la democracia y la justicia.
    El foco debe estar en tener la mayoría, no los 2/3, si es así, mejor. Cosa que no será facil, porque los partidos políticos no son de fiar.
    Deben ser elegidos los que estén dispuestos a hacerse respetar, a los capaces de establecer la autoridad que les fue entregada por el pueblo en un acto que ya se hizo, que fue un mandato por sobre toda autoridad intermedia.
    El 25 10 se nos hizo 2 preguntas,sobre las cuales ya dimos respuestas. En la primera y en la segunda está comprendida todo: un grupo de 155 elegidos redactarán una nueva Constitución Política, punto.
    El cómo lo harán y se pondrán de acuerdo, está comprendido intrínsecamente en el mandato, mal podría ser ordenado por una institución inferior en jerarquía de poder, y menos aún, anterior a este.
    Respecto al engaño anterior, es mucho peor de lo que a usted le he oído decir.
    Como sabemos, la constitución del 80 incluía en el cap. pertinente para modificarla, un quórum de 3/5, es decir 60%, y el infamante acuerdo de la ex concertación con Boenninger &cia con los constitucionalistas de Pinochet, que es ya de suyo una traición, más el llamado público ampliamente difundido, de inducir a los electores del No, a votar sí, en el plebiscito en que se votó la cincuentena de enmiendas que se sometieron a referendum poco despuès, es abiertamente un engaño. Pues bien, en la última enmienda si mal no recuerdo, las opciones se escribieron en fracciones, lo que es un contrasentido y un vil engaño planificado, puesto está probado, que las fracciones no son lenguaje de dominio público, a pesar de estar incluídas en la educación básica obligatoria. No es más del 5% de la población la que puede ordenar correctamente cuál fracción es mayor 3/5 o 2/3 , 3/5 o 3/6 etc.
    Lo que no debe haber sido pasado por alto, este hecho fue perpetrado con toda impunidad.
    Lo relevante es que estamos frente a un hecho en que un proceso constituyente está en desarrollo, no se ha consumado el engaño, existe un espacio para hacerlo, y para desvaratarlo. Antes fué un acto instantáneo, ahora no.
    Es perfectamente posible desmontar el engaño, y el momento será antes que se firme la aprobación del reglamento, y usted lo habrá visto, que basta con 1/3 para rechazarlo. Después de ese acto, la convención se verá obligada a confeccionar un reglamento para poder redactar y las normas y quórums con los cuales trabajarán puesto que tienen una orden imperiosa de cumplirla.
    Felipe, no es cortés escribir ciertas frases en mayúsculas, equivale a gritar. Nadie merece que se le grite, independientemente de su nivel académico, cognitivo, o social.
    La seducción por sobre todas las virtudes del lenguaje indicado para la política, incluye la amistad. Si queremos aclarar, poner de manifiesto, o denunciar, con cierto éxito, creo, debemos ser empáticos, no basta ser cortés.
    Usted cree que Convención Constituyente no es sinónimo o equivalente a Asamblea Constituyente, por lo mismo debe pensar que, decir Pronunciamiento Militar, no es lo mismo que decir Golpe Militar. Yo creo que es lo mismo visto desde el punto de vista de la política, cuyo objeto principal es el poder.
    La ley 21200 tiene la virtud de ser una ley legítima para convocar a un plebiscito, cuyo fin ya se cumplió. El pueblo se manifestó, ejerció el derecho supremo de mandatar a una ” convención constitucional” que no por ocultar su nombre en palabras sinónimas deja de ser en esencia una Asamblea Constituyente .
    La palabra convención no se conocía, hasta hoy, en la Ciencia Política, pero se refiere a lo mismo.
    Cito desde la biblioteca del CN:
    “El Poder Constituyente es aquel que tiene la facultad para establecer la Constitución Política del Estado, y se encuentra radicado en el pueblo o Nación”
    Los asambleístas o convencionales constituyentes serán investidos de ese poder en virtud de esa facultad que ostenta el pueblo y que ya fue consumado el acto.
    La ley 21 200 y su art 133 no es competente
    para ordenarle nada a los constituyentes.
    Esa es nuestra diferencia radical de ver el fenómeno politico que estamos viviendo.
    El poder no se rige por el ordenamiento jurídico, lo incluye, pero no lo determina.
    Estaremos entonces en un estado de excepción, el día en que se constituyan los escogidos. Ese debe ser nuestro foco, el de los que creemos en la democracia y la justicia.
    El foco debe estar en tener la mayoría, no los 2/3, si es así, mejor. Cosa que no será facil, porque los partidos políticos no son de fiar.
    Deben ser elegidos los que estén dispuestos a hacerse respetar, a los capaces de establecer la autoridad que les fue entregada por el pueblo en un acto que ya se hizo, que fue un mandato por sobre toda autoridad intermedia.
    El 25 10 se nos hizo 2 preguntas,sobre las cuales ya dimos respuestas. En la primera y en la segunda está comprendida todo: un grupo de 155 elegidos redactarán una nueva Constitución Política, punto.
    El cómo lo harán y se pondrán de acuerdo, está comprendido intrínsecamente en el mandato, mal podría ser ordenado por una institución inferior en jerarquía de poder, y menos aún, anterior a este.
    Respecto al engaño anterior, es mucho peor de lo que a usted le he oído decir.
    Como sabemos, la constitución del 80 incluía en el cap. pertinente para modificarla, un quórum de 3/5, es decir 60%, y el infamante acuerdo de la ex concertación con Boenninger & Cía con los constitucionalistas de Pinochet, que es de suyo una traición, más el llamado público ampliamente difundido, de inducir a los electores del No, a votar sí, en el plebiscito en que se votó la cincuentena de enmiendas que se sometieron a referendum poco despuès, es abiertamente un engaño. Pues bien, en la última enmienda si mal no recuerdo, las opciones se escribieron en fracciones, lo que es un contrasentido y un vil engaño planificado, puesto está probado, que las fracciones no son lenguaje de dominio público, a pesar de estar incluídas en la educación básica obligatoria. No es más del 5% de la población la que puede ordenar correctamente cuál fracción es mayor 3/5 o 2/3 , 3/5 o 3/6 etc.
    Lo que no debe haber sido pasado por alto, este hecho fue perpetrado con toda impunidad.
    Lo relevante es que estamos frente a un hecho en que un proceso constituyente está en desarrollo, no se ha consumado el engaño, existe un espacio para hacerlo, y para desbaratarlo. Antes fué un acto instantáneo, ahora no.
    Es perfectamente posible desmontar el engaño, y el momento será antes que se firme la aprobación del reglamento, y usted lo habrá visto, que basta con 1/3 para rechazarlo. Después de ese acto, la convención se verá obligada a confeccionar un reglamento para poder redactar y las normas y quórums con los cuales trabajarán puesto que tienen una orden imperiosa de cumplirla.

  10. Felipe Portales says:

    Señor Dinstrans: Gritar sería que yo le escribiese todo o casi todo con mayúsculas. Resaltar una idea con mayúscula sirve para darle realce a palabras claves. No todo lo que uno escribe es clave. Yendo al fondo, se ve que usted no es abogado. Yo tampoco, pero es de sentido común considerar que la ley es la ley. Y la ley 21.200 dice con toda claridad lo que dice. No tiene espacio alguno para interpretaciones diferentes. En definitiva usted está planteando que la Convención vulnere ¡la propia ley que le da su fundamento! El plebiscito fue llamado para aprobar o no alternativas ya definidas por el “poder constituído”. No tenía poder para cambiar dichas alternativas. Menos todavía lo tendrá la propia Convención. Y lo más débil de su argumentación es que NADIE PÚBLICAMENTE está planteando políticamente su argumentación. ¿O usted seriamente cree que el PDC, el PPD, el PS y el PR están con una agenda secreta para “dejarla caer” el día mismo en que se tenga que aprobar el reglamento de la Convención? Por favor; por favor; por favor.

  11. René Dintrans says:

    Señor Portales, no es necesario ser abogado para saber que no es la ley 21200 la que le confiere el poder a la Convención Constitucional ni menos a los convencionales constituyentes, si no que fue el pueblo, en virtud del poder constituyente que está radicado en él, esto ocurre en los pueblos que viven en democracia como es de público conocimiento. Tampoco es relevante, ni tampoco el fondo de la discusión, el que usted “vea” que yo no soy abogado, sobre todo si yo no lo he insinuado ni he hecho alarde de serlo. El que usted no lo sea es igualmente irrelevante, sin embargo usted apela al sentido común , que usted presume tenerlo y seguramente “ve” que yo carezco de él. No me ofende no tener ” el sentido común”. Para establecer que la ley es la ley se ha discutido bastante según tengo entendido, y no es el sentido común el que lo ha establecido.
    Si la mayoría de la convención decide “vulnerar” la ley, al no aprobar el reglamento que le exige, por ejemplo, no la está vulnerando, puesto que a pesar de no tener competencia para someterla, está establecido en el mismo artículo 133, y tampoco es necesario tener la mayoría, como usted mismo ha denunciado, el que una minoría puede con el control del 33% bloquear una decisión mayoritaria. Nos quedaríamos entonces sin reglamento, y tal vez sin Constitución, y si se impusiera por la fuerza de una sentencia del tribunal que dispone dicha ley, se estaría empezando muy mal una tarea en que el consenso es la clave. Y a mi me parece que va haber mucha dificultad para alcanzar consensos, lo que obviamente está demostrando la debilidad del poder que impuso esa ley espuria en su origen, y espuria o incompetente en el sentir de un pueblo defraudado.
    Dice usted que lo más débil de mi argumentación es que nadie públicamente lo esté planteando, lo que supone de ser cierto, y de estar en una agenda secreta del PDC, el PPD, el PS, y el PR ,para “dejarla caer”, el día en que se empodere la Convención, me está asignando gratuitamente ese despropósito, esas son elucubraciones suyas. Por favor!, jamás se me ha pasado por la mente que esos partidos tengan el poder para perpetrar nada, su poder lo han ido perdiendo porque no están dando cuenta de su rol. La prueba está en que la opción rechazo superó notoriamente a la opción comisión mixta.

    Lo que yo espero, es que para ese día, el poder del gobierno Zombi siga desapareciendo, y que el desmoronamiento de esos partidos que usted cita sea aún más relevante, de manera tal que ese empoderamiento de los convencionales constituyentes permita asumir con claridad el nombre con que se conoce a los asambleístas constituyentes en los países democráticos.

  12. Germán Westphal says:

    Si hay algo que no entendía es por qué eligieron la expresión “Convención Constitucional” los artífices del proceso aquí en discusión. Como en Chile se usa el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) para la correcta interpretación de las palabras en los textos legales, la palabra “constitucional” tiene las siguientes acepciones y ninguna otra en dicho diccionario:

    constitucional

    1. adj. Perteneciente o relativo a la constitución o a la Constitución de un Estado. Delgadez constitucional. Reforma constitucional.

    2. adj. Partidario de la Constitución. Apl. a pers., u. t. c. s.

    3. adj. Que se ajusta a la Constitución. La nueva ley es constitucional.

    Fuente: https://dle.rae.es/constitucional

    Es decir, la Convención Constitucional es una Convención que se ajusta a la Constitución según lo en ella estipulado. De esto se sigue que no es una Convención soberana, que sus acuerdos tienen que obedecer lo constitucionalmente mandatado —una forma de maniatar al soberano.

    Estos hijunas no dan puntada sin hilo!

  13. Felipe Portales says:

    Antes que nada, es importante tener presente que en Chile NUNCA se ha aprobado una Constitución democráticamente. La que más “pareció serlo”, la de 1925, no tuvo nada auténticamente democrático en su origen. La Asamblea Constituyente prometida por los militares y aceptada por Alessandri a su vuelta en marzo de 1925, ¡no se hizo! En su lugar, Alessandri nombró a dedo dos comisiones. La más importante (de 15 personas) fue la que elaboró el texto con la presencia hegemónica del mismo Alessandri quien -según el testimonio de dos de sus miembros: Carlos Vicuña y Enrique Oyarzún- impuso virtualmente su texto autoritario-presidencialista. Y luego, cuando en la “comisión grande”, en julio, comenzó a desarrollarse un creciente malestar frente al texto presentado, Alessandri -vía Mariano Navarrete, comandante en jefe del Ejército- amenazó virtualmente con un nuevo golpe militar (se había hecho uno en septiembre de 1924 y otro en enero de 1925) con lo que toda oposición fue sometida. Y, por último, en un “plebiscito” que no cumplió con ningún requisito de una elección libre, se “ratificó popularmente” dicha Constitución. En el caso actual, tampoco tendremos una Constitución democrática, pues la Convención electa destinada para ello carecerá de la atribución para aprobar su texto por mayoría; pues estará bajo el veto antidemocrático del tercio.

  14. Felipe Portales says:

    Señor Dinstrans: Se equivoca nuevamente al sostener -¡contra la evidencia más elemental!- que la Convención no es producto de la legislación actual. Es de conocimiento público que todo este “proceso constituyente” nace como producto de una Reforma Constitucional aprobada en los términos de la Constitución impuesta por Pinochet en 1980 y asumida por Lagos en 2005. ¡Y que taxativamente le impone los términos de su funcionamiento, en caso que un plebiscito la ratificare, como sucedió el 25 de octubre pasado! Y es una Convención Constitucional porque su cometido es aprobar un nuevo texto constitucional en los términos acotados por el Congreso actual. Y como ha demostrado en detalle, Germán Westphal, no es una Convención soberana con plena autonomía sobre su forma de funcionamiento; sus quórums e incluso su texto a a aprobar. Por ello el Congreso se cuidó muy mucho de darle el nombre clave de ASAMBLEA CONSTITUYENTE. Es algo tan evidente que asombra que alguien como usted -que reconoce incluso no ser abogado- esté dando interpretaciones tan antojadizas. ¡Además, cae en la más flagrante contradicción cuando dice que los partidos no tendrán ningún poder en dicha Convención, cuando es evidente -como pasa en todos los congresos y asambleas constituyentes del mundo- que la generalidad de sus miembros serán miembros o adherentes de un partido político!¡Baje de la Luna señor Dinstrans! Se lo digo con la mayor buena voluntad del mundo.

  15. René Dintrans says:

    Señor Portales, a estas alturas usted me está pareciendo menos antipático que cortés, ya sé que a usted no lo motiva la amistad ni la seducción en el lenguaje cuando se trata de abordar temas tan serios, y un título provocativo de una humilde nota de opinión, lo enfrenta como un ataque personal. Yendo al fondo del asunto, en que me invita, a bajar de la luna, advierto un cambio formal en su forma de argumentar, la descalificación fría y arrogante, deviene en una sutil invitación de un hombre de buena voluntad.

    No soy astrónomo para entender el privilegio de mirar la Tierra desde aquel punto situado sobre su misterioso y único satélite natural conocido . Desde luego es mejor que mirar la Tierra desde el monte Olimpo, los poetas fueron los primeros en bajar desde esa burbuja para conocerla mejor, algunos intelectuales han quedado rezagados, expertos que pregonaban que el capitalismo a ultranza era el que había hecho carne en esos miles de electores que habían hecho presidente a Piñera, jamás pensaron que 2 millones de habitantes se iban a juntar en torno a la Plaza que bautizaron con el nombre Dignidad para repudiarlo apenas empezando su ruín gobierno. El presidente desde entonces, deambula con sus pupilas dilatadas, y sus asesores han leído la toma de la plaza dignidad, como si se tratara de la toma de la Bastilla.

    Me extraña que usted, que también reconoce no ser abogado, tenga ese temor reverencial por las leyes y constituciones que la clase alta (clase dominante) no se ha cansado de violar, reiteradamente.

    Qué importancia ( relativa ) tiene el saber el origen de la “Convención Constitucional”, ¿qué es lo que se gana con aclarar ese punto desde la mirada del Derecho Constitucional o de la lingüística?

    Tendremos el privilegio de asistir en los próximos meses, a un evento político y social inédito, en que el desarrollo de los acontecimientos nos estará mostrando día por día, protesta por protesta, artículo por artículo, capítulo por capítulo, la verdadera naturaleza de esta “Convención”

    ¿ Acaso los representantes del tercer estado se cuestionaron que la ley absolutista que les dio vida, era un obstáculo para violarla?
    Primero se les unió algunos clérigos, y llegado el momento se erigieron en Asamblea Nacional.

    Por mi parte, el título de esta nota que ha generado tanta discusión, “No entiendo el Porqué les preocupa tanto el alto quórum fijado, ese de los dos tercios.”, es lo me motiva a escribir, aquí apunto la necesidad de abocarse a la elección de constituyentes, la clave es sacar la mayor cantidad de representantes. Todo vale, incluso esta nota, y sus comentarios.

  16. René Dintrans says:

    Buena!

    Mmm… tentadora la terna, me gusta el primero, sin embargo, ¿de esos otros que tiene, los hay algunos que hayan muerto de muerte natural? ¿Ah, y que hayan sido de los de abajo?
    En lo último soy intransigente.

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