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Documentos ocultos de la transición: Testimonios de censuras y restricciones a medios y periodistas bajo la Concertación

En lugar de hacer resplandecer la libertad de expresión luego de la dictadura; los gobiernos de la Concertación, no solo exterminaron la prensa de centro izquierda y neutralizaron TVN con un directorio que le dio a los representantes de la derecha poder de veto; sino también generaron restricciones, censuras y autocensuras en los periodistas en lo que también contribuyeron los grandes medios de comunicación. Aquí se presentan algunos testimonios bastante desconocidos de destacados periodistas que sufrieron las restricciones de la época, muchas de las cuales subsisten hasta el día de hoy, dada la extrema concentración de la propiedad existente en nuestros medios de comunicación y de la cultura autoritaria todavía predominante.

 

 

TEXTOS

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ALEJANDRO GUILLIER:

 

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“Creo que Chile es uno de los pocos países de América Latina tan requerido (ante organismos internacionales por libertad de expresión), porque en otras partes hay violaciones a los derechos humanos y a las libertades públicas de parte de grupos armados, secuestradores, narcotraficantes, pero que el Estado persiga la libertad de expresión, creo que Chile es caso único. En cierto modo, tiene un paralelo con Cuba. El problema de la falta de libertad de expresión es un problema de Estado (…) Quien llega al poder en Chile cree que por ese hecho tiene derecho a una serie de beneficios y protecciones ad hoc (…) Creo que hay un clima de desconfianza hacia los medios de comunicación (…) En el último tiempo (…) los medios empezamos a jugar un rol mucho más autónomo y fiscalizador, desconocido en el periodismo chileno en la última década. Por fin la prensa se destapa y se olvida de la verdad en la medida de lo posible y todo ese pacto tácito de los 90 (…) Esta irrupción de los medios tiene asustada a nuestra clase política, a nuestros jueces, a nuestros funcionarios públicos, que la ven como amenaza, porque no están acostumbrados a moverse con una prensa independiente (…) Chile ha sido históricamente una sociedad autoritaria y ese autoritarismo emerge constantemente y se manifiesta en gestos fallidos” (La Nación; 24-7-2005).

 

FERNANDO PAULSEN:

 

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“Las censuras que se han hecho en medios de comunicación, donde los periodistas lo saben pero no son públicas y por lo tanto tratan de dormir mejor, son enormes. Ocurren prácticamente todos los días. Los contubernios cuando te asocias con determinados empresarios para salir en portada, no se conocen (…) porque nadie tiene la disposición para decirlo (…) he conocido medios donde los dueños sacaron los reportajes cuando estaban impresos y los periodistas y editores siguieron allí ¡aunque les sacaron los reportajes completos! Y nadie alegó porque no se supo” (“Siete+7”; 26-7-2002).

 

ALDO RÓMULO SCHIAPPACASSE:

 

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“Si interpretamos aquel capítulo como una censura, los medios de comunicación hoy, estarían llenos de censuras. A todos nos cortan las notas, nos editan, nos sugieren el entrevistado, o sea, es un procedimiento que se da con más o menos violencia. –Un tema universal –Absolutamente. Pero cuando ejerces el trabajo serio y respetuosamente, lo menos que pides es que te dejen participar en aquel debate. Que en el momento de intervenir, de editarte o censurarte una nota tengas, al menos, la posibilidad de manifestar si estás o no de acuerdo. –Y si no estuviera de acuerdo, ¿aceptaría la ‘edición’? –¡Por supuesto! Eso me pasa a cada rato. Yo escribo todas las semanas notas en ‘El Mercurio’, donde me rechazan entrevistados o donde me sugieren ‘esa pregunta no’. Es una cuestión que se da todos los días en el trabajo periodístico. Lo que sí, me gusta que me llamen o me expliquen” (La Nación; 4-10-2001).

 

PATRICIO BAÑADOS:

 

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“Llegué a Televisión Nacional en agosto de 1990, porque me llamó Eduardo Tironi, que había sido designado gerente de Programación y me dijo que me hiciera cargo del área cultural. Pero rápidamente me di cuenta de que me mandaban cachos, porque cualquier idea que yo proponía era rechazada. Propuse, por ejemplo, que se me entregara toda la tarde del sábado para hacer una serie de programas de contenido. Me dijeron que no. Descubrí que no había ningún interés en el desarrollo de una televisión que le diera importancia a lo cultural. Además, al ver lo que estaba sucediendo en el país, percibí que no había el menor interés en cambiar la televisión en general. La idea era que la televisión siguiera siendo lo mismo, es decir, un elemento de distracción, más o menos frívolo, sin ninguna orientación. A Pinochet no se lo tocaba; a los detenidos-desaparecidos tampoco. Eran temas tabú, no existían. Si a Pinochet no lo pescan los ingleses, yo creo que se muere con toda clase de honores en este país; y la tortura y las maldades no existen. Esa fue la parte mía. Yo no estaba en prensa, que es donde la cosa es más dura, porque ahí sí que tú llegas todos los días con la noticia y yo me imagino que les dirían que no, pero yo no me metía más en eso.

 

-¿Y los programas eran sometidos a una suerte de revisión previa, sistemáticamente? El Mirador, por ejemplo, representó un intento de revertir la situación de autocensura y, ciertamente, abrió algunos espacios. Me acuerdo que en el programa presentamos, por primera vez, una pareja de homosexuales en Canadá. Así se mostraron varios temas. Pero sí eran sometidos a una revisión previa. Me acuerdo de un teólogo español que me dijo en una entrevista que en la Iglesia Católica, en primer lugar, el matrimonio no siempre fue un sacramento, que se convirtió en ello, para darle más categoría e institucionalidad; y que el aborto no siempre estuvo penado por la Iglesia Católica. Este tipo de cosas no iban. (…)

 

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Yo encuentro que el desperdicio que se ha hecho aquí de la televisión pública es de tal magnitud, ¡que la única palabra que se me ocurre para calificarlo es de criminal! Luego te salen con que en el cable hay programas muy buenos, pero éste lo tiene sólo la gente que tiene dinero. Entonces, otra vez estamos agrandando la brecha. Y la muchachita allá de provincia, lo único que ve es que hay que estar zangoloteándose a las seis de la tarde.

 

-Esto podría explicar por qué el autofinanciamiento es la regla de oro de TVN? –Claro, no deja de ser divertido que Televisión Nacional sea un ejemplo de televisión pública porque se autofinancia, y para autofinanciarse no tenga nada de televisión pública. Es un chiste. Pero además, es una mentira. Canal 13 acaba de hacer unos documentales sobre O’Higgins, Carrera y Rodríguez. El mismo Mirador llegó a tener 35 puntos. Entonces, hay mucho mito en torno a esto. El programa de los hermanos Gedda, Al Sur del Mundo y La Tierra en que Vivimos han tenido también muy buena sintonía. (…)

 

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-¿Por qué cree usted que no se fomenta una televisión pública con visión de país? –Me parece que se debe a que hay una gran cantidad de gente, tal vez una generación formada o que venía de antes, que no tiene conceptos éticos respecto del bien común. Desgraciadamente, hay mucha gente que está educada en otra cosa: en donde lo que hay que hacer es triunfar a toda costa, comerse al del lado, pisarlo. No tienen otro norte, no son patriotas en el verdadero sentido. Claro que si les preguntas por la bandera chilena van a decir que es la más bonita, que la canción nacional y todas esas tonteras, pero no tienen un sentido profundo de la patria como comunidad de destino. El otro motivo es que hacer programas con contenido es mucho más difícil que realizar programas faranduleros. No porque se requiera más dinero sino porque necesitan mucha más inteligencia y creatividad. Porque insisto, no es televisión tener a un profesor de historia hablando una hora acerca de Diego Portales. Claro es mucho más fácil llevar a un programa a un buen cómico, como Coco Legrand, que es fantástico, y a un par de mujeres estupendas y tener éxito. Mucho más difícil es lo otro. Entonces, se van por el camino fácil. (…)

 

Yo veo como fundamental una conexión constante, de ida y vuelta, de la televisión pública con muchos estamentos de la sociedad (…) ¿Qué expresión tiene en la televisión el movimiento obrero chileno o los pobladores? (…) ¿qué medio de expresión tienen, fuera que les ponen de repente el micrófono y ahí se hacen oír un poco? No existen para la televisión chilena los dirigentes sociales, sindicales e indígenas. Tampoco se representa a la gente de provincia: ¿Qué es ser del norte?; ¿cuáles son sus problemas específicos?; ¿cuál es la realidad actual de los campesinos o de los mineros chilenos?; ¿cómo viven nuestros compatriotas del extremo sur?, etc.”. (…)

 

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Lamento que mi experiencia, así como la de muchos otros, no sea considerada en la televisión pública actual. Aylwin dijo, a los dos años, ‘la transición ha terminado’. ¡Ha terminado! Con los asesinos caminando por la calle, mientras los periodistas que habíamos luchado teníamos que escondernos; con Pinochet como comandante en jefe del Ejército; con la misma Constitución; con los tribunales militares juzgando a civiles. Es que en realidad lo único que ellos querían era estar ‘ahí’, cosa que a mí personalmente me importaba un pito. Yo he trabajado en muy buenos puestos en el extranjero, lo que me ha dejado un buen pasar. Así que no hablo desde la herida. Lo único que quería era que cambiara este modelo económico, que lo proclaman como un éxito. ¿Cómo puede proclamarse como exitoso un modelo que crea una de las diferencias más grandes en el mundo entre los que tienen y los que no tienen?” (Boletín Libertad de Expresión; Instituto de la Comunicación e Imagen (ICEI), Universidad de Chile; Octubre, 2007).

 

 

 

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  1. Teresa Künzler says:

    Comprendes, Javiera Parada. Ignacio B riones , dijo -, La verdadera razon para abrir la escuelas son economicas
    y No educacionales.

    JAVIERA ; Te subiste al caballo equivocado Ignacio Briones. Falso Profeta .!

  2. Debo comenzar diciendo que soy viejo, 70 años, que viví la dictadura, no la leí en libros. Debo decir que siempre es momento de homenajear o reconocer a ciertos personajes que fueron íconos antes, durante y post dictadura. Uno de ellos es Patricio Bañados: culto, inteligente, valiente, y por sobre todo, consecuente. Qué mal le ha pagado el país a este gran periodista!, permítanme en el nombre de él, y desde mi tribuna decir que a mis hijos y ahora mis nietos les cuento de personas GRANDES como Bañados.
    Saludos y mi admiración, Patricio Bañados

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