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Los refugiados saharauis se quedan sin ayuda humanitaria

El presidente de la Media Luna Roja Saharaui (MLRS), Buhubeini Yahya Buhubeini, durante una entrevista en los campamentos de refugiados saharauis en Tindouf, nos había compartido, durante el mes pasado, que solo quedaba un mes de reserva de ayuda humanitaria. El mes ha pasado y la ayuda no ha llegado todavía.

Cuando nos encontramos con Buhubeini Yahya Buhubeini solo faltaba un mes para el fin de la ayuda humanitaria. La MLRS estaba discutiendo con el Programa de Alimentación Mundial (WFP – PMA) en relación a ese punto, justo cuando llegamos para la entrevista. Desafortunadamente parece que, después de un mes, poco o nada ha podido cambiar esta negociación.

Mientras que el PMA brinda asistencia alimentaria a 716 000 personas y planea aumentar gradualmente a 1,2 millones de personas en 2 semanas y 2,4 millones de personas en un mes en Ucrania, no alcanza a aprovisionar a los 175 000 refugiados que se encuentran en los campamentos de Tindouf y que no tienen ninguna otra manera de subsistir, siendo aparcados en el medio del desierto.

La Media Luna Roja Saharaui (MLRS) emitió este jueves un llamamiento urgente a los donantes en los campamentos de refugiados saharauis, en el sur de Argelia, para que suministren ayuda de emergencia, con el fin de cubrir las necesidades de una población que depende exclusivamente de las ayudas humanitarias, y que desde unos días se va quedar sin reservas algunas. “Ante la peligrosa situación que afrontan los refugiados saharauis, la Media Luna Roja Saharaui hace un llamado urgente a los países donantes, agencias de Naciones Unidas, organizaciones humanitarias internacionales, asociaciones de la sociedad civil y del movimiento de solidaridad con el pueblo saharaui para brindar ayuda humanitaria urgente a los refugiados saharauis, con el fin de evitar el deterioro de la ya frágil situación humanitaria prevaleciente”.

La Media Luna Roja Saharaui utilizó su llamamiento para redefinir su “profunda preocupación por la creciente vulnerabilidad de la situación de los refugiados saharauis y el aumento sin precedentes de la incidencia de la desnutrición y la anemia entre los niños y las mujeres refugiadas, particularmente los niños menores de cinco años, una población de la que más de un tercio sufre de enfermedades crónicas, desnutrición y más de la mitad de ellos sufre de anemia, así como las mujeres embarazadas y lactantes, donde la incidencia de la anemia ha superado el 73%.

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Las consecuencias de varias crisis

La subida de los precios de los alimentos y la consecuente disminución casi dramática del 44% de la ayuda humanitaria (porque, obvio, el presupuesto de la ayuda no ha subido con los precios), no han ayudado a los saharauis a recuperarse de una crisis, debido del covid-19,  que los ahonda siempre más en medio de la arena del desierto.

Hoy en día los saharauis tienen que comprar prácticamente todos los alimentos que necesitan para sobrevivir en el día a día Sin embargo, la falta de actividades hacen que los ingresos hayan disminuido drásticamente: ya no hay trabajo suficiente en los campamentos.

En efecto, el covid-19 ha interrumpido todas actividades de intercambio entre ellos y Europa (como los proyectos de vacaciones en Paz, los Festivales…) que eran también fuentes de ingresos para los habitantes de los campamentos.

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A causa de los recortes hacia la cooperación internacional, los proyectos, incluidos los proyectos de salud, han bajado o desaparecido. Las vías marítimas y aéreas estaban cerradas. No llegaban alimentos, pero tampoco medicamentos. Los saharauis se han quedado atrapados en el desierto durante un periodo de dos años.

Todos los comercios que se hacían y que pasaban entre Argel y Mauritania también se han interrumpido, debido a la llegada del covid y luego del cese del alto al fuego.

La sequía que dura desde ya hace 4 años en estos territorios complica claramente la situación ya bastante difícil.

“No es tanto el covid en sí que ha afectado al pueblo saharaui, sino que los cierres y los recortes de proyectos de cooperación que han golpeado duro a la sobrevivencia de los saharauis en los campamentos: tanto en la falta de medicamentos que de alimentos”, nos había explicado durante nuestra visita a los campamentos Mohamed Fadel Henia, director del hospital de Rabouni, en los campamentos de Tindouf.

Es en este cuadro de crisis que llega la decisión de Pedro Sánchez de ceder a las pretensiones de Mohamed VI y cambiar la histórica posición de España respecto al conflicto de la soberanía del Sáhara Occidental.

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Respecto a esa última decisión la ONU también recordó, el pasado lunes, que el conflicto del Sáhara Occidental debe resolverse con un “compromiso total (de todas las partes) en el proceso político facilitado por la ONU”.

Sin embargo, la actitud española plantea muchos interrogantes, si sabemos muy bien que Marruecos sólo puede ofrecer a cambio un seguro para frenar la inmigración ilegal.

 

¿Hay migrantes de serie A y B?

Dejando de lado el posicionamiento de España, hay una realidad que se hace siempre más real y es que 175 000 personas se están quedando sin comida y sin medicamento en el medio de un desierto hostil.

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Los saharauis están lejos de ser los únicos: en Yemen, un  déficit de financiación de casi 900 millones de dólares hace que los recortes en la asistencia alimentaria sean cada vez más una certeza por un país destrozado por una guerra que también ha sido silenciada.

No tiene que ser una cuestión de dinero.

Cuando hoy el PMA proporciona a la prensa acreditada en Naciones Unidas y nos proporciona las cifras de la ayuda hacia el pueblo ucraniano nos cuenta que se han movilizado más de 478 toneladas de trigo para proporcionar este pan recién horneado a través de panaderías contratadas por el PMA; que se han distribuido en Kiev suministros de alimentos de emergencia (galletas de alto contenido energético) suficientes para 30.000 personas durante 5 días, que han puesto en marcha la distribución de cupones para alimentos a 1.000 personas en la ciudad de Lviv como parte de una prueba piloto para usar cupones en áreas donde funcionan los mercados; que más de 2.000 toneladas de productos alimenticios mixtos están en tránsito dentro de Ucrania y en camino a Dnipro, Kyiv, Odessa, Chernivtsi como parte de los esfuerzos del PMA para almacenar alimentos en previsión de cualquier escalada de los enfrentamientos en algunas de las principales ciudades… uno se pregunta: ¿por qué los ucranianos? ¿Por qué no a los saharauis, a los yemenitas, a los sirios o a los afganos?

No es una cuestión de dinero, sino los ucranianos se quedarían también sin nada. ¿Por qué?

 

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Elena Rusca, Ginebra, 25.03.2022

 

 

 

 

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Corresponsal en Ginebra

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