Debate

El desafío intercultural para la política plurinacional

La legítima propuesta de la Convención Constitucional, pero sobre todo de los representantes de los pueblos originarios, en lo que ha resultado una controvertida instalación de la demandas por la identidad plurinacional que van más allá de un multiculturalismo y que enfrenta las concepciones clasistas y racistas de nuestra sociedad, nos desafían a asumir una vocación por la comprensión del plurinacionalismo.
Loa autodenominados “amarillos” que dijeron estar atentos al proceso constituyente no logran visualizar la importancia del reconocimiento al plurinacionalismo, por ejemplo han dicho en relación a éste que es una improvisación innecesaria, tratando de apropiarse del debate que busca boicotear la nueva Constitución ciudadana. Este tipo de acciones ideológicas de los grupos al cobijo de la élite asumen una política del “gatopardismo”, tratando de instalar una visión “blanqueada” de lo que somos. Es decir, siguen a pie firme la idea de que desde el Estado se debe homogenizar instalando las valoraciones de la minoría oligárquica.
Hace unos días atrás vimos una desacertada visita de una Ministra de Estado al territorio walmapu que estaba intervenido desde hace meses. Las imágenes mostraban la frustrada visita haciéndonos ver lo ineficiente del Estado de Excepción. El Gobierno asumió el intento de ir a dialogar haciéndose cargo de una perspectiva más democrática marcando una diferencia importante con los gobiernos anteriores de la larga transición, para la cual son fundamentales las acciones de desmilitarización de la llamada zona Macro Sur.
Por cierto que el plurinacionalismo no es un asunto que se agote en lo político, lo relevante de esta categoría esconde un proceso de reoriginalización que implica algo así como una neotalidad cultural, con lo cual se rompen las visiones más estandarizadas propias de las élites serviciales y cómplices que limitan nuestro modo de ser más genuinos, es decir que atentan con violencia a nuestra identidad. Esto trae implicancias políticas y culturales, pero también  filosóficas y espirituales, de ahí la relevancia de discutirlas en el espacio público para superar los cercos comunicacionales.
Un reconocimiento constitucional al plurinacionalismo no es negador de la existencias de diversidades culturales, por el contrario es la vía de recuperación para aquellas identidades que han sido históricamente invisibilizadas frente a las cuales tendríamos que comprender sus formas de ser y de vida. Cuestiones trascendentales como la recuperación de la lengua y de las cosmovisiones, por lo tanto el necesario fortalecimiento de una espiritualidad a favor de la vida, el sagrado küme mongen, suma qamaña o sumak kawsay.
Desde la filosofía latinoamericana en las últimas décadas se ha venido instalando la práctica de una filosofía intercultural que podría contribuir a los fundamentos políticos, culturales y espirituales que va desafiando hacia la posibilidad transformativa, liberadora y descolonizadora que está en proceso.
Las instituciones que hoy aparecen en un supuesto cambio paradigmático para un nuevo pacto con la ciudadanía tendrán que ir asumiendo nuevas formas de actuar y de pensar, es decir conformar una nueva praxis. Pensemos por ejemplo, en lo distinto que hubiera sido la visita de la mencionada Ministra si que hubiera realizado conversaciones previas con líderes representativos del pueblo-nación mapuche a partir de las cuales se ofrecieran posibilidades y condiciones para la realización de un parlamento que restituya las actuales relaciones con el Estado chileno, es evidente por la historia que conocemos que está vía es sensata para el diálogo respetuoso con nuestros pueblos ancestrales.
Alex Ibarra Peña
Dr. en Estudios Americanos.

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