
El quiebre de la futura oposición: un canto esperado
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No es novedad que en el PS más de algunos consideren que llegó la hora de vender pescado viejo por cuenta propia.
Están en su derecho.
El presidente elegido hace cuatro años fue Boric y la disputa fue contra Kast, el mismo que desde marzo ocupará el sillón de los presidentes. Ellos levantaron también sus propias tiendas con las baratijas de siempre. Nada más propicio para seguir flotando y estar en la portada de los diarios del duopolio. Todo tenía el mismo sentido concertacionista.
Sostengo que esta derrota política abrumadora tiene su origen en los largos años iniciados en 1990, cuando sin reparo agacharon la cabeza para ser ungidos como los nuevos continuadores del modelo neoliberal. Insisto, Chile no efectuó la fundamental y necesaria transición política donde abundante responsabilidad recae sobre los compañeros de ruta del FA-PC en el actual gobierno.
Sabemos que toda entelequia institucional fue impuesta bajo el imperio de los años de plomo.
Asoma un canto anunciado. Una alianza entre beatos y conversos, entre rendidos y entregados a la tarea de seguir existiendo. El modelo los necesita, no hacen daño, con baratos y siempre en oferta y con precio de liquidación. Predicadores de la política de los acuerdos avanzan sepultando la memoria.
No son nuevos los intentos ´por volver y continuar con los acuerdos, cuando ya pocos hablan de pensar en un modelo diferente, con aristas contrarias a las actuales, en lo político, económico y lo social. No se trata de pintura nueva para el modelo capitalista ni tampoco intentar humanizarlo.
Chile es un país con una historia pendiente que quedó a medio construir del fuerte sentido y presencia popular, con derechos para ser digno, para sentar las bases de un futuro donde el maltrato sea asunto del pasado, sin negreros.
No es posible comparar a Lorca con Elizalde o Escalona con Ponce, muy lejos queda la negra Lazo de Paulina. Un agravio constituye su bautizo como los herederos de Allende, jamás en ese notable estadista hemos encontrado gestos como los que mantiene el senador Espinoza. Ellos son así.
Una oposición concertacionista 4.0 (PS/PPD/PDC y otros). Es un regalo a la extrema derecha que con un marcado tinte empresarial gobernará Chile por los siguientes cuatro años. Bien por ellos.
Sin duda y como en política suceden las cosas, no fue extraño constatar la fuerte voluntad de esos llamados con ofrecimientos al PDC para formar el bloque que fue derrotado por la derecha. Intuyendo la derrota, concluyeron que era nuevamente un tiempo para estar en la oposición y separarse del FA-PC. Todavía no logran comprender como Carolina Tohá fue derrotada en las primarias. Obligados y mascando empujaron con pocas ganas y falta de voluntad a Jara.
Será un error de proporciones intentar sanar las heridas que se fueron produciendo durante el gobierno Boric. Los llamados a la buena voluntad que hace el presidente no llegarán jamás a buen puerto. La mirada que tiene la socialdemocracia del Estado y lo que esperan del gobierno, están muy lejos de las urgencias de un país, que a pesar de todo alcanzó a conquistar algunas victorias, que inevitablemente habrá que defender desde la movilización y las organizaciones sociales.
Existió fuego amigo a pesar de ostentar altos grados de poder. Condenable fue el accionar del ministro Montes en el caso de los incendios en Valparaíso.
No está en el listado de crítica al FA-PC ninguna mención a la falta de lealtad que obligó a la renuncia de la ministra de RREE Urrejola, ni el gravísimo caso Monsalve. Tampoco la estrecha visión para votar como lo hicieron en la ley Nain -Retamal que deja en evidencia el error para el juicio de Gustavo Gatica, y hay más. El salvataje de las ISAPRES pasando por alto una sentencia de la Corte Suprema.
No es suficiente vociferar que la izquierda existe, eso se sabe. Pero el olvido trasnochado, los alejó de un pasado con los trabajadores, con esa capacidad incluso para dirigir empresas.
Hay que volver con una alternativa cierta, que sea convocante y que no aleje a los que son los actores determinantes en la historia. Fortalecer un proyecto que se inicie en la soberanía popular, que millones estén dispuestos para los cambios urgentes. Desbordar el parlamento con consultas populares.
Hay que entregar certezas de triunfo y hablar desde el lenguaje sencillo. La batalla también es contra la elite que suponemos comprendió la lección que debe optar, o se suma para un proyecto diferente, o se sienta en los altares del conformismo.
La voluntad de millones que enarbolaron las banderas de un populista es tarea a urgente a conquistar. Todo es política, nada se hace por amistad o por banderas.
Nada ganamos en octubre, aquella gesta que puso en peligro el sistema y que por altos grados de la precariedad en la izquierda fue desaprovechada. No faltaron algunas semanas, falso, fallamos todos. Allí millones de esperanzados sin conducción, armados sencillamente con la dignidad y la voluntad del cambio urgente. Lección aprendida.
Esa mirada despectiva de la derecha para definir a millones de excluidos, esos abuelos con pensiones indignas tratados como lumpen. Más de un millón de mujeres agredidas como si de “mecheras” se tratara. Ese profundo grito de No + AFP, el termino de las ISAPRES y el fin del lucro para con los derechos fundamentales, no se logró convertirlo en fuerza permanente.
El futuro, una cuestión que está cerca es tarea para volver. No son necesarios los que insisten en la concertación para sentarse en la mesa de Kast bajo un gobierno empresarial. La suma y el convite es insistir, aunque la amenaza esté en el aire.
Pablo Varas





