
Detenido en Bolivia: Fernando Cerimedo, el operador de la derecha digital que pasó por los Rechazos y las campañas de Kast
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La detención en Bolivia del estratega argentino Fernando Cerimedo, investigado por su eventual participación en el ataque a tiros contra su expareja, vuelve a poner el foco sobre un personaje que dejó una huella poco conocida en Chile. Contratado inicialmente por empresarios que promovían el Rechazo, intervino en los plebiscitos constitucionales de 2020 y 2022 y posteriormente fue identificado desde el propio entorno de Javier Milei como alguien que había trabajado en campañas de José Antonio Kast. Algunos de los dirigentes y estrategas que participaron de aquel ecosistema del Rechazo ocupan hoy posiciones centrales en La Moneda.
La historia chilena de Fernando Cerimedo comenzó mucho antes de que su nombre quedara asociado a Javier Milei, Jair Bolsonaro y a las nuevas redes internacionales de la derecha radical.
Comenzó después del estallido social de octubre de 2019.
Esta semana, Cerimedo volvió abruptamente a las noticias. El consultor argentino fue detenido en el aeropuerto Viru Viru, en Santa Cruz de la Sierra, cuando pretendía viajar a Buenos Aires. La policía boliviana investiga su eventual participación en el ataque contra la analista política Nadia Beller, su expareja, quien recibió tres disparos en un atentado perpetrado por hombres que llegaron vestidos como repartidores.
Cerimedo rechaza las acusaciones. No existe una condena en su contra y corresponde mantener su presunción de inocencia.
Pero su detención ha vuelto a iluminar una trayectoria política que atraviesa buena parte de la nueva derecha latinoamericana. Cerimedo ha trabajado en el entorno de Bolsonaro, fue uno de los principales operadores digitales de Milei y posteriormente desembarcó en Bolivia.
Y antes estuvo en Chile.
Los empresarios del Rechazo
Hay que retroceder hasta diciembre de 2019.
Mientras el sistema político chileno intentaba encauzar institucionalmente el estallido social mediante el proceso constituyente, un grupo de empresarios comenzó a organizar la resistencia a una nueva Constitución.
En una casa de la calle Miguel Comas, en Vitacura, nació la llamada Casa Común por el Rechazo.
Entre sus principales impulsores estaban el expresidente de Codelco Gerardo Jofré, Gonzalo de la Carrera, Juan Pablo Correa, Juan Cox, José Pedro Undurraga y Alejandro Irarrázaval.
No era una agrupación marginal.
Jofré había sido asesor del ministro de Hacienda Hernán Büchi durante la dictadura, alto ejecutivo del Santander, integrante de numerosos directorios empresariales y presidente de Codelco durante el primer gobierno de Sebastián Piñera.
Irarrázaval tenía otra característica relevante: era desde hacía décadas una persona cercana a José Antonio Kast. Ambos provenían del ambiente gremialista de la Universidad Católica y, cuando Kast abandonó la UDI, Irarrázaval lo acompañó en la construcción de Acción Republicana, antecedente del actual Partido Republicano.
La Casa del Rechazo aspiraba a movilizar lo que sus organizadores denominaban una “mayoría silenciosa”.
Para hacerlo necesitaba comunicación, bases de datos y tecnología.
Los organizadores aseguraron entonces disponer de una base procedente de los apoderados de Sebastián Piñera en la segunda vuelta de 2017, integrada por unas 65 mil personas.
La batalla constitucional comenzó así también como una batalla por los datos.
Jofré contrata a Cerimedo
Es en ese contexto donde aparece Fernando Cerimedo.
Gerardo Jofré reconocería posteriormente que él seleccionó a Numen, la empresa argentina del consultor, y le encargó la realización de estudios sobre el plebiscito.
En septiembre de 2020 apareció uno de ellos.
Sus resultados sorprendieron al mundo político: mientras prácticamente todas las encuestas anticipaban una amplia victoria del Apruebo, Numen mostraba que la distancia con el Rechazo se estaba cerrando aceleradamente.
La encuesta tuvo amplia difusión en Chile.
El resultado real del plebiscito fue muy diferente: el Apruebo obtuvo cerca del 78% y el Rechazo alrededor del 22%.
Después de la elección, Cerimedo explicó algo que permite mirar aquel episodio de otra manera:
Numen, dijo, no era propiamente una encuestadora.
Su negocio era el marketing y la estrategia política digital. Los sondeos eran herramientas para construir las estrategias que posteriormente desarrollaba para sus clientes.
¿Y quién era el cliente chileno?
El propio Cerimedo lo explicó en una entrevista concedida entonces a Radio Duna:
“Mi cliente es un grupo de empresarios de Chile”.
Nunca se conoció públicamente la nómina completa de quienes financiaron esos servicios.
Costabal entra en escena
Durante aquella misma campaña apareció otro personaje.
Felipe “Yeti” Costabal, publicista y fundador de la agencia La 975, fue incorporado por Gerardo Jofré para trabajar en las comunicaciones del Rechazo.
Las trayectorias de Costabal y Cerimedo, por tanto, ya se superponían en 2020.
No existe hasta ahora evidencia que permita afirmar que ambos trabajaron directamente juntos.
Sí existe algo comprobable: los dos prestaban servicios dentro del mismo ecosistema político encabezado por Jofré y otros empresarios partidarios del Rechazo.
La diferencia es que Costabal permanecería en Chile y su influencia crecería enormemente.
Un año después entró a la campaña presidencial de José Antonio Kast.
Participó en la construcción del concepto “Atrévete”, en la producción audiovisual y digital y en algunas de las piezas más recordadas de la campaña de 2021.
Kast llegó a segunda vuelta.
Cerimedo también trabajó en campañas de Kast
Aquí aparece una de las conexiones más importantes de esta historia.
Cuando La Tercera reconstruyó en 2023 quiénes eran los estrategas responsables de la maquinaria digital que estaba llevando a Javier Milei hacia la Presidencia argentina, apareció Cerimedo.
El periodista Ignacio Fidanza mencionó entonces sus trabajos anteriores para Bolsonaro y Kast.
Agustín Romo, integrante del equipo digital de Milei, confirmó el dato:
“Sí, Fer trabaja con nosotros y sí, trabajó en las campañas de Kast y Bolsonaro”.
La afirmación es importante porque no procede del propio Cerimedo atribuyéndose éxitos, sino de una persona perteneciente al equipo político con el que trabajaba en Argentina.
Lo que permanece sin aclarar públicamente es en qué campaña o campañas de Kast participó Cerimedo y qué servicios concretos prestó.
2022: todos vuelven al Rechazo
El plebiscito constitucional de septiembre de 2022 constituye el segundo gran momento chileno de Cerimedo.
Esta vez el escenario era diferente.
El gobierno de Gabriel Boric llevaba apenas seis meses en La Moneda y el proyecto elaborado por la Convención Constitucional encontraba una creciente resistencia.
Cerimedo regresó a Chile.
Una de las organizaciones que operó durante esa campaña fue Facilitadores Constitucionales, inscrita ante el Servel para realizar campaña por el Rechazo.
Su material fue particularmente polémico.
Mediante folletos distribuidos puerta a puerta, redes sociales y un sitio web, la organización difundió mensajes como la posibilidad del “fin de la casa propia” si se aprobaba la nueva Constitución.
El entonces ministro Giorgio Jackson denunció públicamente la difusión de información falsa.
Posteriormente, una investigación periodística encontró un dato revelador: el dominio internacional de Facilitadores Constitucionales había sido registrado utilizando el correo electrónico de Fernando Cerimedo en Numen.
Cerimedo entregaría versiones diferentes sobre su participación. En un momento sostuvo que su empresa solamente había proporcionado alojamiento y soporte tecnológico. Pero también habló en primera persona plural sobre la experiencia y reconoció haber entregado orientaciones estratégicas para el despliegue territorial.
La operación permite observar una característica de su método.
No se trataba solamente de bots.
La intervención podía combinar datos, contenidos digitales, páginas web, redes sociales, códigos QR, material impreso y puerta a puerta.
La “guerrilla de las redes”
Cerimedo ha reconocido públicamente utilizar miles de cuentas artificiales.
Según su explicación, no serían empleadas para atacar adversarios, sino para intervenir los algoritmos y conseguir que determinados contenidos ganaran visibilidad.
También ha hablado abiertamente de “campañas negativas”.
Durante la investigación sobre su participación en Chile, integrantes de la campaña formal del Rechazo negaron que Cerimedo perteneciera a su estructura central.
Pero uno de ellos entregó una definición posiblemente más reveladora.
Cerimedo, explicó, trabajaba desde “la guerrilla de las redes”.
El argentino estaba en Santiago la noche del 4 de septiembre de 2022.
El Rechazo obtuvo casi el 62% de los votos.
Costabal también estaba allí
Mientras Cerimedo operaba alrededor de organizaciones partidarias del Rechazo, Felipe Costabal tenía una responsabilidad perfectamente identificada.
Era el encargado de la estrategia digital de la Franja Ciudadana por el Rechazo, que agrupaba organizaciones de la sociedad civil y utilizaba tiempo televisivo cedido, entre otros, por Chile Vamos y Republicanos.
Nuevamente, las trayectorias se superponían.
Y había otro personaje del Rechazo de 2020 que también estaba allí: Alejandro Irarrázaval.
El antiguo compañero político de Kast coordinó apoderados durante el plebiscito de 2022, después de haber desempeñado una función semejante en la segunda vuelta presidencial de 2021.
Así comienza a observarse una continuidad que va mucho más allá de Cerimedo.
Del Rechazo a Republicanos
Después de la victoria de septiembre de 2022, algunos de los estrategas y operadores que habían participado en las campañas constitucionales pasaron directamente a la construcción electoral republicana.
Costabal fue uno de ellos.
En 2023 participó en la campaña para elegir el Consejo Constitucional.
Republicanos consiguió 22 consejeros y se convirtió en la principal fuerza de aquella elección.
Después vinieron las elecciones municipales y regionales de 2024.
Para entonces, el trabajo electoral republicano se había convertido en una maquinaria profesional de grandes dimensiones.
Según una investigación de BioBioChile, las empresas vinculadas a Costabal facturaron alrededor de $768 millones al Partido Republicano y candidaturas relacionadas durante esas elecciones.
Pero la estructura ya no se limitaba a publicidad.
Una empresa llamada Retarget SpA recibió alrededor de $718 millones. Según la explicación entregada por Republicanos, prestaba servicios mediante “motores de software” y gestionaba publicidad segmentada según audiencias y territorios.
Creatividad, datos, segmentación, redes y territorio.
Un modelo bastante más sofisticado que la antigua propaganda electoral.
El tercer intento de Kast
Cuando comenzó a prepararse la presidencial de 2025, Costabal volvió a trabajar con José Antonio Kast.
La candidatura republicana desarrolló una campaña fuertemente orientada hacia las plataformas digitales.
Durante esa elección volvieron además las controversias sobre cuentas anónimas, trolls y campañas negativas.
CIPER investigó, por ejemplo, la cuenta conocida como “Neuroc”, que reconoció mantener comunicaciones habituales con un integrante del equipo digital de Kast.
Eso no permite atribuir a la candidatura el control de esas cuentas ni relacionarlas con Cerimedo.
Pero demuestra hasta qué punto la relación entre campaña oficial y periferia digital seguía siendo un elemento relevante del ecosistema político.
Era precisamente el terreno que Cerimedo había descrito años antes como intervención de algoritmos y que una fuente del Rechazo había llamado “guerrilla de las redes”.
De la campaña a La Moneda
José Antonio Kast ganó finalmente la Presidencia en 2025.
Y aquí la historia iniciada durante los Rechazos adquiere otra dimensión.
Felipe Costabal, que había comenzado su trayectoria política trabajando para el Rechazo de 2020, fue nombrado director de la Secretaría de Comunicaciones de La Moneda, Secom.
Alejandro Irarrázaval, fundador de aquella Casa Común por el Rechazo de 2019 y compañero político de Kast desde décadas atrás, llegó al Segundo Piso de La Moneda, convertido en uno de los asesores más influyentes del Presidente.
La secuencia es difícil de ignorar:
Rechazo 2020. Kast 2021. Rechazo 2022. Republicanos 2023. Elecciones 2024. Kast 2025. La Moneda 2026.
No significa que haya existido desde el comienzo un plan único ni una organización centralizada.
Tampoco existe evidencia que permita afirmar que Cerimedo dirigió la campaña que finalmente llevó a Kast a la Presidencia.
La historia es más compleja.
Lo que aparece es un ecosistema político, empresarial y comunicacional que fue profesionalizándose durante sucesivas campañas y dentro del cual circularon personas, agencias, técnicas y conocimientos.
Un laboratorio de la nueva derecha
Chile tampoco fue un episodio aislado en la trayectoria de Fernando Cerimedo.
Después vendrían Brasil y Jair Bolsonaro.
Luego Argentina y Javier Milei.
Cerimedo se convirtió en uno de los personajes asociados a la expansión regional de una derecha que entendió tempranamente que las campañas políticas contemporáneas no se libran solamente en televisión, debates y actos públicos.
También se disputan mediante algoritmos, bases de datos, segmentación de audiencias, influencers, medios ideológicos, cuentas automatizadas y contenidos diseñados para activar emociones básicas: inseguridad, temor, indignación.
La experiencia chilena resulta especialmente interesante porque comenzó antes de que Cerimedo adquiriera notoriedad continental.
Aquí fue contratado por empresarios partidarios del Rechazo.
Aquí participó en las campañas constitucionales.
Aquí estuvo la noche de la derrota de la propuesta constitucional de 2022.
Y desde el propio entorno de Milei se confirmó posteriormente que también había trabajado en campañas de José Antonio Kast.
La historia que vuelve desde Bolivia
Seis años después de aquella primera incursión chilena, Cerimedo vuelve a aparecer en las noticias por razones completamente distintas.
Está detenido en Bolivia y es investigado por un gravísimo episodio criminal.
El proceso judicial determinará su eventual responsabilidad y debe respetarse plenamente su presunción de inocencia.
Pero su detención permite volver sobre otra historia que permanece incompletamente reconstruida.
Porque mientras Cerimedo continuó su recorrido por América Latina, algunos de los hombres con quienes coincidió en las campañas chilenas siguieron otro camino.
Del Rechazo pasaron a Republicanos.
De Republicanos a la campaña presidencial.
Y de la campaña presidencial a La Moneda.
Por eso la pregunta que deja abierta el caso Cerimedo trasciende ampliamente al consultor argentino y su actual situación judicial:
¿cuánto de la maquinaria política y comunicacional que terminó llevando a José Antonio Kast al poder comenzó a construirse durante las campañas del Rechazo?
Félix Montano





