Opinión e identidades Política Global Portada

Diseño de un nuevo orden mundial y su modelo

Tiempo de lectura aprox: 13 minutos, 2 segundos

El avance de China, Rusia, India y los países agrupados en la OCS y los BRICS está modificando aceleradamente el equilibrio mundial. Frente al debilitamiento de la hegemonía estadounidense y del modelo neoliberal, emerge un orden multipolar que plantea nuevas formas de cooperación, soberanía y desarrollo, un escenario ante el cual Chile deberá definir su propio camino.

El mundo multipolar en que vivimos hoy comienza a delinear la arquitectura de un nuevo orden mundial. Así lo confirman los acuerdos de la reciente reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), celebrada a inicios de septiembre en Bishkek, capital de Kirguistán, en Asia Central¹. Organización en la que se encuentran dos de las más poderosas potencias económicas y atómicas mundiales, China y Rusia, además de India.

El lugar escogido para hacer estos anuncios resulta ilustrativo. Es en Asia, en general, donde se encuentran los países más exitosos económicamente de los últimos tiempos, asentados además en culturas milenarias.

De la mano de China, la OCS ha puesto la seguridad colectiva y la gobernanza mundial como objetivos centrales, así como el establecimiento de relaciones económicas internacionales donde todos ganen. Se han echado las bases para un nuevo orden mundial frente al desorden y la imperante ley de la selva actual, donde primen todos y cada uno de los principios de la Carta de las Naciones Unidas.




El polo opuesto a este grupo de países lo representa hoy la alianza de Estados Unidos y la Unión Europea (UE), además de países anglosajones y otros. Se manifiesta principalmente en una organización militar como la OTAN. Creada y dirigida hasta hoy por Estados Unidos para la defensa colectiva de sus miembros durante la Guerra Fría, en verdad ha servido siempre para la imposición por la fuerza de su hegemonía mundial. Ejerciendo una diplomacia de sumisión a su poder, desarrolla una acción permanente en el mundo utilizando sus servicios secretos en la organización de acciones ilegales, a los ojos del Derecho Internacional, contra los gobiernos de países considerados enemigos: invasiones militares, golpes de Estado, “primaveras árabes”, asesinatos de jefes de Estado, montaje de guerrillas y grupos terroristas para el derrocamiento de gobiernos y toda la gama de tácticas del viejo principio de dividir para reinar.

Mientras en la última reunión de la OCS se habló de seguridad colectiva, cooperación económica y resolución de conflictos por medios pacíficos, donde se imponga la hoy olvidada diplomacia, Estados Unidos bombardea ilegalmente Irán y promete duras sanciones a quien negocie con el país de los persas. Sin mencionar las sanciones y amenazas contra medio mundo, incluidos sus supuestos aliados, para que paguen los gastos de su desastrosa situación económica.

Este violento contraste es lo que caracteriza hoy la situación política mundial. Por una parte, quienes defienden un modelo económico-social donde mande la política. Por la otra, los defensores de autocracias oligárquicas al servicio del 1% más rico.

Es toda la arquitectura mundial de poder creada por Estados Unidos en 1945 y años posteriores la que está siendo desmantelada frente a nuestros ojos por la conjunción de esfuerzos de los países de la OCS y los BRICS, que tendrán una importante nueva reunión ahora en septiembre y donde estarán muchos de los países que han participado en la reciente reunión de la OCS.

En el modelo impulsado por la mayoría de los países de estas dos organizaciones, la característica esencial es una economía híbrida, con fuerte presencia del Estado en los sectores estratégicos de la economía junto a un sector privado bastante dinámico. Su sector privado, por más ricos que sean sus empresarios, no determina las políticas públicas de sus gobiernos².

Economías híbridas como son, en general, los casos de China, Rusia, India e Irán, además de los principales países de la ASEAN³, como Singapur, Indonesia o Vietnam, solo por nombrar algunos de los más importantes de ese grupo⁴.

Del otro lado está el modelo neoliberal oligárquico financiarizado del uno por ciento, encabezado por Estados Unidos. Aquel de los billonarios, donde un puñado de ellos domina la política y sus economías nacionales. Algunos dominan incluso la propia economía mundial. Musk, Bezos, Page, Zuckerberg, Dell, Gates, Huang, Ortega y compañía. Muchos de los ricos participan directamente en política o lo hacen a través de partidos políticos abiertamente al servicio de sus intereses.

Algunos de ellos proponen un modelo de gobernanza global donde todo el mundo tenga un salario y comida y ellos dirijan y manden. Por decirlo de la manera más simple posible. Grupo que hoy algunos denominan “globalistas” —no confundir con globalización—. Casi todos ellos pertenecen a países cuya economía, fuerza militar, tecnología y cultura han dominado el mundo durante los últimos 500 años, como es el caso de Europa.

Países que colonizaron grandes partes de América Latina, África y Asia, saqueando sus recursos, lo que les permitió construir grandes imperios. Imaginen solo lo que le rindió India al Imperio británico; el Congo a Bélgica, o América Latina a España. Todo ese mundo de explotación, muchas veces esclavista, se ha acabado, marcando su decadencia imparable. Sobre todo hoy, cuando el capitalismo neoliberal financiero dominante parece ser el último clavo en el ataúd de este modelo.

Mucho del comercio y de los tratados actuales de “libre comercio” entre estos países y los más pobres guarda elementos de ese intercambio desigual.

Sobre gobiernos autocráticos

Para aquellos que objetan que algunos de los países de la OCS o los BRICS tengan gobiernos autocráticos, unos más y otros menos, y frente a los cuales el modelo neoliberal oligárquico sería superior, se hace necesario recordar algunas realidades.

La gran mayoría de los países occidentales son dirigidos, en la práctica, por sus respectivas oligarquías a través de partidos políticos a su servicio. El argumento de que en estos países se vota “libre e informadamente” para escoger los gobiernos ya no lo cree nadie.

Ciertamente no son informadas las actuales “votaciones al modo Cerimedo”⁵, donde en las redes sociales, el mayor medio de información popular, se crea una realidad virtual inexistente —valga la redundancia— que induce a la gente a votar contra peligros inexistentes u objetivos irreales. Técnicas masivas digitales de manipulación de la opinión pública, explícitamente publicadas por los “ideólogos” de la mentira⁶.

Procesos electorales que tampoco son libres. Hoy vemos líderes extranjeros ofreciendo millones en proyectos o los males del infierno si acaso la gente no vota por su candidato preferido. Tal como lo hacen Trump y sus embajadores hoy, públicamente, en América Latina, por ejemplo.

La sociedad oligárquica como forma de gobierno tiene en Estados Unidos el caso más notable, además de otros como el nuestro, que no le van en zaga. Países que, por lo tanto, no son democráticos conforme a la propia definición que utiliza la democracia “representativa”, como la llaman, sin explicarnos nunca representativa de quiénes.

Tampoco lo es la UE, donde mandan igualmente las oligarquías y la OTAN, que ha sustituido hoy por hoy a la dirección política de la Unión Europea.

Mucho más que autocráticas son todas las monarquías familiares, como aquellas del Golfo Pérsico, Jordania o Marruecos, por señalar algunas en el mundo. Lo cual no molesta para nada a los dirigentes del Occidente “democrático”.

Tampoco es democrático Chile. Y hoy menos aún. Nuestro país, como muchos otros donde triunfa hoy la extrema derecha, se propone proyectos políticos altamente autocráticos, casi dictatoriales, como califican hoy algunos los proyectos de J. A. Kast. Proyectos todos con un denominador común: enriquecer aún más a la clase dominante.

¿Cuántos gobiernos de países del llamado Occidente pueden mostrar que trabajan prioritariamente para sus trabajadores, que son las grandes mayorías? ¿Cuántos lo hacen para sus oligarquías? ¿Cuántos lo hacen siguiendo los intereses de otros países?

¿Alguien está en condiciones de encontrar en la historia humana una sociedad perfecta? Ciertamente no lo es esta democracia que tenemos, de la que hablaba Winston Churchill como la menos mala.

Esta es la gran lucha de fondo que vemos hoy. Se cae a pedazos la arquitectura creada por la potencia hasta ayer hegemónica en el mundo, cuando se encontró, como una de las vencedoras al final de la Segunda Guerra Mundial, siendo la única poseedora del arma atómica hasta entonces.

Toda una arquitectura económica, financiera y política creada para ejercer dicho poder unilateral: las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio. Junto a ellas, su concepción del mundo basado en reglas. La Pax Americana, que debía llevar su democracia a todos los rincones de la Tierra.

En la economía, el dólar como moneda de intercambio y reserva mundial de manera indiscutida. Dólar que ha pasado de ser convertible en oro a ser hoy una moneda apuntalada solo por la confianza. Por increíble que parezca, muchos países del mundo todavía tienen confianza absoluta en el billete verde. Incluido el nuestro, tal como lo hemos comentado en un artículo reciente⁷.

Confianza que últimamente debería descansar en la fortaleza de la economía norteamericana, la que, a la luz de sus problemas económicos estructurales, ya hoy de todos conocidos, se resquebraja a pasos agigantados.

Como corolario de su dominación está también la dominación cultural. El idioma inglés utilizado para todos los negocios mundiales es una prueba evidente de esto, así como la mayoría de las publicaciones y revistas científicas dominantes. Incluida su cultura: la imagen de los héroes preferidos y los valores norteamericanos del self-made man transmitidos desde Hollywood.

De modo que sí, se trata indiscutiblemente de dos proyectos distintos. De la misma manera que el capitalismo hegemónico dirigido por Estados Unidos logró influir en una mayoría de países del mundo para establecer su modelo, hoy en su fase de capitalismo neoliberal oligárquico y financiero, como lo hemos advertido en un artículo anterior⁸, el nuevo modelo de economía híbrida, diferente del modelo keynesiano que campeaba a mediados del siglo pasado, particularmente en la Europa del Norte, tenderá también a imponerse de manera desigual en un tiempo imposible de determinar.

En cada país probablemente adoptará formas propias, conforme a sus realidades, costumbres y cultura. Un proceso que los cambios geopolíticos y la actual correlación de fuerzas están acelerando a una velocidad pocas veces vista entre los cambios históricos.

En su debilidad y pérdida de hegemonía mundial, Estados Unidos arremete hoy contra todo y contra todos. Su gobierno desarrolla una verdadera política suicida, donde pareciera que están decididos a romperlo todo si acaso no pueden continuar dominando el mundo.

Para ello insisten en creer —al menos públicamente— en un mundo irreal donde ellos, el país excepcional de la historia, estarían ganando en todos los frentes. Donde, sin sombra de duda alguna, están ganando Trump y sus familiares y socios es en manipular los mercados para enriquecerse ilegalmente. Los robos de Trump los ha denunciado con detalle el senador Adam Schiff en una sesión en el Congreso de ese país⁹.

El contraste con la conducta de su adversario principal, China, es notorio. Esta, con la calma y una visión panorámica de la historia y el tiempo que la caracterizan, se va imponiendo tranquila y pacíficamente.

Cuando observamos hoy en acción la doctrina Monroe de Estados Unidos en América Latina y las formas de relación y cooperación de China en los negocios, la diferencia se hace evidente.

En el caso de esta última, en su relación con los países latinoamericanos sobresalen no solo un comercio sin imposiciones de ningún tipo, sino también una contribución técnica y financiera a grandes proyectos de ingeniería, principalmente en Brasil, como el puente Salvador-Itaparica o las líneas de transmisión eléctrica de ultra alta tensión, o el puerto de Chancay en Perú, solo por nombrar algunos.

Por su parte, Estados Unidos nos amenaza cada día, interviene políticamente en todos nuestros países y hoy nos presiona a todos para cortar el comercio con China. Todo ello debería convencernos de estas verdades evidentes sobre qué socios convienen más.

Claro que China tiene interés en nuestras materias primas. ¿No es eso lo que vendemos al mundo entero? Somos nosotros quienes somos responsables de elaborar un nuevo modelo de desarrollo diametralmente distinto del modelo extractivista que tenemos, algo de lo que hablamos desde hace por lo menos 70 años. Desde los tiempos de Raúl Prebisch y Celso Furtado en la CEPAL¹⁰, ideas representadas entonces en Chile por Pedro Vuskovic.

Ningún país de la ASEAN le pide permiso a China para ir exportando cada vez más productos con valor agregado. Vietnam, por ejemplo, a pesar de ser un vecino pequeño¹¹.

Somos nosotros quienes debemos producir productos elaborados a partir del cobre, el litio, el hierro o la celulosa que producimos, por ejemplo. Como ocurre todavía en pequeña escala con el software que producimos. Nadie lo hará por nosotros. Los países que nos respeten, como lo hace China hoy, tampoco impedirán que lo hagamos.

El estado de las guerras actuales

En esta lucha de dos modelos opuestos de sociedad como telón de fondo se insertan las guerras de Estados Unidos contra Rusia en Ucrania y de Estados Unidos contra Irán. Guerras en las que el otrora poderoso Ejército de Estados Unidos está claramente siendo derrotado.

El solo hecho de que, en el caso de Irán, Trump haya declarado que ahora le están haciendo una guerra económica demuestra implícitamente que han perdido la guerra militar, tal como acertadamente lo expresa un comentarista¹². Sabiendo que Irán ha soportado 40 años de sanciones económicas, no parece que tampoco en esto Estados Unidos vaya a tener éxito.

Resumamos brevemente la situación actual.

En el caso de Ucrania, Rusia está a punto de completar su victoria militar. El frente ucraniano se cae en cientos de kilómetros. Kiev está siendo destruida. La diplomacia para negociar el fin de la guerra no entra en los planes de la OTAN ni tampoco en los del conjunto de los dirigentes políticos europeos.

Estos se niegan a hablar con Rusia para recuperar la diplomacia y las negociaciones. Declaran que su objetivo es destruir y balcanizar el país eslavo. Se niegan a reconocer la derrota, que está terminando de destruir Ucrania y donde, como lo aseguran Merz, Macron y compañía, esta debe luchar hasta el último ucraniano. Morir hasta el último ucraniano, mejor dicho.

Mientras tanto, los muy numerosos recursos naturales de Ucrania, así como la millonaria reconstrucción que necesariamente tendrá que venir una vez terminada la guerra, son motivo de disputas entre multinacionales y empresas de inversión —“fondos buitres”, como les llaman algunos comentaristas españoles—, como BlackRock, la más grande del mundo, propietaria ya de numerosos bienes allí.

Resta saber si, en su soberbia de considerarse el centro del mundo y de la cultura desde hace ya varios siglos, Europa aceptará finalmente la derrota o estará dispuesta al riesgo nuclear y su desaparición.

Porque sobre esto los rusos han sido más que claros, mostrando gran paciencia frente a la intervención cada vez más abierta de la OTAN en el conflicto. Paciencia que puede terminar repentinamente, como esa gota de agua que colma el vaso.

Dan cuenta de este cambio los feroces últimos ataques de Rusia en la capital ucraniana, donde las autoridades hoy preparan evacuar a cientos de miles de personas con la llegada de un crudo invierno que se avecina y en el que no habrá calefacción para muchos.

En el caso de la guerra en Medio Oriente, prácticamente nadie habría previsto hace dos años la victoria militar de Irán. Estados Unidos e Israel, en conjunto, no solo no han podido derrotar a los persas, sino que han sufrido pérdidas enormes. En el caso de Israel, la destrucción causada por los misiles y drones iraníes después de su último enfrentamiento les ha dejado pocas ganas de continuar, al menos hasta ahora.

También era difícil suponer que Estados Unidos, además de su derrota militar, estaría siendo obligado a retirarse de Medio Oriente. Región donde estaba para dar seguridad desde hace largos decenios como parte del acuerdo de los “petrodólares”, que ahora ha perdido todo su sentido para seguir vigente.

Esto pone en riesgo la propia dominación del dólar en el mediano plazo, afectada además por la acción creciente de países que efectúan hoy sus intercambios comerciales en otras monedas o materias primas.

Como ya lo hemos comentado anteriormente, el corolario de todo esto es que los países de Medio Oriente buscan y están ya creando su propia estructura de seguridad, donde no entra Estados Unidos, cada vez más aislado no solo en dicha región sino en el mundo entero. Ni qué decir de Israel, que sin el paraguas norteamericano queda desnudo frente a Irán y los bloques que se están creando.

En este contexto, uno se pregunta cuál será la capacidad de Estados Unidos para imponerse a China en la disputa por Taiwán. Por el estrecho de Taiwán transita el 21% del comercio mundial y aproximadamente un tercio de todas las importaciones chinas. Un punto neurálgico de conflicto futuro casi con seguridad.

El Estrecho de Magallanes

Se ha puesto de moda en la prensa chilena otro diferendo con Argentina. ¡Cuando no es Pascua en diciembre!

Curiosamente, cada vez que uno, el otro o los dos países, como ahora, enfrentan serios problemas internos de todo tipo y precisan desviar la atención por encuestas que los rechazan mayoritariamente, surgen los temas de la “defensa de la Patria amenazada”, ese chauvinismo nacionalista que tantos problemas ha creado en el mundo.

Y la gente entonces se distrae, por su fervor patriótico, de los verdaderos problemas de su sociedad y de sus responsables.

Como quiera que sea, estamos viendo el “descubrimiento” de la importancia geoestratégica de los estrechos en los mares, donde el hasta ahora casi sin importancia geopolítica Estrecho de Magallanes¹³ cobra otra dimensión. Sobre todo ante el debilitamiento progresivo de las aguas lacustres que sirven al Canal de Panamá, apareciendo entonces como una alternativa viable para el comercio mundial.

Pero no solo eso. Argentina, Reino Unido y otros tienen sus ojos puestos en los recursos naturales de la Antártica, sobre todo porque el deshielo del casquete polar, a consecuencia del cambio climático, facilitaría su explotación.

Lo grave para nosotros es que su “socio” actual, Estados Unidos, tiene el mismo interés. Y ahí nuestro estrecho cobra otra dimensión para el transporte de lo que en la región antártica llegue a producirse, si el Tratado de 2021 sobre la no actividad minera en la región llegara a ser algún día letra muerta¹⁴.

Además, siendo Argentina un proveedor fundamental de petróleo crudo para ENAP, representando aproximadamente el 40% de nuestras importaciones, en los tiempos de carencia de petróleo que se vienen, con todas sus serias consecuencias económicas, y añadido a las disputas recurrentes con Argentina no solo sobre el Estrecho de Magallanes sino también sobre el Cabo de Hornos o el Campo de Hielo Patagónico Sur —fuera de la Antártica—, bien podría algún día utilizar esto como carta de negociación para conseguir un acuerdo distinto sobre estos recursos.

Si Argentina cuenta con la ayuda de Estados Unidos —tal como este la manifiesta hoy apoyando la reivindicación trasandina sobre las Islas Malvinas—, entonces la cosa se complica.

Y al muy ignorante señor Kast lo han pillado despistado, haciéndolo firmar una declaración que nos enemista con el Reino Unido. Una notable torpeza.

Despertemos de este episodio, que se puede tratar con tranquilidad para conservar una paz que necesitamos a toda costa con quien nos vende el petróleo, defendiendo nuestros intereses legítimos.

A modo de conclusión

¿Estamos obligados los chilenos a escoger entre uno u otro bloque y su modelo, como nos presiona Trump, sobre todo ahora que el gobierno actual plantea profundizar el neoliberalismo económico? Claro que no.

Incluso teniendo que reconocer que el modelo de China es, sin duda, largamente superior al modelo neoliberal oligárquico. Los datos duros dan cuenta de ello.

Para nosotros, como dijo Salvador Allende, queremos un modelo de sociedad con “empanadas y vino tinto”. Un camino propio al desarrollo que tenemos que buscar, sin duda apoyándonos en los grandes de nuestra región, México y Brasil. Estos son justamente quienes defienden abiertamente la independencia económica y la soberanía política.

Esta perspectiva se hace ahora perentoria para nosotros, cuando las grandes potencias buscan con afán recursos energéticos en cada rincón del planeta. Al costo que sea.

En Chile, nuestra maltrecha economía no sufre de problemas temporales. Esos que se arreglan con una reconstrucción de emergencia, como ha hecho campaña Kast. Se trata de problemas estructurales.

No hay solución ni desarrollo posible con el modelo neoliberal oligárquico presente. Mientras más tarde el pueblo en entender que tiene que escoger un camino distinto, la pobreza y la desigualdad seguirán presentes.

Tal vez la crisis de la energía que se nos viene, además de las políticas autocráticas de Kast, haga despertar a los chilenos para cambiar, ahora sí, el camino a seguir para nuestro desarrollo con independencia económica y soberanía política.

Las organizaciones populares, el movimiento social en su conjunto, los sindicatos, pobladores y estudiantes tienen la palabra. Vivimos tiempos decisivos para las próximas décadas.

 

 

Patricio Serendero


Notas

¹ Solo para recordar la geografía: región que va desde el este del mar Caspio hasta el centro-oeste de China.

² Sobre el pago de impuestos de los más ricos, en casi todos los países, mientras el impuesto a la renta personal puede ser elevado —45% en Francia, Alemania, China o Reino Unido, o 40% en Chile—, las ganancias de capital, dividendos y otras utilidades de las empresas pagan mucho menos en todos ellos. Un sistema engañoso, por decir lo menos, a nuestro juicio.

³ Asociación de Naciones del Sudeste Asiático. Ver: www.asean.org/

⁴ La OCDE estima que, a finales de 2023, las empresas bajo control estatal representaban el 29% de la capitalización bursátil de la ASEAN, frente al 12% a nivel mundial.

⁵ El nombre del operador digital de las redes sociales acusado hoy de intento de asesinato de su mujer, el que ha intervenido en prácticamente todos los últimos procesos electorales desde México hasta Chile.

⁶ En un comentario anterior nos hemos referido a los Cuatro Jinetes, no del Apocalipsis sino de la mentira: Trump, Bolsonaro, Milei y Kast.

https://www.elclarin.cl/2026/07/22/chile-carece-de-independencia-economica/

⁸ Ver: https://www.elclarin.cl/2026/04/24/el-modelo-neoliberal-de-economia-financiera-queda-desnudo-en-ormuz/

https://www.schiff.senate.gov/news/press-releases/watch-sen-schiff-breaks-down-trumps-self-enrichment-schemes-in-the-cost-of-corruption-top-10-ways-trump-has-profited-off-the-presidency/

¹⁰ Entre las ideas centrales de Prebisch está aquella de que el subdesarrollo no es una etapa previa al desarrollo, sino una condición histórica con características propias. Existe una estructura internacional centro-periferia, donde los países industrializados concentran la innovación y la producción de manufacturas.

¹¹ País que ha pasado de ser una pobre economía agraria a ser ahora un fuerte exportador de manufacturas de todo tipo, a pesar de que mantiene todavía dependencia del exterior.

¹² Dicho por el exembajador y analista español Ignacio Valdecasas, entrevistado en el pódcast Negocios TV.

¹³ En estricto rigor debiera escribirse “Magalhães”, toda vez que se trata de un descubridor portugués, pero la historiografía española y latinoamericana lo ignora.

¹⁴ Ver la entrevista de TVN24 al profesor de Derecho Internacional de la Universidad de Chile Luis Ferrada. Necesaria para suplir la ignorancia de casi todos nuestros dirigentes políticos en esta materia.

Autor

Las opiniones vertidas en esta sección son responsabilidad del autor y no representan necesariamente el pensamiento del diario El Clarín

 



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Proceso en España a los crímenes de la dictadura

 Proceso judicial y antecedentes del caso Pinochet

Historia y litigio por la confiscación de El Clarín

 Entrevistas, escritos y discursos de Salvador Allende

 Fondos recuperados del caso Riggs destinados a víctimas de la dictadura

El Clarín de Chile · Aviso legal Privacidad Política de cookies
Danzai Software