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Apagón total en Cuba: crisis eléctrica, recuperación por “microislas” y el peso del bloqueo energético

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El 16 de marzo de 2026 Cuba sufrió un apagón total tras la desconexión del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), un evento que dejó sin electricidad a gran parte del país y obligó a activar protocolos de emergencia para restablecer el servicio de manera gradual. Autoridades del sector energético confirmaron que el sistema colapsó completamente y que todavía se investigan las causas técnicas que provocaron la caída.

Según explicó el director de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas, Lázaro Guerra, tras el colapso se comenzó a trabajar con microsistemas eléctricos o “islas energéticas”, pequeños circuitos independientes que permiten generar electricidad en zonas concretas mientras se reconstruye la red nacional.

Recuperación gradual mediante microredes

En diferentes provincias se activaron planes de contingencia para mantener funcionando servicios esenciales.

En Holguín, especialistas trabajan en la activación de una “isla eléctrica” a partir de la subestación Holguín 220, donde se prevé poner en marcha diez motores de generación diésel destinados a alimentar instalaciones prioritarias.




En Matanzas, se encendieron dos motores de la planta de Guanábana, lo que permitió crear una microred que ya abastece al Hospital Faustino Pérez, uno de los centros médicos clave del territorio.

También se intenta llevar energía a centrales termoeléctricas estratégicas como:

  • la termoeléctrica de Nuevitas, en Camagüey

  • la Central Termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes, en Cienfuegos.

El objetivo es lograr que estas plantas vuelvan a sincronizarse con el sistema para iniciar la reconstrucción progresiva del SEN.

Cómo se reconstruye un sistema eléctrico colapsado

Cuando un sistema eléctrico nacional se desconecta completamente, el restablecimiento es un proceso complejo. No basta con encender una planta: las unidades generadoras deben arrancarse gradualmente y sincronizarse entre sí, manteniendo estabilidad de frecuencia y voltaje.

Por eso el proceso suele empezar con pequeñas redes aisladas —las llamadas microislas— que alimentan hospitales, estaciones de bombeo de agua, telecomunicaciones y centros de coordinación eléctrica. A partir de ellas se van conectando nuevas plantas y líneas de transmisión hasta reconstruir la red nacional.

Este procedimiento puede tardar horas o incluso días, dependiendo del estado de las centrales y de la disponibilidad de combustible.

Crisis estructural del sistema eléctrico

El apagón ocurre en un contexto de crisis energética prolongada en la isla. Gran parte de las centrales termoeléctricas cubanas tiene décadas de explotación, lo que provoca frecuentes averías y mantenimientos prolongados.

A esta situación se suma la escasez de combustible para la generación eléctrica, un factor que limita la capacidad del sistema incluso cuando las plantas están operativas.

Las autoridades cubanas y numerosos analistas han señalado que uno de los factores determinantes detrás de esta situación es el bloqueo económico y energético impuesto por Estados Unidos, que afecta directamente al sector eléctrico.

El impacto del bloqueo energético

Las sanciones dificultan varios aspectos clave del funcionamiento del sistema energético cubano:

  • la importación de combustibles necesarios para la generación eléctrica

  • la compra de piezas y equipos para reparar centrales termoeléctricas

  • el acceso a financiamiento internacional para modernizar infraestructuras

  • la adquisición de tecnología energética en mercados internacionales.

Además, las restricciones financieras y el temor de empresas extranjeras a sanciones han complicado contratos de suministro, mantenimiento técnico y transporte de combustibles.

Como resultado, el sistema eléctrico cubano opera con limitaciones estructurales que aumentan su vulnerabilidad ante fallos técnicos o picos de demanda.

Una recuperación aún en proceso

Mientras brigadas eléctricas trabajan en diferentes provincias para reconstruir el sistema, el país continúa priorizando el suministro a hospitales, centros de producción de alimentos, estaciones de bombeo de agua y servicios estratégicos.

La recuperación total del SEN dependerá de la estabilidad de las primeras microredes creadas y de la capacidad de ir incorporando gradualmente nuevas unidades de generación al sistema nacional.

El apagón de este lunes vuelve a poner en evidencia los desafíos que enfrenta el sistema energético cubano y la necesidad de inversiones, combustible y cooperación internacional para garantizar un suministro eléctrico estable en el futuro.

Fuente: Prensa Latina, El País



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