Nuestra Región Latinoamericana Portada

Elecciones en Perú: giro inesperado redefine la segunda vuelta

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 5 segundos

Las elecciones presidenciales en Perú han dado un vuelco inesperado en su recta final. El candidato de izquierda Roberto Sánchez logró arrebatar el segundo lugar al ultraderechista Rafael López Aliaga en el escrutinio avanzado, posicionándose para disputar la segunda vuelta frente a la derechista Keiko Fujimori.

Con el 90,3% de los votos contabilizados, Fujimori lidera con el 16,9% de los votos válidos (más de 2,59 millones de papeletas), seguida por Sánchez con el 12% (1,83 millones), quien supera por un estrecho margen a López Aliaga, que alcanza el 11,9%. En cuarto lugar se ubica el centrista Jorge Nieto con el 11,1%.

Este ajustado escenario refleja una fuerte fragmentación del electorado peruano, en un contexto de profunda inestabilidad política.


El voto rural impulsa a Sánchez

El ascenso de Sánchez se explica en gran parte por el peso del voto rural. Cuando el conteo avanzaba en torno al 70%, el candidato de izquierda tenía una desventaja de cerca de 500.000 votos frente a López Aliaga. Sin embargo, la tendencia cambió a medida que se incorporaron los sufragios provenientes de zonas rurales.




En estas regiones, Sánchez capitalizó su cercanía con el expresidente Pedro Castillo, especialmente a través de su propuesta de retomar el proyecto político interrumpido tras la crisis de 2022 y su promesa de liberarlo.

Por el contrario, López Aliaga concentró su apoyo en Lima y en las principales ciudades del país, cuyos votos suelen contabilizarse primero, lo que inicialmente le dio ventaja en el escrutinio.


Tensiones y denuncias de fraude

Ante la posibilidad de quedar fuera de la segunda vuelta, López Aliaga denunció un supuesto fraude electoral, aunque sin presentar pruebas. El candidato argumentó que los retrasos en la apertura de locales de votación en Lima perjudicaron su desempeño.

En ese contexto, hizo un llamado a la “insurgencia civil” e instó a sus seguidores a movilizarse, además de pedir la detención de Piero Corvetto, titular de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), encargada de organizar los comicios.

Estas declaraciones han incrementado la tensión política en el país, en un escenario donde aún quedan votos por contar —especialmente del extranjero, más favorables a López Aliaga— y más de 3.000 actas impugnadas en revisión.


Fujimori, nuevamente en carrera

De confirmarse los resultados, Keiko Fujimori volverá a disputar una segunda vuelta presidencial por cuarta vez consecutiva. La lideresa de Fuerza Popular ya ha sido derrotada en esta instancia en tres ocasiones anteriores: frente a Ollanta Humala en 2011, Pedro Pablo Kuczynski en 2016 y Pedro Castillo en 2021.

Hija del exmandatario Alberto Fujimori, su figura sigue generando una fuerte polarización en el electorado peruano.


Un país marcado por la inestabilidad

Más de 27,3 millones de ciudadanos fueron convocados a las urnas para elegir a las autoridades del período 2026-2031. Sin embargo, el proceso electoral se desarrolló en medio de dificultades logísticas y una prolongada crisis política.

Durante la jornada, se registraron retrasos en la distribución de material electoral en varios distritos de Lima, lo que afectó el inicio de la votación e incluso impidió sufragar a más de 52.000 personas en 13 centros de votación. Las autoridades electorales dispusieron extender el proceso para mitigar estos problemas.

Este episodio se suma a una década marcada por la inestabilidad: Perú ha tenido ocho presidentes en los últimos diez años, reflejo de un sistema político fragmentado y en constante tensión.


Un balotaje decisivo

El eventual enfrentamiento entre Fujimori y Sánchez anticipa una segunda vuelta altamente polarizada entre derecha e izquierda, con visiones opuestas sobre el rumbo del país.

Mientras Fujimori representa la continuidad de un modelo económico liberal, Sánchez encarna una apuesta por cambios estructurales inspirados en el legado político de Pedro Castillo.

El desenlace no solo definirá al próximo presidente, sino también el futuro de un país que busca salir de una prolongada crisis institucional.



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *