
Día del Jazz: una historia de vanguardia y resistencia
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“(…) la opulencia y el látigo, la fascinación del ocio
y el golpe amargo de los remos,
el frenesí y el infortunio de los imperios,
vaticinio o estertor: éste es el jazz,
el éxtasis antes del derrumbe,
Armstrong, éste es el éxtasis(…)”
(Gonzalo Rojas. “Latín y jazz”)
Día Mundial del jazz, un momento para recordar que en el arte creativo se relacionan con un fuerte vínculo lo estético y lo político, de ahí que se pueda hablar de vanguardia y resistencia. Sin duda, características que son parte del origen del jazz, esas sonoridades que nacen del color de la piel confinado a barrios marginales, excluidos de los beneficios del mercado capitalista explotador de sujetos sociales a quienes el progreso les consume su vida con esa condena a la miseria revelando la incapacidad de este sistema económico en dignificar al ser humano bajo los parámetros de la igualdad. El jazz tiene piel negra, apenas fisurado varias décadas más tarde a su nacimiento, quizá por el icónico “Take Five” grabado por David Brubeck Quartet.
Intelectuales como el historiador Erick Hobsbawm o el escritor Julio Cortázar dedicaron una escritura que podríamos considerar especializada sobre el jazz, acá en Chile, solo por mencionar algunos, no podemos eludir la mención a Pablo de Rokha, Jorge Teillier, y por cierto Gonzalo Rojas. Todos estos escritores de vanguardia en los contextos en que desarrollaron su trabajo intelectual.
La historia del jazz en Chile nos remite a la década del veinte en el siglo pasado, señalan los especialistas que la primera banda de jazz se encontraba activa en 1924 con las presentaciones de la Royal Orchestra dirigida por Pablo Garrido, varios músicos profesionales se fueron integrando como directores de Big Band o como intérpretes con sus instrumentos. La década del cuarenta se destaca como una nueva escena en parte con la creación del Club de Jazz de Santiago, el que sigue vigente gracias el trabajo de varios cultores, entre los cuales Rodrigo González destaca además como un importante custodio de esta herencia musical y cultural; en esos tiempos también se forman bandas como Retaguardia Jazz Band, Santiago Stompers y la Chicago Blue Stars, entre estos el destacado músico Domingo Santa Cruz Morla y un poco más tarde el maestro Giovanni Cultrera desde Valparaíso. En este contexto creciente de popularización del género se produce la visita de Duke Ellington tocando en el Teatro Caupolicán, marcando un hito histórico, al cual se le van sumando nombres como los Lecaros, Daniel Lencina, Guillermo Rifo, Cristián Cuturrufo, Christián Gálvez, etc. Entre los espacios que hoy siguen mostrándonos cada semana a nuestros cultores de este género están el ya mencionado Club de Jazz, Thelonious con la dirección de poeta Erwin Díaz en el Barrio Bellavista y Backroom, Estrella Negra en Valparaíso. Durante el año se van sucediendo variados festivales de jazz en Santiago y en otras ciudades y localidades a lo largo del país. Este año durante toda esta semana se han estado realizando varias actividades conmemorativas como la recién realizada en por el Centro Cultural Víctor Jara en la Municipalidad de La Cisterna con las presentaciones de Paquita Rivera, Arcos Latin Big Band, Así Trío y Carlos Cortés.
Estos hitos fueron fortificando parte de la historia del jazz en Chile, que si bien ya no representa a la vanguardia, sin duda es un nicho de culto que mantiene una presencia activa y que además ha permeado varios estilos musicales que podrían estar más cercanos a la música popular nacional. Lo cierto es que en estos días y en lo que sigue del año encontraremos buenas posibilidades para disfrutar de este estilo musical.
Alex Ibarra Peña.
Dr. En Estudios Americanos.
@apatrimoniovivo_alexibarra





