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Frustración de Trump con Cuba alimenta versiones sobre una ofensiva militar

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado frustración porque su política de asfixia contra Cuba aún no ha brindado resultados, lo que nutrió especulaciones sobre si el próximo paso será algún tipo de acción militar.

NBC News y Axios publicaron reportajes sobre la posibilidad de un operativo bélico contra Cuba en los próximos meses, aunque un funcionario estadunidense comentó que “Washington no tiene suficientes fuerzas militares y bienes en la región para una acción a gran escala en la isla y necesitaría mover tropas, aviación y barcos más cerca”.

Un ex analista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) experto en América Latina comentó a La Jornada que este tipo de especulaciones y comentarios en medios parecen ser más bien “una forma bastante amateur de guerra sicológica que refleja la ignorancia sobre cómo opera Cuba”.

En esta semana, el gobierno de Trump amplió las sanciones y otros mecanismos del bloqueo a empresas estadunidenses y extranjeras que tienen negocios con algunas compañías cubanas, mientras el presidente y su secretario de Estado, Marco Rubio, escalan sus ataques retóricos.




Las nueva ronda de sanciones cada vez más extremas ya tuvieron un efecto con el anuncio de la minera canadiense Sherritt International de suspender operaciones en la isla, y John Kavulich, del US Cuba Trade Council, indicó a La Jornada que espera que pronto otras firmas extranjeras podrían ser sujetas a presión de Washington.

Aunque recientemente se suponía que el gobierno de Trump no deseaba emprender acciones militares contra Cuba, particularmente en momentos en que Washington se encuentra empantanado en sus embestidas en Medio Oriente –algo que pareció ser confirmado cuando el presidente Luiz Inácio Lula de Silva indicó que Trump le había dicho en privado que no tenía ninguna intención de invadir al país caribeño–, de nuevo se ha intensificado la especulación en los medios sobre algún tipo de acción militar entre analistas y académicos.

Dos funcionarios estadunidenses informaron a NBC News que, en privado, Trump ha expresado su frustración a Rubio porque la presión estadunidense no ha llevado a que Cuba acepte las demandas de la Casa Blanca de cambios en la isla. “Funcionarios de la administración de Trump creen que el gobierno cubano aún podría caer antes del fin de este año sin una intervención militar estadunidense, pero Trump considera ese plazo insuficiente”, reportó NBC este lunes, citando una fuente oficial anónima.

Otros medios buscan interpretar el comportamiento del gobierno estadunidense sin citar fuentes oficiales. “La escalada en la retórica del mandatario y Rubio muestran que una invasión a Cuba podría ser inminente”, fue el encabezado de un reportaje del medio Axios este lunes.

Insiste el presidente en su Doctrina Monroe

Analistas y medios especulan que algún tipo de operativo contra Cuba podría ser considerado por Trump justo por su frustración con los resultados poco exitosos de otras acciones bélicas, como el caso de Irán, y para demostrar que está dispuesto a imponer su resucitada Doctrina Monroe.

No todos están de acuerdo. “El mayor obstáculo para mejorar la vida cotidiana de los cubanos continúa siendo la caduca política estadunidense de la era de guerra fría de coerción económica y presión militar, cuyo único resultado ha sido el aislamiento y sufrimiento del pueblo cubano”, escribieron los diputados federales demócratas Pramila Jayapal y Jonathan Jackson, quienes recién regresaron de un viaje a la isla, en un artículo de opinión publicado ayer por The New York Times. Pero pocos en los circuitos oficiales de Washington apoyan este argumento en esta coyuntura. Y casi nadie de ese circuito oficial responde a las denuncias de la Organización de Naciones Unidas de que las medidas contra el país caribeño son ilegales.

De hecho, el debate oficial parece estar limitado sólo a si Trump ordenará o no acción bélica contra Cuba. Y nadie parece saber.

Muchos de los rumores y especulaciones sobre una potencial acción militar contra Cuba son nutridos por cubanoestadunidenses en Miami, que buscan influir en el debate oficial, mientras “expertos” opositores del gobierno cubano son citados, a pesar de que no cuentan con información real sobre las decisiones de las autoridades.

Pero NBC News, citando a funcionarios del gobierno que indican estar enfrentando la impaciencia de Trump sobre el asunto, reporta que “en respuesta a comentarios del presidente a sus asesores, el Departamento de Defensa ha empezado a actualizar planes para una posible acción militar contra Cuba en caso de que ordene una”.

Derecha busca crear un “Estado fallido”

Para un veterano analista de inteligencia, estas especulaciones, los comentarios de funcionarios anónimos y figuras alineadas con el jefe de la Casa Blanca en los medios demuestran otra cosa.

“Creo que estos reportajes son síntoma de las frustraciones compartidas de un gobierno y los supuestos expertos sobre los cuales depende para formular una política que sencillamente no funciona”, afirmó Fulton Armstrong, ex oficial nacional de inteligencia de Estados Unidos y ahora profesor en la American University en Washington, en entrevista con La Jornada.

Agregó que los derechistas en Washington siguen pensando que lograrán provocar el “colapso de lo que llaman ‘el régimen’ en Cuba y con ello un levantamiento del pueblo contra su gobierno. Quieren que la isla sea un Estado fallido, pero no desean el desastre humanitario que eso provocaría, ya que Estados Unidos sería responsable y enfrentaría la migración masiva. Pero eso sencillamente no es un escenario realista”.

Subrayó que “Cuba no es Venezuela. Los cubanos son institucionales y, sin importar lo que uno piense de las políticas del Partido Comunista, es una organización unificada con una estructura de poder compleja, no un ‘régimen’ de un solo hombre como parecen pensar los expertos en el gobierno en Washington”.

El experto sugirió que donde no hay cambio más bien es en Washington. Vale recordar, resaltó, que “fue Estados Unidos, no Cuba, el que no podía aceptar el desafío de relaciones normalizadas porque para las cúpulas de ambos partidos nacionales, el cambio evolucionario no era suficiente”.

Concluyó que son “malos análisis, malas recetas y malos resultados los que causan el ruido que ahora estamos escuchando en Estados Unidos”.

 

David Brooks y Jim Cason

La Jornada



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