
El cobre vuelve al centro de la disputa: sindicatos alertan por eventual venta de activos de Codelco
Tiempo de lectura aprox: 3 minutos, 1 segundos
La alarma se encendió primero entre los trabajadores.
La posibilidad de que Codelco estudie la venta de sus participaciones en los proyectos mineros El Abra y Quebrada Blanca provocó una inmediata reacción de organizaciones sindicales de la minería, que interpretaron la iniciativa como una señal preocupante respecto del futuro de la principal empresa estatal del país.
La Zonal Norte de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) expresó públicamente su rechazo a cualquier medida que implique desprenderse de activos estratégicos, mientras dirigentes sindicales advirtieron que una eventual venta podría constituir el inicio de un proceso de debilitamiento patrimonial de la corporación.
La preocupación no surge de la nada. El Abra, donde Codelco posee el 49 por ciento de participación, es considerado uno de los mayores proyectos de expansión cuprífera del norte de Chile. Quebrada Blanca, por su parte, es una de las minas más relevantes de América Latina y la estatal controla el 10 por ciento de la propiedad, participación adquirida recién en 2024 por más de 500 millones de dólares.
Para los sindicatos, desprenderse de estos activos significaría sacrificar ingresos futuros para enfrentar problemas financieros inmediatos.
El desmentido que dejó abierta la puerta
La controversia comenzó tras la publicación de informaciones que señalaron que el nuevo presidente del directorio de Codelco, Bernardo Fontaine, estaría evaluando vender dichas participaciones con el objetivo de reducir la deuda de la empresa, estimada en alrededor de 25 mil millones de dólares.
La reacción de la empresa fue inmediata. Codelco emitió una declaración pública afirmando que ni el directorio ni su presidente han discutido o adoptado decisión alguna respecto de la venta de El Abra y Quebrada Blanca.
Sin embargo, el mismo comunicado incluyó una afirmación que lejos de apagar la polémica terminó alimentándola.
La estatal informó que durante los próximos meses elaborará un nuevo Plan Estratégico en el cual se evaluarán distintos aspectos de la gestión futura de la compañía, incluyendo su cartera de proyectos, alternativas de financiamiento y también la eventual venta de activos.
Es precisamente esa frase la que ha generado inquietud entre los trabajadores.
Porque aunque la empresa niega una decisión inmediata, reconoce que la venta de activos forma parte de las alternativas que podrían analizarse.
El factor Fontaine
La controversia coincide con la llegada de Bernardo Fontaine a la presidencia del directorio de Codelco.
Economista, empresario y figura histórica del pensamiento liberal chileno, Fontaine ha defendido durante décadas una mayor presencia de mecanismos de mercado en distintas áreas de la economía nacional.
Su nombramiento fue interpretado por diversos sectores sindicales como una señal de cambio respecto de la orientación estratégica de la empresa estatal.
No existen antecedentes públicos que permitan afirmar que Fontaine promueva la privatización de Codelco. Sin embargo, tampoco es casual que la primera gran controversia de su gestión haya surgido precisamente en torno a la posible venta de activos estratégicos.
La discusión no se produce en un vacío político.
El Ministerio de Minería está encabezado por Daniel Mas, empresario que además ejerce simultáneamente como ministro de Economía. La subsecretaría quedó en manos de Álvaro González, abogado con trayectoria vinculada al sector minero privado. Para los sindicatos, la composición del equipo económico y minero del gobierno constituye un antecedente relevante para interpretar el rumbo que podría adoptar la política minera en los próximos años.
Mucho más que una discusión financiera
La cuestión de fondo va bastante más allá de El Abra o Quebrada Blanca.
Chile enfrenta una discusión que ha acompañado toda la historia reciente de Codelco: cómo financiar la expansión de la empresa sin comprometer su patrimonio estratégico.
La deuda de la corporación aumentó significativamente durante la última década debido a la ejecución simultánea de grandes proyectos estructurales, indispensables para mantener los niveles de producción futuros. Al mismo tiempo, el Estado ha retirado históricamente buena parte de los excedentes generados por la empresa, limitando su capacidad de reinversión.
Desde esta perspectiva, la eventual venta de activos aparece como una solución financiera de corto plazo.
Pero sus críticos sostienen que puede transformarse en una pérdida permanente de patrimonio público.
La pregunta es sencilla: ¿debe el país vender parte de sus activos mineros para resolver problemas financieros coyunturales o debe fortalecer la capitalización de su principal empresa estratégica?
El debate que vuelve
La discusión recuerda controversias anteriores sobre la propiedad y el control de los recursos naturales.
En un artículo publicado esta semana en El Clarín, el economista Manuel Riesco advirtió sobre lo que considera un proceso gradual de debilitamiento de las capacidades productivas del Estado y llamó a reabrir el debate sobre el papel estratégico de las empresas públicas en el desarrollo nacional.
La polémica surgida en torno a Codelco parece darle actualidad a esa discusión.
Porque más allá de los desmentidos, lo que está en juego no es solamente una participación accionaria en dos proyectos mineros.
Lo que comienza a debatirse es una cuestión mucho más profunda: si el cobre continuará siendo el principal soporte económico del desarrollo nacional bajo control estatal o si la presión financiera terminará imponiendo una lógica de desinversión sobre el principal patrimonio productivo del país.
Por ahora no existe ninguna decisión formal.
Pero los sindicatos ya entendieron que la batalla recién comienza.
Simón del Valle





