
En los últimos meses se ha instalado con fuerza en redes sociales la idea de los “arrepentidos de José Antonio Kast”: votantes que habrían apoyado su candidatura y que hoy manifestarían decepción. Sin embargo, esa narrativa convive con un dato aparentemente contradictorio: las encuestas no muestran caídas significativas ni un desplome sostenido de su base de apoyo.














