Poder y Política

Kast vuelve a caer bajo el 30%: las encuestas comienzan a dibujar un problema más profundo

Tiempo de lectura aprox: 5 minutos, 13 segundos

Pulso Ciudadano sitúa la aprobación del Presidente en 28,2% y su desaprobación en 57,6%. El dato no constituye por sí solo una anomalía: Criteria lo ubica en 29% y Data Influye en 25%. Las metodologías son distintas y las cifras no son directamente intercambiables, pero varias mediciones coinciden en una dificultad política que comienza a consolidarse: después de seis meses de gobierno, el rechazo a José Antonio Kast se acerca o supera el 60% mientras las preocupaciones ciudadanas se desplazan hacia empleo, salarios, costo de vida y economía.

Una encuesta puede equivocarse. Dos pueden entregar fotografías distintas. Y comparar porcentajes de estudios construidos con metodologías diferentes exige siempre cautela.

Pero cuando varias mediciones independientes comienzan a mostrar simultáneamente un deterioro parecido, la discusión deja de ser sobre un número particular y pasa a ser sobre una tendencia.

Eso es lo que comienza a ocurrir con José Antonio Kast.




La encuesta Pulso Ciudadano de septiembre, difundida este domingo, coloca la aprobación presidencial en 28,2%, 5,6 puntos menos que en agosto. La desaprobación aumenta 3,2 puntos y llega a 57,6%.

La distancia entre quienes aprueban y quienes desaprueban al Presidente alcanza así 29,4 puntos.

No es el mínimo absoluto de Kast en esta encuesta. En la segunda quincena de julio había caído a 25,6%. Después se recuperó hasta 33,8% en agosto.

Lo que muestra septiembre es que aquella recuperación no logró consolidarse.

Kast vuelve a estar bajo el 30%.

No es solamente Pulso Ciudadano

Este es probablemente el dato políticamente más relevante.

Criteria situó hace una semana la aprobación presidencial en 29% y la desaprobación en 59%.

Data Influye fue todavía más severa: 25% aprueba y 62% desaprueba. En esa encuesta, además, el Gobierno como conjunto obtiene apenas 24% de aprobación.

Cadem entrega cifras algo mejores para Kast y en su medición del 20 de septiembre registró 36% de aprobación y 60% de desaprobación.

No corresponde promediar mecánicamente esos porcentajes. Cada empresa utiliza muestras, paneles, preguntas, ponderaciones y frecuencias diferentes.

Pero existe una coincidencia difícil de ignorar.

Criteria: 29% de aprobación.

Pulso Ciudadano: 28,2%.

Data Influye: 25%.

Y aun en Cadem, que registra un respaldo presidencial superior, la desaprobación se mantiene alrededor del 60%.

Las encuestas discrepan sobre la magnitud exacta del respaldo.

Discrepan mucho menos sobre el rechazo.

Una brecha que se agranda

Pulso Ciudadano aporta otro dato significativo.

En agosto, la diferencia entre aprobación y desaprobación era de 20,6 puntos.

Ahora llega a 29,4 puntos.

El problema no consiste entonces únicamente en que Kast pierda algunos puntos de aprobación. Se está ampliando simultáneamente la distancia entre quienes respaldan su conducción y quienes la rechazan.

A ello se suma la confianza personal.

Un 57,7% declara tener poca o ninguna confianza en el Presidente.

Y el problema tampoco termina en Kast.

El 63,6% desaprueba al gabinete.

La evaluación negativa supera además el 50% en todos los grupos de edad medidos por Pulso Ciudadano.

Entre los jóvenes de 18 a 30 años, la aprobación presidencial cae hasta 18%. Entre las personas de 31 a 40 y de 41 a 50 años, la desaprobación alcanza 61,3%.

Kast conserva un respaldo considerable entre quienes se identifican con la derecha: 58,8%.

Pero incluso allí aparece un 28,7% que desaprueba su gestión.

Más complicado es el escenario fuera de su base.

Entre quienes se identifican con el centro, Kast registra 32,7% de aprobación y 55% de rechazo.

Entre quienes no declaran posición política, apenas 20,6% lo aprueba y 60,9% lo desaprueba.

El problema, por tanto, no parece limitarse a la oposición ideológica.

La economía comienza a desplazar a la seguridad

Hay un segundo fenómeno que ayuda a comprender estos números.

Kast llegó a La Moneda con la seguridad, el control migratorio y el combate a la delincuencia como componentes centrales de su oferta política.

Pero las prioridades ciudadanas se han ido desplazando.

Cadem detectó a comienzos de septiembre que las expectativas negativas sobre el empleo llegaban al 91%, su nivel más alto desde mediados de 2020.

Un 82% evaluaba negativamente la capacidad de los consumidores para adquirir bienes y servicios, el peor registro de esa serie desde que comenzó a medirse en 2014.

Y en su balance de los primeros seis meses de Gobierno, Cadem encontró que 79% considera que economía y empleo deberían ser el área prioritaria para las autoridades, muy por encima de seguridad, delincuencia y narcotráfico.

Data Influye llega por otro camino a una conclusión semejante.

Un 58% percibe retrocesos en crecimiento económico y empleo y 56% en inflación y costo de vida.

Este desplazamiento de prioridades es probablemente uno de los mayores desafíos políticos para La Moneda.

Porque obliga al Gobierno a competir en un terreno distinto de aquel en el que construyó buena parte de su identidad.

Las promesas encuentran la vida cotidiana

Durante la campaña, Kast ofreció orden, crecimiento, empleo y recuperación económica.

Seis meses después, una parte importante de la ciudadanía está evaluando esas promesas desde experiencias mucho más inmediatas: conseguir trabajo, pagar las cuentas, llenar el carro del supermercado o llegar a fin de mes.

La encuesta Cadem que evaluó los primeros seis meses del Gobierno entrega una señal particularmente reveladora.

El 62% considera que el Gobierno ha sido peor de lo que esperaba.

Solamente un 8% afirma que ha sido mejor.

Cuando se pregunta por los principales errores de la administración, aparecen el traslado a los consumidores del aumento de los combustibles, con 38%; el bajo crecimiento y aumento del desempleo, con 32%; y haber generado demasiadas expectativas difíciles de cumplir, con 25%.

Este último dato probablemente merece más atención.

Porque un Gobierno no es evaluado solamente respecto del Gobierno anterior.

También es evaluado respecto de sus propias promesas.

Y mientras mayores fueron las expectativas, mayor puede ser la distancia percibida cuando los resultados no llegan.

El Escudo no parece cambiar el cuadro

Pulso Ciudadano fue realizada entre el 23 y el 25 de septiembre, inmediatamente después de que Kast anunciara en Nueva York la incorporación de Chile al Escudo de las Américas y mientras comenzaba la controversia sobre los alcances de esa decisión.

La encuesta preguntó específicamente por la adhesión.

Un 41,8% se manifiesta a favor, un 25,3% en contra y un significativo 32,9% no se declara ni de acuerdo ni en desacuerdo.

Es un resultado interesante porque muestra que la adhesión obtiene más apoyo que rechazo en esta medición.

Por eso sería incorrecto atribuir la caída presidencial al Escudo.

No existe evidencia que permita establecer esa relación causal.

Pero también resulta difícil sostener, con estos datos, que la política internacional de Kast haya modificado favorablemente el cuadro general de evaluación presidencial.

Mientras el debate político se concentra durante días en Trump, Marco Rubio, el Escudo de las Américas, el TIAR y las relaciones internacionales, las encuestas siguen colocando la economía y el empleo entre las preocupaciones centrales de la ciudadanía.

Son dos agendas que no necesariamente se encuentran.

Un Gobierno que intenta cambiar de eje

La Moneda parece haber detectado el problema.

El propio Ejecutivo ha comenzado a desplazar el énfasis desde seguridad hacia empleo.

El ministro del Interior y vocero, Claudio Alvarado, reconoció recientemente que la preocupación inicialmente concentrada en seguridad ha cedido espacio a los problemas económicos y al desempleo.

El Gobierno prepara además nuevas medidas laborales para comienzos de octubre.

La modificación de agenda tiene lógica.

La pregunta es si llega a tiempo y si las políticas anunciadas conseguirán modificar percepciones que parecen estar consolidándose.

Porque la economía posee una particularidad política: los discursos pueden influir en las expectativas, pero la evaluación cotidiana termina pasando por el bolsillo y el empleo.

Seis meses y una tendencia

Todavía sería prematuro afirmar que Kast enfrenta un deterioro irreversible.

Las mismas encuestas muestran oscilaciones.

Pulso Ciudadano es un buen ejemplo: 25,6% en julio, 33,8% en agosto y 28,2% ahora.

Los gobiernos pueden recuperar apoyo y las condiciones económicas también pueden cambiar.

Pero sería igualmente equivocado tratar cada encuesta como un episodio independiente.

Después de seis meses aparece una regularidad.

La aprobación presidencial se mueve, según distintas mediciones, entre aproximadamente un cuarto y poco más de un tercio de los consultados.

La desaprobación se encuentra persistentemente cerca del 60%.

Y, simultáneamente, empleo, crecimiento, salarios y costo de vida adquieren cada vez mayor importancia.

Ese conjunto de datos configura un problema político bastante más profundo que una mala semana.

El riesgo de gobernar para los propios

Pulso Ciudadano entrega finalmente una señal que La Moneda debería observar con atención.

Kast conserva respaldo mayoritario entre quienes se identifican con la derecha.

Pero pierde claramente en el centro y entre quienes no se identifican políticamente.

Ese fenómeno puede producir una tentación conocida: refugiarse en la base propia, endurecer el discurso y atribuir el deterioro a la oposición, los medios o las circunstancias externas.

Pero las encuestas no muestran únicamente una polarización ideológica.

Muestran preocupaciones materiales.

Empleo.

Crecimiento.

Costo de vida.

Capacidad de compra.

Expectativas frustradas.

El Gobierno puede discutir las cifras de una encuesta determinada. Puede recordar que las metodologías son diferentes. Puede destacar que el Escudo de las Américas obtiene más apoyo que rechazo o que determinadas medidas mantienen respaldo ciudadano.

Todo eso es cierto.

Pero queda un dato difícil de eludir:

Pulso Ciudadano coloca hoy a Kast en 28,2%. Criteria en 29%. Data Influye en 25%.

Tres encuestas diferentes están describiendo, con números distintos, un escenario parecido.

La pregunta para La Moneda ya no debería ser solamente por qué cae Kast en una encuesta.

La pregunta es por qué, después de seis meses de Gobierno, tantos chilenos parecen estar llegando simultáneamente a una evaluación negativa de su gestión.

 

Simón del Valle

Autor



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Proceso en España a los crímenes de la dictadura

 Proceso judicial y antecedentes del caso Pinochet

Historia y litigio por la confiscación de El Clarín

 Entrevistas, escritos y discursos de Salvador Allende

 Fondos recuperados del caso Riggs destinados a víctimas de la dictadura

El Clarín de Chile · Aviso legal Privacidad Política de cookies
Danzai Software