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Economistas reducen a 0,2% el crecimiento de Chile en 2026 y desploman sus expectativas de inversión

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La Encuesta de Expectativas Económicas de octubre del Banco Central revela un fuerte deterioro de las perspectivas para este año. En apenas un mes, la proyección de crecimiento de la inversión pasó de 5,5% a 0,3%, mientras la inflación esperada para diciembre subió a 4,6%. Las cifras profundizan las señales de estancamiento que ya había advertido el Fondo Monetario Internacional y ponen bajo presión la estrategia de reactivación del Gobierno.

Las expectativas de crecimiento de la economía chilena continúan deteriorándose. Según la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) de octubre, publicada por el Banco Central, los especialistas consultados redujeron a apenas 0,2% su previsión de expansión del Producto Interno Bruto (PIB) para 2026, una cifra que sitúa al país al borde del estancamiento.

El nuevo pronóstico representa una fuerte corrección respecto del 0,7% que los encuestados esperaban en septiembre. También confirma una tendencia de revisiones sucesivas a la baja: en junio la expectativa de crecimiento alcanzaba el 1,6% y en agosto se situaba en 1,3%.

La encuesta refleja las opiniones de economistas y analistas del mercado financiero, y no constituye una proyección institucional del Banco Central. Sin embargo, es uno de los principales indicadores de cómo evolucionan las expectativas sobre la actividad económica, la inflación, las tasas de interés y otras variables relevantes.




La información se conoce apenas un día después de que el Fondo Monetario Internacional redujera a 0,6% su proyección de crecimiento para Chile en 2026.

Aunque ambas estimaciones utilizan metodologías distintas, coinciden en describir una economía con escaso dinamismo.

La inversión sufre el mayor recorte de expectativas

El dato más significativo de la nueva encuesta corresponde a la inversión.

En septiembre, los especialistas proyectaban que la formación bruta de capital fijo —indicador que mide la inversión en maquinaria, equipos, construcciones y otras instalaciones productivas— crecería 5,5% durante 2026.

Un mes después, esa previsión cayó a apenas 0,3%.

Se trata de una corrección de 5,2 puntos porcentuales en las expectativas de crecimiento de la inversión.

Esto no significa que la inversión haya disminuido efectivamente un 5,5% durante el último mes. Lo que se desplomó fue la proyección de cuánto crecerá durante el conjunto del año.

La distinción es importante, pero no reduce la gravedad de la señal económica: los analistas que anteriormente anticipaban una expansión considerable de la inversión ahora esperan que prácticamente se estanque.

El cambio resulta especialmente relevante para el Gobierno de José Antonio Kast, que ha situado la recuperación de la inversión privada en el centro de su estrategia económica.

La administración ha defendido una agenda de reducción de trabas regulatorias, estímulo a la actividad empresarial y ajuste fiscal como parte de las condiciones necesarias para recuperar el crecimiento.

La nueva encuesta no permite establecer que esas políticas hayan provocado el deterioro de las expectativas. Pero sí muestra que, hasta ahora, los especialistas no anticipan para 2026 la recuperación de la inversión que el Ejecutivo busca impulsar.

Menos crecimiento y más inflación

La revisión de las expectativas no se limita a la actividad económica.

Los especialistas elevaron su previsión de inflación para diciembre de 2026 desde 4,4% en septiembre a 4,6% en octubre.

La combinación resulta desfavorable: mientras la economía se aproxima al estancamiento, los precios continuarían aumentando por encima de la meta de inflación del Banco Central, situada en 3%.

Un crecimiento débil puede dificultar la creación de empleo y limitar los aumentos de ingresos, mientras una inflación elevada erosiona el poder adquisitivo de los hogares.

El deterioro de las expectativas ocurre, además, en un escenario internacional marcado por la incertidumbre financiera, las tensiones geopolíticas y las fluctuaciones de los precios de la energía.

Estos factores pueden afectar tanto los costos de producción como las decisiones de inversión de las empresas.

La encuesta recoge el resultado de esas preocupaciones, aunque no permite atribuir las revisiones a una sola causa.

El FMI también anticipa una economía debilitada

Las cifras conocidas ahora se suman a las nuevas proyecciones del Fondo Monetario Internacional.

En su actualización de octubre, el organismo redujo a 0,6% su estimación de crecimiento de Chile para 2026 y proyectó una tasa de desempleo de 9,5% este año y 9,6% durante 2027.

El pronóstico del FMI es menos pesimista que el de los especialistas consultados por el Banco Central, pero ambos describen una actividad económica considerablemente más débil de lo que se esperaba meses atrás.

El escenario plantea dificultades adicionales para la política económica.

Un crecimiento reducido puede limitar la recaudación tributaria y complicar el cumplimiento de las metas fiscales. Al mismo tiempo, el deterioro del empleo y de los ingresos aumenta la presión sobre los programas de apoyo social.

En ese contexto, las decisiones sobre gasto público, inversión e incentivos económicos adquieren mayor relevancia.

El Gobierno ha defendido la necesidad de ordenar las cuentas fiscales y contener el gasto, pero las nuevas cifras reabren la discusión sobre cómo compatibilizar ese objetivo con la recuperación de la actividad.

Los economistas todavía esperan un repunte en 2027

Pese al pesimismo sobre el presente año, los especialistas no anticipan un estancamiento prolongado.

La Encuesta de Expectativas Económicas de octubre proyecta que el PIB crecerá 3% en 2027, ligeramente por encima del 2,9% esperado en septiembre.

Para la inversión, la previsión apunta a una recuperación de 5,8% durante el próximo año.

Las cifras sugieren que los analistas esperan que parte de las dificultades actuales se modere y que la actividad retome dinamismo.

Sin embargo, se trata de proyecciones sujetas a cambios, como lo demuestra la rapidez con que fueron revisadas las expectativas para 2026.

La recuperación dependerá de la evolución de la economía internacional, las condiciones financieras, los proyectos de inversión y el comportamiento de los principales sectores productivos.

También será relevante observar si las medidas anunciadas por el Ejecutivo logran traducirse en nuevos proyectos y mayor actividad económica.

Una señal de alerta para la política económica

El deterioro de las expectativas deja al Gobierno frente a un escenario más exigente.

La economía chilena podría cerrar 2026 con un crecimiento prácticamente nulo, una inversión estancada y una inflación superior a la meta del Banco Central.

Aunque los especialistas mantienen expectativas de recuperación para 2027, las revisiones de los últimos meses muestran que ese escenario todavía está lejos de estar asegurado.

La información también pone de relieve una diferencia entre las metas económicas del Ejecutivo y los resultados que actualmente anticipan los analistas.

El principal desafío será determinar si las condiciones para una recuperación efectiva comienzan a materializarse durante los próximos meses.

Por ahora, las señales son adversas: los especialistas han reducido nuevamente sus previsiones de crecimiento y la inversión, que debía convertirse en uno de los motores de la reactivación, apenas crecería durante 2026.

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