
Su arte fue valorado y reconocido -algo que no siempre sucede en este territorio- y solo unas semanas antes de su muerte recibió el Premio a la Trayectoria Margot Loyola. Su arte sembró para que otras y otros sigan, para que esa tradición de la oralidad se potencie y continue. Su sonrisa se instaló como un sello, y su palabra dice que “una décima merece, en este día














