Más allá de la emergencia inmediata, los incendios en el Biobío vuelven a poner en evidencia una verdad incómoda: el fuego no es solo un fenómeno natural, sino el resultado de decisiones políticas, económicas y territoriales acumuladas durante décadas. La tierra convertida en mercancía, la planificación subordinada a la rentabilidad y la falta de una política integral de