
El discurso público de Jorge Quiroz sobre el ajuste fiscal no debe leerse solo como un anuncio técnico del Ministerio de Hacienda. En sus palabras ya aparece una operación política más amplia: instalar la idea de que el nuevo gobierno recibió una caja devastada, que enfrenta una situación anormal y que, por tanto, está obligado a tomar decisiones duras desde el primer día.













