
En un hecho tan evidente como preocupante, el gran empresariado chileno ha dejado de actuar entre bastidores para pasar directamente al primer plano de la política. Esta semana, la irrupción pública de Juan Sutil como integrante del comando de la candidata Evelyn Matthei, junto con las explosivas declaraciones del empresario Nicolás Ibáñez —quien desde Londres condicionó














