
Nos enfrentamos, por lo tanto, a una operación política que puede tener al menos tres objetivos no declarados. Lo que hay más allá de la retórica de una jueza a todas luces anticomunista y defensora del sistema más que de lo justo, es sacar del escenario a un personaje molesto para el Orden. Por una parte, Daniel Jadue se ha caracterizado por un lenguaje directo y duro














