
Este otoño, mientras soplan vientos de adversidad y temor, es legítimo recordar la censura entre 1973-1990. En aquella época de oprobio y muerte, nada se publicaba, si no era visado por un organismo de la dictadura. Había concursos de poesía, novela y otras disciplinas. Si el creador deseaba publicar su trabajo, premiado o no, debía someterlo a un tribunal, creado en las














