
En un rincón oscuro del orden constitucional chileno, sobrevive un vestigio del autoritarismo con ropaje democrático: el artículo 9º de la Constitución. Su redacción, herencia directa de la Constitución pinochetista de 1980, aún conserva un sesgo penalizador hacia toda acción que desafíe el statu quo mediante medios radicales, disfrazando de condena universal al














