Aquella mañana, recibió una llamada por celular, donde un senador le decía: “Mario, no tenemos donde reubicar al General Baquedano. Hemos pensado que se podría colocar en la Plaza de Armas, en vez de Pedro de Valdivia”.
La noticia de esta semana ha sido la hora y media de teléfono entre Putin y Trump, por llamada de este último. Esto significó que en noventa minutos se había cancelado toda la estrategia de aislamiento hacia Rusia, Putin dejó de ser un proscrito y Europa se encontró poniendo todo su empeño en una vía muerta, todavía lanzada y comprometida en la estrategia que el Imperio
Chile necesita una reforma política. El actual congreso no asoma ni da el ancho para el tercer milenio que ya se recorre. Inaceptable sería que fueran los mismos que pululan los encargados de proponer nuevas formas de participación ciudadana. Si así sucediera, no tendría la fuerza y validez que se necesita.
Dicha generación llegó al poder luego del agotamiento del proyecto transicional de la concertación y del fracaso de las dos administraciones de Piñera, en un contexto de mucha agitación y malestar social sin haber enarbolado, más allá de consignas, ningún programa político. Sin mayoría en el parlamento, y originalmente, casi sin coalición política, con errores de gestión
Desde hace muchas décadas que el mundo no contemplaba una manifestación tan explícita de imperialismo como la expresada por el nuevo presidente de Estados Unidos. Paradójicamente, todo indica que la propia decadencia económica y política que está sufriendo el país desde hace muchos años es uno de los factores que está condicionando este ominoso “despertar”.
Son los que legislan cuidando siempre el interés de los poderosos y consolidan el modelo en todas sus formas para que este parezca que cambie; pero, en lo sustantivo, permanezca intacto cautelando los pilares esenciales del actual modelo. Son los que pavimentan, quiéranlo o no, el camino a los Milei, los Trump y que hacen crecer a los Kaiser.
En un reciente comentario en la red BlueSky, el filósofo español César Rendueles señaló que “tal vez la figura política más influyente de nuestro tiempo sea Silvio Berlusconi: anticipó todo esto, demostró que este horror era posible”. La afirmación, aparentemente hiperbólica, contiene una verdad incómoda
Es tan importante que judíos y personas de ascendencia judía empaticemos, levantemos la voz y veamos a Gaza como un territorio de vida no sólo para los palestinos, sino también para toda la humanidad, la cual necesita un poco de esperanza, en un momento en donde cualquier fanático sale de presidente y dice cualquier cosa.
Lo más probable es que tengamos un año muy movido en cuanto a protestas y movilizaciones que son auspiciadas por otra gran cantidad de referentes populares y actores sin partido que tampoco arriban a postular un candidato francamente de izquierda, aunque sea como saludo a las históricas banderas del progresismo, ahora tan desahuciadas por la llamada democracia representativa.
En algunos medios que no son meras comparsas de los grupos económicos que los guían en el tratamiento de las noticias, como éste, hemos informado acerca del contundente fallo de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, que dejó sin efecto un par de permisos de edificación, con una inversión de US$ 100 millones, en la ciudad de Viña del Mar, del empresario Juan Armando