
La Iglesia Católica chilena ha sido históricamente una defensora de los derechos humanos, particularmente en tiempos de represión y dictadura. Sin embargo, en este último tiempo, una profunda paradoja ha surgido en su seno: varios de los mismos sacerdotes que arriesgaron sus vidas para proteger a los perseguidos han sido acusados de cometer abusos sexuales. Este contraste














